En coaching es posible utilizar preguntas y ejercicios inspirados en modelos cognitivos para examinar interpretaciones, anticipaciones y formas habituales de pensar. Conviene, sin embargo, distinguir este uso de la terapia cognitiva: compartir algunas herramientas no convierte el coaching en psicoterapia.
¿Qué aporta una mirada cognitiva?
Ante una situación no reaccionamos únicamente a los hechos; también influye cómo los interpretamos. Una persona que recibe una crítica profesional puede pensar «he cometido un error», «no sirvo para esto» o «necesito averiguar qué esperan de mí». Cada interpretación puede orientar conductas diferentes.
En un proceso de coaching puede resultar útil hacer explícitas esas interpretaciones y contrastarlas con datos, alternativas y consecuencias.
Preguntas que pueden ayudar
- ¿Qué ha ocurrido y qué parte es interpretación?
- ¿Qué evidencias apoyan esta conclusión?
- ¿Qué información podría contradecirla?
- ¿Estoy generalizando desde una experiencia concreta?
- ¿Qué otra explicación es compatible con los hechos?
- ¿Qué acción puedo probar para obtener nueva información?
No se trata de sustituir pensamientos negativos por positivos
El objetivo no es pensar en positivo. Una alternativa útil debe ser suficientemente realista para orientar la acción. Ante «si fallo esta presentación será un desastre», por ejemplo, quizá sea más útil formular: «puedo prepararla, ensayar los puntos difíciles y asumir que puedo cometer algún error».
Coaching y terapia cognitiva no son lo mismo
La terapia cognitiva y otras terapias cognitivo-conductuales son intervenciones psicológicas desarrolladas para abordar problemas clínicos y requieren competencias profesionales específicas. El coaching se orienta habitualmente a objetivos, decisiones, desempeño, aprendizaje o cambio en personas que pueden beneficiarse de un proceso no clínico.
Cuando aparecen síntomas relevantes, deterioro significativo del funcionamiento o una problemática que requiere evaluación o tratamiento psicológico, el encuadre debe revisarse y, cuando corresponda, derivarse o trabajarse desde la atención sanitaria adecuada.
¿Dónde puede ser útil en coaching?
Estas herramientas pueden resultar especialmente prácticas al preparar conversaciones difíciles, revisar decisiones profesionales, analizar bloqueos ante una acción, trabajar expectativas o comprobar predicciones que nunca hemos contrastado.
El valor no está en «eliminar creencias limitantes», sino en aprender a distinguir hechos, interpretaciones y posibilidades de acción.
Si quieres trabajar una decisión personal o profesional desde este enfoque, puedes consultar mis sesiones de coaching online o solicitar una primera conversación de valoración.
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