Estrategias y ejercicios para potenciar las emociones positivas



Tradicionalmente se ha considerado que las emociones positivas surgen como consecuencia del bienestar psicológico o, lo que es lo mismo, un funcionamiento psicológico óptimo y saludable, sin embargo, recientemente también se defiende que el bienestar emocional no es sólo una consecuencia, sino que también es antecedente de buenos resultados en la vida, como relaciones interpersonales más satisfactorias, afrontamiento efectivo, éxito profesional y mejor salud física.

Las emociones positivas  forman parte de nuestro día a día y podemos promoverlas de maneras y modos diferentes. Aumentar la cantidad de emociones positivas, no debe ser a costa del intercambio o transposición con las negativas, sino como herramienta para lidiar con ellas. Las emociones positivas nos permiten experimentar bienestar en nuestras vidas, ejemplos de ellas pueden ser la paz, la gratitud, la satisfacción, el placer, la inspiración, la esperanza, la curiosidad o el amor.

Las emociones positivas pueden ubicarse en el pasado, en el presente y en el futuro.

Así, las emociones positivas referentes al pasado se hallan mayormente determinadas por pensamientos relacionados con sucesos ya ocurridos, lo que permite interpretarlas. Una de estas emociones es la gratitud, la cual acelera el disfrute y la valoración de los buenos momentos al intensificar los recuerdos positivos. Otras son el orgullo, la satisfacción, la serenidad, la complacencia y la realización personal.

Las emociones positivas centradas en el presente incluyen el placer, que se destaca por su componente sensorial de duración efímera y que implica un pensamiento escaso o nulo, y la gratificación, la cual está directamente relacionada con el desarrollo de las fortalezas y virtudes en la vida diaria de las personas. Otras son la fluidez, la elevación, la alegría, la tranquilidad, el entusiasmo, la euforia y la fluidez.

Por último, las emociones positivas centradas en el futuro tiene como principal característica el “poder y buscar desarrollarse”. Por ejemplo, el optimismo involucra la interpretación personal de los acontecimientos de manera más positiva (sin dejar de ser realista); en otras palabras, que aunque cada persona tiene la capacidad de visualizar e interpretar sus emociones según sus propias expectativas, la valencia de agrado o bienestar predomina en las emociones positivas referentes al futuro. Son ejemplos de estas la esperanza, la fe y la confianza.

Proponemos diferentes estrategias y ejercicios para potenciar las emociones positivas frente a las negativas,  de lao que se tiene constancia experimental de su eficacia: Disfrutar-saborear, vivir el presente, la escritura expresiva, mostrar gratitud, la generosidad y responder constructivamente a las alegrías de los demás.

Disfrutar

Es la forma por excelencia que nos plantea nuestra sociedad para ser felices. Pero conseguir disfrutar no parece tan fácil, porque no está totalmente bajo nuestro control. En nuestras manos está realizar las acciones que hemos elegido para lograrlo; pero nadie nos garantiza que vamos a sentir lo que hemos estado deseando. Actividades que normalmente nos causan una gran felicidad, en un caso concreto pueden resultar neutras y muchas más veces no cumplir nuestras expectativas. Ahora bien, aunque provocarnos el disfrute no está completamente bajo nuestro control, podemos hacer algo que sí está en nuestras manos: vivir plenamente y concentradamente lo que estamos haciendo, es decir, lo que propone la terapia de aceptación y compromiso: vivir el presente y saborearlo.

Saborear (Savoring)

El término inglés “savoring” define la actividad por la cual se aprovecha o «saborea» el presente.  Esos momentos en los que estamos ensimismados en una actividad concreta que nos proporciona tal estado de flujo que ni el pasado ni el futuro existen, solo importará (sentimos) el presente.  Saboreamos así lo que nos ocurre en el presente, pero también podemos saborear lo que ocurrió en el pasado y lo que prevemos que va a ocurrir en el futuro.

En el presente, saborear es el proceso de abrirnos plenamente a la experiencia que estamos teniendo en cada instante poniendo nuestra atención plena en las circunstancias, sentimientos y experiencias que estamos viviendo, eligiendo a propósito aquellos aspectos de la actividad en los que nos concentramos.

Expresar lo que sentimos incrementa nuestras sensaciones. En consecuencia, si expresamos nuestros sentimientos y pensamientos positivos aumentaremos la intensidad de lo que experimentamos. Por eso, expresar nuestras emociones riendo, saltando, gritando, bailando, etc. nos hará más felices.

Las experiencias pasadas las podemos saborear de varias maneras: 

  • Compartiéndolas con los demás, lo que, además, nos permite mejorar nuestras relaciones personales, que son nuestra principal fuente de experiencias positivas. Para compartirlas conviene vivir las situaciones teniendo en mente ese objetivo, esforzándonos en construir la memoria necesaria para luego contarlas. Por eso tomamos fotos y vídeos, pensando en compartir nuestras experiencias positivas con los demás y lo hacemos a través de las redes sociales.
  • Cuando recordamos, estamos despertando en nosotros emociones que la rememoración del pasado nos provoca en el presente. Por ejemplo, podemos recordar lo bien que lo pasamos con unos amigos contándoselo a otros. En el momento en que estamos recordando, entran en juego dos emociones, la que recordamos, es decir la que sentimos en el pasado cuando estábamos con nuestros amigos y la que sentimos en el momento presente, mientras se lo contamos a otros amigos.
  • También podemos revivir nuestras emociones positivas en solitario. Se ha comprobado que recordarlas simplemente, sin más objetivo que el de rememorarlas, nos permite vivir con mayor intensidad los recuerdos que si lo hacemos para analizarlos de forma lógica o causal.
  • Compararnos con los demás nos puede producir emociones positivas, sobre todo si lo hacemos con los que están peor que nosotros, porque si nos comparamos con los que están mejor boicotearemos nuestras emociones positivas (visualización negativa).
  • Rememorando nuestro pasado es congratularnos y felicitarnos por los éxitos logrados.

Cara a nuestro comportamiento futuro, es importante activar nuestros valores y atrevernos a soñar que lo que vamos a hacer va a tener éxito. Así fortalecemos la acción que nos da la probabilidad de conseguirlo, siempre que seamos capaces de aceptar la posibilidad de fracasar y los sentimientos que ello nos provoque. Podemos ver ejercicios sobre cómo activarnos en dirección a nuestros valores en el libro «Entiende y maneja tu ansiedad».

La escritura expresiva

escribir para nosotros mismos sobre nuestras emociones intensamente positivas. Al rememorarlas potenciaremos sentirlas y, además, se ha comprobado que, haciéndolo, mejoramos nuestro estado de ánimo, nuestra salud física y mental y nos conoceremos mejor a nosotros mismos.

Expresar gratitud

Expresar gratitud provoca emociones positivas. El ejercicio de expresar gratitud a quien nos ha hecho algún favor pone de manifiesto que mostrar agradecimiento nos provoca una reacción emocional positiva y duradera. Cuando una persona repasa a quién podría agradecer algo una vez por semana obtiene un aumento significativo en su bienestar, sin embargo, si lo hace más de tres veces por semana no se da ese efecto. Parece que, cuando el ejercicio se hace demasiadas veces, causa habituación.

Para potenciar nuestra felicidad hemos de expresar nuestros sentimientos y compartirlos con los demás. Especialmente hemos de potenciar y expresar nuestros sentimientos positivos

Otro ejercicio que se ha propuesto para mostrar gratitud es buscar a alguien significativo a quien no se haya mostrado la gratitud en su momento y que se la merezca y visitarle para mostrársela. Una variación de ese ejercicio es la de escribir una carta de agradecimiento y mandarla. Los experimentos demuestran que, incluso, aunque no se mande la carta el efecto emocional en quien la manda es similar.

Actos de generosidad

Buscar la felicidad puede parecernos un acto egoísta; pero resulta que una de las cosas que más nos puede hacer felices es ser generosos. Realizar actos de generosidad con los demás, aunque sean simples y sencillos como sujetar la puerta a quien entra detrás de nosotros, ceder el asiento a quien lo necesita, lavar los platos del compañero de piso, etc. Para que ser generoso tenga efecto es preciso ir variando las conductas generosas que hacemos. Si no, se convierten en rutina y dejan de proporcionarnos emociones positivas.

El altruismo y la compasión nos hacen felices. La compasión ha dado lugar a intervenciones terapéuticas eficaces que aprovecha el efecto demostrado que tiene la compasión sobre las conductas de autoculparse y autocriticarse, que tienen consecuencias terribles en nuestro bienestar.

Responder constructivamente a los éxitos y alegrías de los demás

Si realmente nos alegramos con aquellos que han tenido algún éxito o experiencia positiva prolongando el tiempo que dedicamos, mostrándoselo claramente, permitiéndole expresarse con amplitud, o sugerimos actividades para celebrarlo, y más todavía si se lo contamos a otros; fomentaremos nuestras emociones positivas y mejorará de manera importante la relación con esa persona.

Otros ejercicios con buenos resultados sobre las emociones positivas:

  • Encuentra gratitud/agradecimiento por lo que sucedió en el día de hoy. Toma lo que no funcionó como una oportunidad de arreglarlo mañana.
  • Ten tu diario personal y escribe en él las cosas por la que te sientes agradecido/da.
  • Observa a tu lenguaje. Trata de cambiar cada descripción negativa u opinión negativa por algo positivo (o constructivo). Si te encuentras con un día particularmente malo y no puedes dejar de decir algo negativo, termina la frase con «Pero estoy agradecido/da por…».
  • Observa a tu lenguaje. Cambia tus “pero” por “y”.
  • Ser positivo puede ser contagioso. Intenta ver lo positivo de las personas que están a tu alrededor. Que sientan que los/las valoras, admiras “lo positivo” que tienes. Ellos/Ellas van a querer probarlo también.
  • Antes de levantarse de la cama, toma un momento para programar tu día: ¿Por qué va a ser un día maravilloso?



Cuidando a nuestro niño interior

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El concepto del Niño Interior (Carl Gustav Jung creador del concepto) es uno de los elementos más valiosos y útiles para movilizar al ser humano y hacerle trascender sus miedos, aprehensiones y obstáculos levantados por él mismo durante su vida.

¿Sabes que llevas dentro de ti al niño que fuiste? ¿Cómo está tu niño Interior? ¿Quieres saber cómo sanar a tu niño interior y así sanar al adulto que eres hoy?

Para tener una Autoestima sana y equilibrada, la clave está en trabajar la conexión con tu niño interior. Reconocer a nuestro niño interior, escucharle, hacer las paces con él e integrarlo en la personalidad adulta.

Claudio Naranjo, psiquiatra chileno, nos da una clave importante: «No confundas en valorar a tu niño interior con ser un niño en tu interior». Los adultos que están en paz con su niño interior son personas más calmadas y relajadas, más felices y más creativas.

John Bradshaw, autor de  «Nuestro niño interior» propone en su libro cuatro etapas para fortalecer la conexión con tu niño interior:

  • Reconocer e identificar los problemas de tener un niño interior herido.
  • Rescatarlo y recobrar el control sobre el niño interior.
  • Proteger y cuidar a nuestro niño interior
  • Dar nuevos permisos y reglas al niño interior.

Es imperioso que recuperemos a ese niño interno, que por tantísimo tiempo vivió en el abandono y el olvido por nosotros. Al abandonarlo y desatenderle nos abandonamos nosotros mismos en realidad. Para iniciar ese maravilloso proceso de recuperar nuestro niño interno, necesitamos crear un acercamiento y entablar una relación con él.

Louise L. Hay, plantea un ejercicio de acercamiento:

Consigue una foto de cuando eras niño,  entre 3 y 5 años de edad, siéntate por unos 30 minutos a contemplarla y deja que los recuerdos vengan y tratar de comprender a ese niño. Preguntarle que siente, que necesita, que le duele, recuerda los hechos de la infancia, pueden ser buenos y/o malos.

Para eso, luego de mirar su imagen, haz una visualización, cierra los ojos, respira profundamente inhalando, sosteniendo y exhalando por la nariz tres veces seguidas, tratar de conectarte con ese niño, imagínalo jugando,  visualiza su imagen, como se ve, como se ríe, que cosas hace.

