Competencias para hacer frente al hipercambio. La Maestría Personal

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El hipercambio que está generando la pandemia del coronavirus, exige que las personas tengamos una mayor capacidad de adaptación, flexibilidad psicológica y resiliencia.

Este cambio acelerado nos exige un cambio cultural, reinventarnos y cuestionándonos cómo hacemos las cosas.

Sugiero que valoremos y nos “suscribamos” al aprendizaje permanente como estratègia para sufear por la incertidumbre, con actitud para innovar en lo técnico pero también en nuestro ser y en la forma de estar.

En este nuevo contexto aumenta la importancia del autoconocimiento, el autoliderazgo y el protagonismo frente el victimismo. La maestría para un Liderazgo y Desarrollo Personal, clave para asumir el protagonismo, debe centrar su enfoque en la expansión del potencial de las personas y en la eficacia del accionar .

Oscar Anzanora (1) presenta un modelo de Maestría Persona compuesto por cinco competencias, que pueden prepararnos para el reto actual:

  • Visión personal
  • Fortaleza emocional
  • Capacidad de aprendizaje y cambio
  • Competencias conversacionales y
  • Efectividad interpersonal

1. Visión Personal 

Esta competencia implica adquirir una noción de sentido y de propósito en nuestra vida. Está constituida por los valores, intereses y aspiraciones de cada uno de nosotros, que le otorgan finalidad y significado a nuestra existencia y establecen la direccionalidad de nuestro accionar. Es la guía que nos indica el camino a seguir y nos aporta inspiración y motivos en su trayecto. En la misma podemos distinguir tres elementos fundantes: la visión de futuro, el autoconocimiento y el diseño y construcción de futuro.

2. Fortaleza Emocional

La emocionalidad es una predisposición para la acción y por lo tanto condiciona nuestro desempeño. Dependiendo del estado de ánimo en que nos encontremos, ciertas acciones nos son posibles de realizar y otras no. Hay estados de ánimo que nos conducen a efectuar acciones que nunca hubiéramos querido realizar (por ejemplo cuando tenemos un ataque de ira) y hay otros estados de ánimo que nos imposibilitan ejecutar acciones que necesitamos realizar (por ejemplo cuando no nos animamos a hablar en público por miedo o vergüenza). 

La fortaleza emocional es la capacidad de las personas para conocer y gestionar sus emociones. Es la competencia que nos posibilita: ser conscientes de nuestros estados emocionales (percibirlos, identificarlos y comprenderlos), poseer autodominio emocional, tener la capacidad para generar los estados anímicos en nuestro entorno social y laboral, que nos posibiliten la realización de las acciones necesarias para el logro de nuestros objetivos

3. Capacidad de aprendizaje y cambio.

La transformación acelerada de los escenarios sociales y laborales, que nos a traído el contexto de la pandemia actual, nos plantea la necesidad personal del aprendizaje permanente y del cambio o «hipercambio». Es por ésto que el aprender a aprender se constituye en una competencia clave. Los nuevos desafíos y la rápida obsolescencia del conocimiento nos llevan a que muchas de las capacidades adquiridas durante años, en la actualidad no nos sirven u obstaculizan nuestro desempeño. Nuestra capacidad de aprendizaje es la única competencia que nos puede garantizar que nuestro accionar siga siendo efectivo y que vayamos adquiriendo y perfeccionado las competencias que nos sean requeridas por las sucesivas circunstancias que se nos vayan presentando.

4. Competencias conversacionales (2)

Tomamos conciencia de la importancia de las competencias conversacionales cuando comprendemos que gran parte de las tareas que desarrollamos en nuestra actividad laboral tienen un importante componente conversacional, ya que las realizamos dialogando con alguna otra persona. Todas las competencias genéricas tienen en común que están basadas en competencias conversacionales. Nadie puede liderar, negociar, coordinar acciones o trabajar en equipo si no es a través de sus conversaciones. Así, la comunicación humana se constituye en un factor clave de la efectividad personal y la productividad organizacional. Todo lo que hacemos en cualquier dominio de nuestra vida (personal, familiar, social, profesional) está determinado de alguna manera por la calidad de nuestras conversaciones.

El arte de conversar con efectividad está en estrecha relación con el desarrollo de las siguientes competencias: hablar con poder, escuchar en profundidad, indagar con maestría, entrar en sintonía, conversar en forma constructiva.

5. Efectividad Interpersonal 

El resultado que podamos lograr en cualquier actividad que emprendamos va a estar determinado por nuestra capacidad de acción, pero también por nuestra habilidad para la coordinación de acciones con otras personas, en la constitución y cumplimiento de una promesa particular realizada. No basta con tener unas competencias muy desarrolladas, la coordinación de acciones establece relaciones y nexos entre diferentes trabajos, e influyen todas las personas que participan o aportan algo a un trabajo.

