Sesión de coaching: empezando

Coaching-Frau
El coaching es una invitación al cambio, a revisar nuestros modelos y la manera de hacer. Es un proceso para diseñar futuro. Consiste en la interacción entre dos personas -coach y cliente- a través de la cual una de ellas -el coach- acompaña a la otra en su proceso de mejora, tomando conciencia, generando responsabilidad y construyendo autoconfianza. Es una metodología que se centra más en las soluciones que en los problemas.

Como coach y psicólogo tengo como misión facilitar y acompañar alas personas para lograr sus metas y retos personales y profesionales.

Toda persona que así lo desee, puede solicitar una sesión preliminar de prueba gratuita. Ofrezco la posibilidad de una sesión preliminar gratuita, de 30 minutos de duración, con la finalidad de, conocer los servicios, las tarifas y las posibilidades de trabajar con la metodología coaching.

En este tiempo, podremos aclarar las dudas e iniciar la práctica de coaching. Charlemos sobre tu situación particular o la de tu empresa, si necesitas aclaraciones sobre coaching, tienes dudas de los beneficios del coaching, o sencillamente por compartir alguna información, una idea.  Una vez finalizada la sesión te solicitaré la contratación de mis servicios de coaching.

Antes de la sesión gratuita te enviaremos una documentación que deberás rellenar y enviar 24hs antes de comenzarla sesión. Esta documentación pretende recoger la primera información acerca de tu persona, para poder aprovechar la sesión al máximo.

Si deseas experimentar esta sesión preliminar de prueba gratuita con el Coach Ricard Guillem, envía un correo electrónico o por teléfono 636705232

ricard.guillem@coachingvalencia.com

y te haré llegar una propuesta de día y hora y lugar para la sesión y la documentación pertinente.

«Dime donde enfocas y te diré lo que te es posible»

EL FENÓMENO DEL CALLAR

Cuando hablamos del lenguaje pensamos que la comunicación se agota en las dos áreas de escuchar y el hablar. sin embargo, algunos fenómenos asociados al no hablar juegan un papel importante en la comunicación.

Chris Argyris hace referencia a los fenómenos del silencio y del callar y demuestra la importancia que ellos revisten en el que hacer de las organizaciones y de las relaciones. Al hacerlo, ha revelado el papel que juegan nuestras conversaciones privadas en las relaciones humanas: aquellas cosas que pensamos y no decimos.

Argyris nos muestra que cuando tenemos una conversación con otra persona, no sólo estamos en esa conversación, la que podemos llamar conversación pública, sino que estamos también en una conversación privada sobre lo que acontece con el otro. Toda conversación pública conlleva una conversación privada que se desenvuelve simultáneamente con la primera. Es más, muchas veces estamos en conversaciones privadas sin que estemos en una conversación pública, sin que se nos oiga hablar con otro.

Si queremos examinar la comunicación dentro de una empresa, no basta, por lo tanto, con prestar atención a lo que las personas dicen, ni incluso a la manera como se escuchan mutuamente. Es igualmente importante preocuparse por lo que callan, por lo que no se dicen.

La diferencia entre lo que pensamos y lo que decimos tiene un profundo impacto en la capacidad de acción efectiva de las organizaciones, distorsionando de manera muy importante la comunicación y limitando el desempeño de sus miembros y de la organización como un todo.

Las razones más frecuentes detrás de la opción del callar son emocionales. Una de ellas es el temor a las represalias. Callo porque creo que de decir lo que pienso traerá consecuencias que valoro como peligrosas, es decir, al hablar me expongo a riesgos que prefiero evitar.

Otra tipo de emoción es la que busca proteger al otro. Callo por pudor de poner en evidencia las incompetencias o los motivos estrechos del otro. Callo, no por prudencia, sino más bien por compasión.

El callar deja de ser un fenómeno aislado en las organizaciones y se convierte en patrones estables de comportamiento y parte integral de su estructura informal.

Competencias Conversacionales

Nuestras competencias o incompetencias conversacionales nos constituyen en el tipo de ser humano que somos y ello condiciona el tipo de vida que nos cabe esperar.

Durante siglos, la interpretación generalizada sobre el lenguaje le confería a éste un papel fundamentalmente descriptivo. Se entendía que el lenguaje servía para describir lo que percibíamos, lo que sentíamos o lo que pensábamos. Hablábamos, se pensaba, “sobre” las cosas, los hechos, las personas, sobre nuestras emociones o nuestras ideas; y lo que decíamos expresaba, transmitía, comunicaba, la manera como observábamos las cosas. Pero al hablar nada se modificaba, la palabra tenía un papel pasivo. El lenguaje y la acción eran dos dominios separados.

Esta interpretación ha sido objetada muy profundamente, y se ha reconocido que el lenguaje no es sólo pasivo y descriptivo. Efectivamente, podemos utilizarlo para describir lo existente. Pero además de ello, además de permitirnos describir lo que observamos, se ha reconocido que el lenguaje nos permite hacer que pasen ciertas cosas, cosas que de lo contrario, de no mediar la palabra, no habrían ocurrido. Es lo que llamamos el poder transformador de la palabra
A través del lenguaje generamos nuevos objetos y productos, transformamos el mundo, abrimos o cerramos posibilidades, construimos futuros diferentes. A través de él también vamos construyendo nuestras identidades, sean éstas tanto individuales como colectivas. Lo que decimos, lo que callamos, va progresivamente contribuyendo a definir cómo somos percibidos por los demás y por nosotros mismos.
El lenguaje tiene dos facetas: hablar y escuchar. Conversar es la interacción del hablar y el escuchar . Cada vez que alguien habla, hay alguien escuchando. En la comunicación no se da el hablar sin el escuchar y viceversa.
Llamamos CONVERSACIÓN a la danza que tiene lugar entre el hablar y el escuchar
Mucho debe hacerse conversando: hablando y escuchando a otros, interpretando sus inquietudes o generando inquietudes nuevas en los demás, creando nuevos espacios emocionales a través de los cuales emerjan posibilidades que previamente estaban cerradas. Entendemos por conversación toda palabra en acción, incluyendo cuando me hablo a mi mismo e incluyendo también cualquier medio que pueda utilizar para relacionarme con otros a través de la palabra. Cada vez que escribo algo, por lo tanto, entiendo que estoy conversando.
Las conversaciones son las unidades básicas del lenguaje. Por lo tanto, cada vez que nos ocupamos del lenguaje estamos tratando, directa o indirectamente, con conversaciones.
De esta manera, la noción de conversación nos permite entender formas de ser. Somos de acuerdo a nuestras conversaciones. Nuestras conversaciones definen lo que es posible y lo que no es posible. La noción de conversación permite abrir puertas. Permite saber qué nos espera, qué no nos espera. Esto es válido tanto en el ámbito individual como en el ámbito organizacional.
Competencias conversacionales (Lenguaje):
Escuchar activamente
Hablar responsablemente
Entre las competencias conversacionales del habla se encuentran por ejemplo, la manera como hacemos y fundamentamos nuestros juicios, la manera como los entregamos y los recibimos, la manera como pedimos y ofrecemos, la manera como elaboramos y cumplimos nuestras promesas, etc. También en el ámbito del escuchar hay un conjunto de competencias conversacionales a adquirir que tienen directa incidencia en nuestra efectividad.
Las conversaciones son un amplio e importante dominio de aprendizaje, y, para aprender más sobre ellas debemos lograr distinguirlas mejor. Podemos diferenciar cinco tipos básicos de conversaciones, esto no significa que sean los únicos tipos de conversaciones que desarrollamos a lo largo de nuestras vidas:
1. Conversación de historias y de juicios.
2. Conversación para la coordinación de acciones.
3. Conversación para posibles acciones.
4. Conversación para posibles conversaciones.
5. Conversación para la construcción de relaciones.
6. Conversación para el aprendizaje

Cuando nos planteamos la posibilidad de diseñar nuestras conversaciones nos colocamos en disposición de reflexionar sobre nuestro futuro, como acontece con toda práctica de diseño. Ello implica, por lo tanto, preguntarnos ¿cómo quiero que ocurran las cosas? y ¿qué debo hacer para que ocurran como yo quisiera?. Con el diseño nos abrimos a la posibilidad de modificar el devenir en función de nuestras inquietudes. Con el diseño de conversaciones intervenimos nuestra forma de conversar para alcanzar un resultado. Diseñar conversaciones nos lleva a anticipar dificultades y colocarnos en la situación de imaginar cuál puede ser el mejor camino para ser más efectivos.