Visualiza a tu niño interno frente a ti y háblale, dile que te perdone por haberle tenido abandonado tantísimo tiempo, por haberle desatendido, dile que lo amas y que de ahora en adelante vas a estar siempre con él. Y si te lo permite abrázalo.

Mantén una comunicación constante con él, por lo menos una vez a la semana siéntate con tu foto y háblale.

Tu niño interno necesita carias constantes, estas son algunas de las formas de acariciar y amar a tu niño interno:

  • Cuida tu niño interior con palabras de cariño. Dile palabras de aliento, de afecto, ánimo… práctica la autoamabilidad y autocompasión.
  • Date un buen baño caliente, con sales perfumadas, aceite, pétalos de flores… Quédate un rato disfrutando de las sensaciones corporales.
  • Aplícate masajes con regularidad.
  • Deja que alguien te haga manicura y te arregle el cabello.
  • Pide a un amigo que te prepare la comida o que te invite a cenar.
  • Siéntate tranquilamente y envuélvete en una manta o un edredón mientras lees, escuchas música o miras la televisión.
  • En invierno, abrígate al calor del fuego.
  • Desayuna chocolate con churros, leyendo el periódico tranquilamente o disfrutando de la familia.
  • Pasa mucho tiempo con tu amante haciéndose mutuamente caricias sensuales.
  • Reserva un rato para no hacer nada; sin hacer nada, sin hacer planes y sin compromisos.
  • Juega con arcilla o plastilina. Experimenta con formas y figuras.
  • Chapotea bajo la lluvia.
  • Mastica algo crujiente (palomitas, chocolate…)
  • Ve a la playa, juega con arena. Construye algo con ella.
  • Ve de tiendas por el placer de probarte ropa. (¡sin necesidad de comprar!)
  • Huele perfumes y olores (en una perfumería, en una floristería, en una frutería, en el campo….)
  • Da un largo paseo con un amigo o con tu amante. Tómense de la mano y déjense impregnar por los colores, olores, el paisaje,….. concéntrense en las sensaciones que les llegan.
  • Ríete, disfruta, expándete
  • Juega con tu mascota.
  • Dibuja, colorea.
  • Canta, por el simple placer de expresarte con tu voz.
  • Juega con tus hijos, o con niños, como si fueras uno de ellos.
  • Ofrécete un tiempo para estar solo, sin ningún tipo de obligación. Un tiempo para mirar el cielo, respirar, conectar con todo lo hermoso que haya a tu alrededor……
  • Los días que tengas tiempo, échate todas las siestas que quieras.
  • Ve a una cafetería o restaurante que tenga bufet. Escoge muchos platos diferentes. Prueba comidas que nunca hayas probado.
  • Entra en un supermercado y compra alimentos que no comerías normalmente con las manos. Llévatelos a casa y cómelos con las manos. Puedes ser todo lo sucio que quieras.
  • Camina descalzo por el jardín.
  • ….

El niño interior representa el mundo de las emociones en el ser humano. Cuidar del niño interior es fundamental para tener un buen nivel de bienestar y de salud mental en una sociedad tan exigente donde el individualismo, asfixia las ilusiones de tantas personas que se sienten solas. Y también, donde la negatividad que surge de un sistema lleno de deficiencias, mata esperanzas.

¿Cómo lograr que el niño interior crezca y se integre en la personalidad adulta? John Bradshaw y  Alejandro Jodorowsky nos proponen 10 reglas/permisos:

  1. Está bien sentir lo que sientes. Los sentimientos no son buenos o malos, son. No hay nadie que pueda decirte lo que deberías sentir. Es bueno y necesario hablar de lo que sientes.
  2. Está bien querer lo que quieres. No hay nada que debas o no querer. Si eres consecuente de tu energía, querrás expandirte y crecer. Está bien y es necesario conseguir que se satisfagan tus necesidades. Es bueno pedir lo que quieres.
  3. Está bien ver y oír lo que ves y oyes. Todo lo que hayas visto u oído es lo que has visto y oído.
  4. Está bien y es necesario tener diversiones y juegos. Está bien divertirse con juegos sexuales.
  5. Es importante decirse la verdad. Esto atenuará el sufrimiento. Mentirse distorsiona la realidad. Todas las formas de pensamiento distorsionado deben corregirse.
  6. Es importante conocer nuestros límites y retardar el premio. Así sufriremos menos en la vida.
  7. Es crucial desarrollar un sentido de la responsabilidad equilibrado. Esto significa aceptar las consecuencias de lo que haces y no asumir las consecuencias de lo que hacen los demás.
  8. Se pueden cometer errores. Los errores son nuestros profesores: nos enseñan a aprender.
  9. Se deben respetar y valorar los sentimientos, necesidades y deseos de los demás. Quebrantarlos conduce a la culpa.
  10. Está bien tener problemas. Hay que resolverlos. Está bien estar en conflicto. El niño debe entender que en la vida hay problemas, aceptarlo y entrenarse en resolverlos. Es mejor que quejarse por lo injusta que es la vida.

¿Qué vas hacer para alimentar tu niño interior?

[1] Se utiliza la forma masculina para facilitar la lectura. Se hará referencia a “niño interior”, que incluirá también la forma en femenino “niña interior”

Pensamientos que traen la felicidad

El incremento de momentos de felicidad está disponible para todos. El primer paso hacia una vida más feliz es darse cuenta de las propias actitudes que no están ayudando. Una vez que hagas algunos ajustes en la manera que piensas de ti mismo, te será más fácil hacer cambios en tus acciones que te traerán felicidad.

1. Si no eres feliz, toma tu mismo la responsabilidad de serlo (feliz).

2. Date permiso de hacerte feliz – aún cuando al hacerlo, otros se hagan infelices.

3. Toma tiempo para hacer las cosas que te hagan feliz y te sean placenteras

4. Haz cosas para otros y para tu comunidad sin esperar nada a cambio.

5. Sacrifica los placeres a corto plazo y afronta las incomodidades para poder tener ganancias a largo plazo.

6. Acepta los fallos de otros y los tuyos.

7. No tomes las cosas personalmente.

8. Arriésgate –en el trabajo y en su vida personal– a pesar de que fracases.9. Que no te importa tanto lo que la gente piensa de ti y de lo que haces.

10. Considera la incertidumbre como un reto –no le tengas miedo.

Encontrar la felicidad es una empresa de toda una vida con muchos altibajos. Un acercamiento racional a la felicidad le pude ofrecer una manera de estar en control de su propio camino. Le presenta un grupo de actitudes y creencias –una manera de pensar– que en combinación con acciones, puede ayudarlo a alcanzar sus metas de ser más feliz y satisfecho.

 

Fuente: http://www.piensadiferente.com/

Entrenando el ser

Coaching es… no decirle a la gente que hacer… es más bien darles la oportunidad de examinar lo que están haciendo a la luz de sus intenciones. Como actividad genérica, tiene como finalidad identificar y disolver los obstáculos que las personas solemos encontrar en el logro de nuestras aspiraciones. Es un camino, una invitación al cambio, a ser cambiando, a pensar diferente, a revisar nuestro modelo y aprender a soltar.

“¿Cómo sería una vida que valga la pena ser Vivida?”

En coaching encontramos diferentes escuelas, una de ellas es el coaching ontológico. La palabra ontología significa estudio del ser. El coaching ontológico trata sobre el modo de ser, de estar siendo Los principios sobre los que se basa son:

No sabemos como son las cosas, solo sabemos como las podemos observar. Vivimos en mundos interpretativos.
Solo podemos operar en el mundo que podemos observar
No sólo actuamos de acuerdo a como somos, también somos de acuerdo a como actuamos, la acción genera ser.
Actuamos de acuerdo a los sistemas sociales a los que pertenecemos, sin embargo a través de la acción podemos cambiar dichos sistemas
El lenguaje es acción y a partir de él podemos crear nuestra «realidad» y la del entorno
Nuestra forma de pensar puede ser modificada cambiando las palabras que nos frenan por otras que nos impulsen

Los seres humanos obtenemos resultados (dominio del tener) dependiendo de las acciones que tomamos (dominio del hacer). Y las acciones que tomamos están íntimamente relacionadas con la manera en que nos observamos a nosotros mismos y observamos el mundo (dominio del ser). La propuesta ontológica se concentra en transformar el tipo de observador que somos, como paso previo a modificar nuestra capacidad de acción. El rendimiento y la efectividad son moldeadas por un modo de ser.

Si quieres TENER, antes tienes que HACER.
Pero para hacer, antes tienes que SER.

Los seres humanos vemos el mundo y actuamos en él desde una particular coherencia que nos abre o cierra posibilidades. Esta coherencia se estructura en base a nuestra historia, creencias, valores y se vive cómo una experiencia en tres ámbitos: el lenguaje, las emociones y el cuerpo

1. Acerca del Lenguaje el coach procura entender cuáles son los “juicios maestros” que determinan la forma de observar y actuar del coachee. Es decir, cómo piensa acerca del mundo, de los que le rodean, del pasado, del futuro, de él mismo. Estos juicios generan sentido e interpretan los hechos cotidianos, estableciendo límites en el aprendizaje, en las acciones y generando sentido e interpretando lo que nos ocurre.

Desde este dominio también se analiza cómo conversa el coachee (Cómo propone e indaga, cómo pide y ofrece, cómo gestiona sus compromisos, cómo escucha, qué coherencia hay entre lo que piensa/siente y hace, cómo pide perdón, cómo dice NO, cómo diseña conversaciones, etc.)

2. En cuanto a las Emociones el coach trata de conocer cuáles son las emociones básicas que caracterizan al coachee, para tratar de producir desplazamientos en las mismas que le permitan observar y hacer cosas que antes no podía. Sólo podemos hacer lo que nuestras emociones nos permiten que hagamos porque nos predisponen a actuar de una forma o de otra.

Así, por ejemplo, si nos sentimos resignados o resentidos, se nos cierran puertas y no vemos muchas posibilidades que si contemplaríamos desde la paz o la ambición.

3. El tercer dominio de análisis e intervención es la Corporalidad, donde se observa cómo estamos “parados” en el mundo, qué posturas adoptamos, cómo nos desplazamos. Se trata de reconocer e interpretar las señales que nos manda nuestro cuerpo para que cambiando movimientos y gestos, por ejemplo, podamos conseguir los objetivos propuestos. ¿Qué acciones son posibles desde el cuerpo que tenemos? ¿Qué corporalidad necesitamos para hacer lo que queremos o para lograr nuestras metas?

Mediante sencillos ejercicios de relajación y respiración podemos, por ejemplo, predisponernos a sentir y actuar en la línea deseada.

Entre los tres dominios, Lenguaje, emocionalidad y corporalidad hay una estructura de coherencia que hace que las manifestaciones de los tres estén alineadas y se retroalimenten mutuamente. En la intervención ontológica se actúa desde cualquiera de los tres dominios, consiguiendo desplazamientos y aprendizajes en los dos restantes. En función del coachee y del tema objeto de trabajo estará más indicado trabajar en uno u otro dominio.

La intervención ontológica se basa en el principio de autonomía del coachee. Él es quien decide, quien opta y en último término quien resuelve. El objetivo es que observe la realidad desde otras perspectivas y que auto-descubra limitaciones y talentos para poder, a continuación, definir sus planes de actuación, expandiendo así su poder de acción y aprendizaje

Cambiando nuestra manera de observar el mundo y a nosotros mismos, cambiando nuestras conversaciones, re-interpretando nuestros juicios acerca de nosotros mismos y la vida, comunicándonos con los demás de una manera más auténtica y efectiva; estaremos en condiciones de tomar acciones diferentes, y por consiguiente, lograr resultados significativos.

Si no es ahora, ¿Cuándo?

Ricard Guillem
Psicólogo – Coach
www.coachingvalencia.com

EL FENÓMENO DEL CALLAR

Cuando hablamos del lenguaje pensamos que la comunicación se agota en las dos áreas de escuchar y el hablar. sin embargo, algunos fenómenos asociados al no hablar juegan un papel importante en la comunicación.

Chris Argyris hace referencia a los fenómenos del silencio y del callar y demuestra la importancia que ellos revisten en el que hacer de las organizaciones y de las relaciones. Al hacerlo, ha revelado el papel que juegan nuestras conversaciones privadas en las relaciones humanas: aquellas cosas que pensamos y no decimos.

Argyris nos muestra que cuando tenemos una conversación con otra persona, no sólo estamos en esa conversación, la que podemos llamar conversación pública, sino que estamos también en una conversación privada sobre lo que acontece con el otro. Toda conversación pública conlleva una conversación privada que se desenvuelve simultáneamente con la primera. Es más, muchas veces estamos en conversaciones privadas sin que estemos en una conversación pública, sin que se nos oiga hablar con otro.

Si queremos examinar la comunicación dentro de una empresa, no basta, por lo tanto, con prestar atención a lo que las personas dicen, ni incluso a la manera como se escuchan mutuamente. Es igualmente importante preocuparse por lo que callan, por lo que no se dicen.

La diferencia entre lo que pensamos y lo que decimos tiene un profundo impacto en la capacidad de acción efectiva de las organizaciones, distorsionando de manera muy importante la comunicación y limitando el desempeño de sus miembros y de la organización como un todo.

Las razones más frecuentes detrás de la opción del callar son emocionales. Una de ellas es el temor a las represalias. Callo porque creo que de decir lo que pienso traerá consecuencias que valoro como peligrosas, es decir, al hablar me expongo a riesgos que prefiero evitar.

Otra tipo de emoción es la que busca proteger al otro. Callo por pudor de poner en evidencia las incompetencias o los motivos estrechos del otro. Callo, no por prudencia, sino más bien por compasión.

El callar deja de ser un fenómeno aislado en las organizaciones y se convierte en patrones estables de comportamiento y parte integral de su estructura informal.

El coaching Ontológico

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El Coaching Ontológico propone una nueva manera de relacionarnos basada fundamentalmente en el reconocimiento de que cada ser humano es un “observador diferente de la realidad”.

Decimos que los seres humanos construimos nuestra vida, es decir, obtenemos en nuestra vida determinados resultados a través del modo en que nos comunicamos con los otros seres humanos.

Desde ese punto de vista interpretamos que es posible crear las “relaciones que deseamos crear”. Decimos que relacionarnos con los otros seres humanos del modo en que queremos, es una competencia que puede ser adquirida mediante un aprendizaje personal.

El coaching ontológico nos ofrece la posibilidad de crear las relaciones que deseamos. Sin embargo esta disciplina se aplica a cualquier tipo de resultado que se desee obtener tanto en el dominio personal, como en el laboral, o en cualquier otro.

Es una disciplina de gran aplicación en organizaciones y empresas de todo tipo ya que se refiere básicamente a la producción de un resultado deseado.

Decimos que si queremos diseñar un futuro diferente de nuestro pasado y partimos de la opinión de que algo es posible o que no lo es, el lugar al que acudimos a buscar datos que sean la base de tal opinión, es nuestro pasado. Y, si diseñamos nuestro futuro basándonos en datos del pasado, ¿qué cosa podríamos obtener que no fuera más de lo mismo que obtuvimos en nuestro pasado?.

El coaching ontológico propone un cambio paradigmático por medio del cual, reconocemos nuestro pasado, pero la fuente de nuestras decisiones no es lo que ocurrió en el pasado sino nuestro compromiso con el resultado que queremos lograr.

Todos acordamos en que vivimos en momentos de cambios permanentes y cada vez más vertiginosos. Desde nuestro enfoque decimos que, en tales momentos, sólo podrán llevar a cabo acciones exitosas quienes estén dispuestos a aprender, a adoptar nuevas prácticas y a ser cada vez más flexibles.

Del mismo modo aquellos que creen que ya saben, van a encontrarse equipados con herramientas útiles para actuar en un mundo que ya no existe.En este contexto de cambio permanente definimos dos alternativas que podemos elegir:

  • Reaccionar frente a cada cambio y hacer lo necesario para adaptarnos a las circunstancias.
  • Accionar permanentemente creando el futuro que deseamos y alineando nuestras acciones con nuestros compromisos.

