Responsabilidad y protagonismo: responder sin culpabilizarse

En coaching, hablar de responsabilidad puede generar resistencia porque con frecuencia la confundimos con culpa, control u obligación. Sin embargo, dentro de la tradición ontológica, responsabilidad puede entenderse de otra manera: como capacidad de responder ante las circunstancias en las que nos encontramos.

Esteban Pinotti, en sus trabajos sobre coaching ontológico, distingue precisamente entre varias formas de interpretar la responsabilidad y propone una mirada orientada a recuperar capacidad de acción. Rafael Echeverría, desde la ontología del lenguaje, también pone el foco en el observador y en cómo nuestras interpretaciones influyen en las acciones que consideramos posibles.

Responsabilidad no es culpa

La culpa pregunta con frecuencia: «¿de quién es la falta?». La responsabilidad, entendida como capacidad de respuesta, pregunta algo distinto: «dado que esto ha ocurrido, ¿qué puedo hacer ahora?».

Esta distinción es importante porque una persona puede no ser responsable de lo que le ha sucedido y, sin embargo, sí necesitar decidir cómo responder. Haber sido víctima de una injusticia, una agresión, una enfermedad o una decisión ajena no convierte a la persona en culpable de esas circunstancias. El trabajo de responsabilidad comienza después: en reconocer qué margen de acción conserva y qué apoyos necesita.

Responsabilidad no es control

Otro error consiste en identificar responsabilidad con control. No controlamos a otras personas, el mercado laboral, una enfermedad, una decisión administrativa ni muchos acontecimientos que afectan a nuestra vida.

Ser responsable no significa dominar el resultado. Significa distinguir entre lo que depende de nosotros, aquello sobre lo que podemos influir y lo que debemos aceptar como condición.

Responsabilidad tampoco es obligación

Cuando todo se convierte en «tengo que», la responsabilidad puede vivirse como carga. Desde el coaching interesa recuperar el vínculo entre compromiso y elección: ¿qué quiero sostener?, ¿qué obligación necesito revisar?, ¿qué promesa he hecho y sigo queriendo mantener?

Víctima y protagonista como posiciones del observador

En coaching se utiliza a menudo la distinción entre víctima y protagonista. Conviene entenderla como una distinción conversacional, no como una etiqueta sobre la persona.

Una posición de víctima aparece cuando toda posibilidad de acción queda colocada fuera: «no puedo hacer nada», «todo depende de otros», «solo queda esperar». Una posición protagonista aparece cuando, sin negar los límites externos, la persona identifica alguna respuesta posible.

El objetivo no es negar que existen víctimas reales ni obligar a nadie a «pensar en positivo». Es evitar que una experiencia de impotencia se convierta automáticamente en la única forma de observar toda la situación.

La escalera de protagonismo

La propuesta de Pinotti puede conservarse como una metáfora útil para observar cómo respondemos ante una dificultad:

  1. No ver todavía el problema.
  2. Situar toda la explicación en otros.
  3. Concluir «no puedo» sin explorar alternativas.
  4. Esperar que la situación cambie por sí sola.
  5. Reconocer los hechos tal como son.
  6. Identificar qué parte nos corresponde afrontar.
  7. Explorar opciones y apoyos.
  8. Actuar sobre aquello que sí podemos modificar.

No siempre avanzamos de forma lineal por estos pasos. Podemos movernos entre ellos según el contexto, el estado emocional y los recursos disponibles.

El observador y la responsabilidad

Desde la ontología del lenguaje, una de las preguntas centrales es: ¿qué observador estoy siendo ante esta situación? Si interpreto un obstáculo como prueba definitiva de incapacidad, probablemente actuaré de una manera. Si lo interpreto como información sobre una estrategia que no funciona, quizá aparezcan acciones diferentes.

Cambiar de observador no modifica por sí solo los hechos, pero puede modificar la relación que establecemos con ellos y las respuestas que somos capaces de diseñar.

Preguntas para trabajar el protagonismo

  • ¿Qué parte de esta situación no depende de mí?
  • ¿Qué parte sí puedo decidir o influir?
  • ¿Estoy tratando una limitación real como si fuera modificable, o una interpretación como si fuera un límite absoluto?
  • ¿Qué conversación, petición u oferta podría abrir una posibilidad?
  • ¿Qué apoyo necesito para responder mejor?
  • ¿Qué acción concreta puedo realizar sin atribuirme un control que no tengo?

La responsabilidad útil no dice «todo depende de ti». Dice algo más exigente y más realista: no controlas todo lo que ocurre, pero merece la pena descubrir qué respuesta quieres construir frente a ello.

Si quieres explorar una situación personal o profesional desde esta perspectiva, puedes conocer mis sesiones de coaching online.

Referencias conceptuales

  • Rafael Echeverría, Ontología del lenguaje.
  • Esteban Pinotti, Coaching Ontológico.
  • Esteban Pinotti, Coaching Ontológico para Empresas.

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