Esto surge con claridad cuando observamos el desempeño de equipos de trabajo. Un equipo constituido por individuos especialistas en su tema que individualmente tienen un desempeño óptimo, puede lograr un funcionamiento sinérgico que duplique los resultados individuales o, por el contrario, a través de una interacción inefectiva puede obtener un resultado que no alcance ni a la mitad de los rendimientos individuales. La efectividad interpersonal implica el accionar competente en la coordinación de acciones, la realización de acuerdos y compromisos, la gestión de conflictos y la generación de una red de vínculos de alta calidad.

Estas cinco competencias de la Maestría Personal, constituyen en mayor o menor medida la base y el sustento de las competencias genéricas y son clave en la era actual del hipercambio .

(1) Anzorena, Oscar. (2010). Maestría personal, Las competencias del liderazgo. Ediciones Lea

(2) https://www.coachingvalencia.com/Coaching/competencias-conversacionales/

El mercado de trabajo para el orientador profesional

El perfil profesional del Orientador Profesional ha tenido poco consenso durante décadas. Acceden a la profesión preferentemente titulados en especialidades relacionadas con la inserción laboral: psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, sociólogos,  economistas, abogados, relaciones laborales …

La OCDE (2004) en su estudio sobre la situación de la “Orientación profesional y políticas públicas” destaca la baja profesionalización de los orientadores profesionales y la diversidad de situaciones que se encuentran los diferentes países. Considerando que esta baja profesionalidad se debe al bajo nivel de formación existente, entre los profesionales, en la mayoría de países, provocando que la capacidad de los servicios de orientación profesional que contribuyen al aprendizaje se vean frenados.

Esta cuestión se confronta con la importancia que van adquiriendo las políticas de empleo dentro de la política social desarrollada por la Unión Europea, en el contexto del aprendizaje permanente a lo largo de la vida. La denominada Estrategia Europea 2020, propugna el crecimiento inteligente, sostenible e integrador; mantenimiento del empleo, incremento de las capacidades profesionales, mejora de la inclusión en la actividad laboral, etc. Todos estos ejes requieren inversión en formación y orientación profesional, desde una visión de servicio a las personal (no de programas), de manera permanente a lo largo de toda la vida.

En España, Real Decreto 7/2015 de 16 de enero, por el que se aprueba la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Empleo, establece cuatro servicios:

  • Servicio de Orientación Profesional,
  • Servicio de Colocación y Asesoramiento a Empresas,
  • Servicio de Formación y Cualificación para el Empleo,
  • Servicio de Asesoramiento para el Autoempleo y el Emprendimiento.

En este contexto la orientación Profesional ocupa la centralidad de las políticas activas de empleo, siendo el eje vertebrador para todo servicio público de empleo de calidad.

Esto debería suponer, a medio plazo, la profesionalización en los Servicios Públicos de Empleo y de las figuras profesionales de la Orientación Profesional, creando cuerpos específicos de estos profesionales. La situación actual se caracteriza por profesionales con formación de base dispar y una formación mínima complementarias (rescatados de bolsas de trabajo generalistas) y un elevada ratio de orientador por persona usuaria.

En la actualidad, las políticas de empleo se gestionan desde la lógica de programas, condicionados por las disponibilidades presupuestarias de cada convocatoria, provocando la consiguiente precariedad laboral de los orientadores e incidiendo en la ratio entre número de orientadores y número de usuarios, que en la actualidad es muy inferior a la media europea (la recomendación europea es de 150 usuarios por orientador)

El mercado de trabajo para la figura del orientador está conformado principalmente por:

  • Puestos de trabajo en las administraciones/ entidades públicas: administración laboral y educativa, administración autonómica y administración local:
  • Puestos de trabajo en empresas / entidades privadas: fundaciones, ONG, agencias de colocación, ETT …, principalmente dependientes de convenios de colaboración público privado.

Son principalmente las Administraciones Públicas (y especialmente la laboral y la local) quienes, a través de sus programas – convocatorias – conciertos de políticas activas de empleo, ofertan (directa o indirectamente) el mayor número de puestos de trabajo del perfil del Orientador Profesional.

En la siguiente tabla se comparan cuatro ofertas de trabajo de empresas privadas, las cuales se han extraído de la web Infojobs con fecha 19 de abril de 2017.

Tipo de empresaPuesto de trabajoTitulación mínimaRequisitosExperiencia
ONG y servicios socialesORIENTADOR LABORALDiplomado – Educación SocialExperiencia en orientación laboral, con intervención directo con personas con vulnerabilidad social, en el sector penitenciario y en la gestión documental de programas.Al menos 2 años
FundaciónOrientador LaboralGradoTitulada/o superior o medio.
– Formación complementaria en orientación profesional, al menos de 80 horas.
– Formación en Igualdad de género.
– Experiencia, al menos de 4 años en el diseño, organización, impartición y evaluación de acciones formativas.
– Experiencia de 2 años de trabajo con jóvenes en dificultad social.
– Experiencia de 1 año de trabajo directo con empresas.
Al menos 4 años
ONG y servicios socialesORIENTADOR/A PROFESIONALDiplomadoTitulación universitaria (licenciado/a o diplomado/a).