El coach ontológico se ocupa de asistirnos para que podamos optar por esta segunda alternativa.
¿Cuál es el modo en que se aplica el coaching ontológico?

El coaching ontológico se aplica es a través de una conversación mediante la cual una persona (a la que denominamos coachee), declara a otra persona (el coach), cuáles son los resultados que está comprometida a lograr y que no está logrando. Uno de los resultados que más frecuentemente son motivo de consulta es la construcción de relaciones sólidas en un grupo de personas.

Decimos que cada persona observa los hechos de la realidad y los interpreta desde sus propias creencias, es decir, desde su propio paradigma cultural. Vale decir que los resultados que una persona obtiene son función del tipo de observador que esa persona es. El coaching ontológico produce transformaciones en el modo de ser de la persona asistida (el coachee). El coach ontológico asiste al coachee para que logre constituirse en un observador diferente de la realidad, es decir, interprete a la misma de un modo tal que le permita tener acceso a los resultados esperados.

Para expresar de un modo simplificado su tarea decimos que un coach ontológico:

  • Escucha cuál es el resultado que el coachee dice que está comprometido a obtener.
  • Escucha la conversación del coachee y observa sus acciones.
  • Detecta qué es lo que está faltando para lograr el resultado.
  • Mantiene con el coachee una o varias conversaciones a efectos de que sus acciones estén alineadas con sus compromisos.
  • Asiste al coachee a efectos de que adopte el modo de ser requerido para obtener los resultados que está comprometido a obtener.

Cuando las acciones de una persona son consistentes con sus compromisos, su desempeño resulta efectivo. El coach asiste al coachee para que se produzca esta coherencia.

Cómo se desarrollo el coaching

Optar por el coaching no significa suponer que algo anda mal conmigo, sino simplemente reconocer que hay cosas que no sé, aspecto de mi vida personal y profesional que puedo mejorar. En el coaching, si bien el papel del coach es activo, al final de cuentas quién conduce el proceso es el cliente (coachado). El coaching se funda en el principio de la autonomía del coachado. Es él quién decide, quién opta, quién en último término resuelve.

Clarificar expectativas

¿Qué esperamos del coaching? ¿Qué es lo que se quiere que suceda y en que contexto? ¿Cómo el coach acompañara y apoyará al cliente en su camino hacia sus objetivos? Un coach es un profesional que nos facilitará la información suficiente para tomar decisiones, presentándonos y asesorándonos sobre los beneficios y logros que se pueden alcanzar a través del coaching

Establecer los valores que rigen la vida de la persona

Definir, de manera concreta, fácil de observar, que entendemos por alcanzar el éxito, describiendo situaciones o momentos en lo que consideramos que expresan un éxito alcanzado.Un coach es una persona que ayuda a sus clientes a tener claridad de propósito acerca de lo que de verdad quieren, acerca de sus sueños y de sus deseos.

Establecer las metas y objetivos

Establecer las metas y objetivos que perseguimos alineados con los valores personales.
El Coach que les ayuda a diseñar la vida que el cliente anhelan vivir, a elaborar un plan de acción, para pasar de la situación en la que se encuentran, a la situación en la que desean llegar.

Establecer el plan de acción.

El plan lo establece la persona. El coach (tutor) lo ayuda. Revisión de las dificultades específicas para alcanzar los objetivos. Identificación y discusión de las creencias obstaculizadoras subyacentes. Revisión de las posibles soluciones a los problemas planteados. Planteamiento de las tareas y su seguimiento.Un coach es una persona que ayuda a sus clientes a emprender la acción de forma sostenida, que les anima y les impulsa a hacer, porque el conocimiento no es suficiente, ha de ir acompañado de acción. Facilita a sus clientes en la tarea de conocer sus puntos débiles y sus áreas de mejora, les da feedback e información desde un punto de vista externo.

Retroalimentación – evaluación del proceso.

El proceso de coaching se cierra cuando el cliente manifiesta su satisfacción.
Un coach ayuda a sus clientes a cambiar aquello que no les está funcionando, a cuestionar su forma de observar, de sentir, les entrena en el arte de ser flexibles, les facilita la búsqueda de maneras alternativas para alcanzar la nueva vida que están diseñando