La herramienta fundamental del coach son las conversaciones. Es a través de las conversaciones que tiene con otro cómo detecta las barreras del individuo y logra disolverlas y producir desplazamientos. A través de sus conversaciones garantiza también que las condiciones de compromiso y de pertenencia de los trabajadores se vayan alterando.

El coaching Ontológico

Minientrada

El Coaching Ontológico propone una nueva manera de relacionarnos basada fundamentalmente en el reconocimiento de que cada ser humano es un “observador diferente de la realidad”.

Decimos que los seres humanos construimos nuestra vida, es decir, obtenemos en nuestra vida determinados resultados a través del modo en que nos comunicamos con los otros seres humanos.

Desde ese punto de vista interpretamos que es posible crear las “relaciones que deseamos crear”. Decimos que relacionarnos con los otros seres humanos del modo en que queremos, es una competencia que puede ser adquirida mediante un aprendizaje personal.

El coaching ontológico nos ofrece la posibilidad de crear las relaciones que deseamos. Sin embargo esta disciplina se aplica a cualquier tipo de resultado que se desee obtener tanto en el dominio personal, como en el laboral, o en cualquier otro.

Es una disciplina de gran aplicación en organizaciones y empresas de todo tipo ya que se refiere básicamente a la producción de un resultado deseado.

Decimos que si queremos diseñar un futuro diferente de nuestro pasado y partimos de la opinión de que algo es posible o que no lo es, el lugar al que acudimos a buscar datos que sean la base de tal opinión, es nuestro pasado. Y, si diseñamos nuestro futuro basándonos en datos del pasado, ¿qué cosa podríamos obtener que no fuera más de lo mismo que obtuvimos en nuestro pasado?.

El coaching ontológico propone un cambio paradigmático por medio del cual, reconocemos nuestro pasado, pero la fuente de nuestras decisiones no es lo que ocurrió en el pasado sino nuestro compromiso con el resultado que queremos lograr.

Todos acordamos en que vivimos en momentos de cambios permanentes y cada vez más vertiginosos. Desde nuestro enfoque decimos que, en tales momentos, sólo podrán llevar a cabo acciones exitosas quienes estén dispuestos a aprender, a adoptar nuevas prácticas y a ser cada vez más flexibles.

Del mismo modo aquellos que creen que ya saben, van a encontrarse equipados con herramientas útiles para actuar en un mundo que ya no existe.En este contexto de cambio permanente definimos dos alternativas que podemos elegir:

  • Reaccionar frente a cada cambio y hacer lo necesario para adaptarnos a las circunstancias.
  • Accionar permanentemente creando el futuro que deseamos y alineando nuestras acciones con nuestros compromisos.

El coach ontológico se ocupa de asistirnos para que podamos optar por esta segunda alternativa.
¿Cuál es el modo en que se aplica el coaching ontológico?

El coaching ontológico se aplica es a través de una conversación mediante la cual una persona (a la que denominamos coachee), declara a otra persona (el coach), cuáles son los resultados que está comprometida a lograr y que no está logrando. Uno de los resultados que más frecuentemente son motivo de consulta es la construcción de relaciones sólidas en un grupo de personas.

Decimos que cada persona observa los hechos de la realidad y los interpreta desde sus propias creencias, es decir, desde su propio paradigma cultural. Vale decir que los resultados que una persona obtiene son función del tipo de observador que esa persona es. El coaching ontológico produce transformaciones en el modo de ser de la persona asistida (el coachee). El coach ontológico asiste al coachee para que logre constituirse en un observador diferente de la realidad, es decir, interprete a la misma de un modo tal que le permita tener acceso a los resultados esperados.

Para expresar de un modo simplificado su tarea decimos que un coach ontológico:

  • Escucha cuál es el resultado que el coachee dice que está comprometido a obtener.
  • Escucha la conversación del coachee y observa sus acciones.
  • Detecta qué es lo que está faltando para lograr el resultado.
  • Mantiene con el coachee una o varias conversaciones a efectos de que sus acciones estén alineadas con sus compromisos.
  • Asiste al coachee a efectos de que adopte el modo de ser requerido para obtener los resultados que está comprometido a obtener.

Cuando las acciones de una persona son consistentes con sus compromisos, su desempeño resulta efectivo. El coach asiste al coachee para que se produzca esta coherencia.