– Experiencia, al menos 2 años, en el desarrollo de programas de empleo, orientación profesional e intermediación laboral.

– Entrevistas de orientación laboral y profesional.

– Contacto con empresas para la difusión del programa y sus usuarios.

– Gestión y/o implementación de grupos formativos.

– Gestión de la información.

– Seguimiento de inserción.

Al menos 2 años
Servicios de RRHHTECNICO DE FORMACION PARA EL EMPLEODiplomado – Relaciones Laborales-Titulación superior, valorable Licenciado/a en Psicología, Pedagogía, RRLL, o similar.
– Conocimientos informáticos: Dominio de Microsoft Office (Word, Excel, Access) Internet y Redes Sociales.
– Dominio avanzado de las técnicas de selección y orientación laboral.
– Experiencia de al menos 2 años, en puestos de  orientador/a o intermediador/a laboral, con personas en riesgo de exclusión.
– Conocimiento informático de aplicativos públicos de los servicios de empleo y formación del (SOC).
– Conocimiento y visibilidad en el tejido industrial de la Zona.
Al menos 2 años

La principales características de estas ofertas de empleo privado sobre orientación son los requisitos, delimitando la trayectoria formativa y un mínimo de experiencia profesional en orientación profesional.

En la siguiente tabla se analizan tres ofertas de empleo de Administraciones públicas. Lo coincidente en las tres ofertas es solo el requisito de titulado universitario.

Tipo adPuesto de trabajoTitulación mínimaRequisitosExperiencia
AD localTÉCNICO MEDIO EN ORIENTACIÓN PROFESIONALDiplomadoDesempleado

Dados de alta en el Servicio Público de Empleo como demandantes de la ocupación de Orientador Profesional.

Al menos 2 años
AD laboral autonómicaTécnico/a medio/a en

orientación laboral

Posesión del título universitario de GradoPersonal funcionario interino de la bolsa A2 de ocupación temporal del SERVEFNo se requiere
AD localTÉCNICO ORIENTADOREstar en posesión de título universitario (Grado, Licenciatura o Diplomatura).Estar inscrito como demandante de empleo.

Titulación universitaria de grado en relaciones laborales y recursos humanos, psicología, pedagogía, sociología, trabajo social y educación social o titulaciones equivalentes.

Máster oficial universitario relacionado directamente con las funciones a desarrollar.

A valorar

En estas ofertas publicadas por la Administración pública, no se requiere experiencia. En ocasiones se recurre, promocionan a puestos, a las personas que se encuentran dentro de una bolsa de trabajo (que suelen ser genéricas, no específicas), quedando fuera de dichas ofertas profesionales de la orientación profesional, que poseen titulación, formación complementaria y experiencia, que no se encuentran dentro de las bolsas de trabajo. Estas acciones no contribuyen a la calidad del sistema.

En general, podemos decir que, la ofertas privadas de empleo están valorando más la formación y la experiencia profesional específica en Orientación Profesional que las ofertas de empleo público.

Consideramos de interés analizar la las tendencias ocupacionales de la figura del Orientación profesional en el mercado de trabajo, a través de las salidas profesionales que establecen los tres Máster oficiales sobre Orientación Profesional que hay aprobado en España (Máster Universitario en Formación y Orientación Profesional para el Empleo por la Universidad de Sevilla, Máster en Orientación Profesional por la Universidad Nacional a Distancia y el Máster en Orientación e Intermediación Laboral por la Universidad Politécnica de Cartagena y la Universidad de Murcia). Determinar las diferentes salidas profesionales en el ámbito de la Orientación profesional:

  • Formador/a para el empleo – Orientador/a profesional (Máster Universitario en Formación y Orientación Profesional para el Empleo por la Universidad de Sevilla)
  • Técnico/a en empleo e inserción laboral – Entrenador/a laboral (Coach) – Agente de inserción sociolaboral – Orientador/a Laboral – Agente de igualdad de oportunidades (Máster Universitario en Orientación Profesional por la Universidad Nacional de Educación a Distancia)
  • Orientador/a – Intermediador/a profesional (Máster en Orientación e Intermediación Laboral por la Universidad Politécnica de Cartagena y la Universidad de Murcia)

La mayor parte de éstas, están enmarcadas en las políticas activas de empleo.

El potencial de la figura del Orientador profesional en el siglo XXI, acompañando a las personal a lo largo de su vida, va a  requerir una mayor profesionalización de la función orientadora y de avanzar hacia un Sistema Integrado de Orientación Profesional  que aporte coherencia y calidad.