El buen pasar

Hay etapas en las que casi todo se organiza alrededor de llegar: terminar un proyecto, tomar una decisión, encontrar trabajo, cerrar una transición, mejorar una relación o recuperar una sensación de estabilidad. El problema es que, cuando toda la atención se coloca en el destino, podemos empezar a vivir cada día como un trámite.

Me gusta llamar «buen pasar» a otra forma de atravesar una etapa: avanzar con intención sin convertir cada jornada en una prueba, cuidar el modo en que vivimos mientras resolvemos lo que importa y dejar espacio para descanso, disfrute, vínculos y presencia.

No es un concepto psicológico ni una técnica estandarizada. Es una expresión de trabajo que ayuda a formular una pregunta sencilla: además de adónde quiero llegar, ¿cómo quiero pasar por lo que estoy viviendo?

No se trata de vivir sin esfuerzo

Hay periodos que exigen esfuerzo, paciencia y decisiones incómodas. El buen pasar no consiste en evitar todo malestar ni en «fluir» con cualquier circunstancia. Tampoco significa resignarse.

Significa distinguir entre el esfuerzo que pertenece de verdad a la situación y la carga que añadimos mediante prisa constante, sobreexigencia, comparación, culpa por descansar o la idea de que el presente solo tendrá sentido cuando algo cambie.

Avanzar y vivir no deberían ser actividades incompatibles

Una persona puede estar buscando empleo y seguir cuidando relaciones importantes. Puede atravesar una separación y mantener pequeños espacios de calma. Puede perseguir una meta profesional y reservar tiempo para actividades que no sirven para mejorar el currículum.

Esto no elimina las dificultades. Pero evita que una etapa provisional colonice toda la vida.

Cuatro preguntas para revisar tu manera de pasar

  • ¿Qué parte de mi día está siempre orientada al siguiente paso?
  • ¿Qué estoy dejando para «cuando todo se resuelva»?
  • ¿Qué actividades, personas o lugares me ayudan a recuperar ritmo y perspectiva?
  • ¿Qué podría cuidar ahora sin esperar a sentirme completamente tranquilo o a tener el problema resuelto?

Estas preguntas no obligan a introducir más tareas. A veces la respuesta será precisamente quitar algo, reducir una expectativa o proteger un espacio ya existente.

Los rincones amables de la vida

Muchas personas tienen pequeños contextos donde su experiencia cambia: una conversación concreta, caminar, cocinar, escuchar música, estar con alguien, leer, cuidar plantas, entrenar, sentarse en una terraza o disponer de una hora sin demandas.

No hace falta convertir esos momentos en «herramientas de bienestar». Puede ser suficiente reconocer que forman parte de una vida que queremos conservar.

Una práctica útil consiste en identificar tres o cuatro de esos rincones y preguntarte:

  • ¿qué tienen en común?
  • ¿qué ritmo permiten?
  • ¿qué demandas desaparecen allí?
  • ¿qué podría trasladar, en pequeño, a mi vida cotidiana?

El buen pasar también incluye decir que no

Vivir con más presencia no significa aceptar todo lo que llega. A veces requiere poner un límite, renunciar a una oportunidad, reducir compromisos o dejar de sostener una expectativa que ya no compensa su coste.

Un «no» puede proteger tiempo, atención, descanso o una relación. Pero tampoco conviene convertir cada incomodidad en señal de que algo debe abandonarse. El criterio sigue siendo contextual: qué valor protege la decisión, qué coste tiene y qué alternativas existen.

Una metáfora: el río y el nadador

Podemos imaginar una etapa como un río. Luchar contra toda la corriente agota. Dejarse arrastrar sin dirección puede alejarnos de lo que importa. El reto está en leer el cauce, reconocer qué no controlamos, decidir cuándo nadar, cuándo conservar energía y hacia dónde queremos movernos.

La metáfora no ofrece una regla universal. Solo recuerda que dirección y ritmo son decisiones diferentes.

Qué puede trabajarse en coaching

En coaching, esta mirada puede ayudar a revisar urgencias, prioridades, compromisos, descanso, disfrute y decisiones durante una transición. No para imponer una vida «equilibrada», sino para evitar que toda la existencia quede subordinada a resolver un único problema.

Puede combinarse con el trabajo sobre vivir con sencillez, disfrutar de la vida cotidiana y presión de tiempo y recuperación de margen.

Si sientes que estás atravesando una etapa importante con el acelerador permanentemente puesto, puedes solicitar una primera conversación de valoración.


Descubre más desde Ricard Guillem

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Ricard Guillem

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo