
Viktor Frankl situó una cuestión difícil en el centro de su trabajo: qué margen de libertad conserva una persona cuando no puede elegir todas sus circunstancias.
La pregunta sigue siendo útil, pero conviene tratarla con cuidado. Hablar de libertad interior no significa afirmar que siempre podemos controlar nuestra reacción, encontrar sentido a cualquier sufrimiento o transformar una situación difícil únicamente mediante la actitud. Vivimos dentro de condiciones materiales, sociales, relacionales y de salud que pueden ampliar o reducir de forma importante nuestras posibilidades.
La propuesta más interesante no es «todo depende de ti», sino otra mucho más sobria: incluso cuando existen límites reales, puede quedar algún margen para decidir cómo responder, qué proteger y qué dirección intentar construir.
Qué aporta Viktor Frankl a la idea de libertad
Frankl desarrolló la logoterapia, un enfoque psicoterapéutico centrado en cuestiones de sentido, responsabilidad y posición personal ante la existencia. No es una técnica de pensamiento positivo ni una invitación a negar las circunstancias.
Una de sus aportaciones más conocidas consiste en pensar la libertad como una libertad situada. No elegimos todos los acontecimientos, pero en algunas circunstancias podemos elegir una conducta, una relación con nuestros valores o una forma de asumir responsabilidad.
Esto introduce una diferencia importante entre control y libertad.
Controlar significaría poder determinar lo que sucede. Ser libre, en un sentido más limitado, puede significar disponer de cierto margen para responder dentro de lo que sucede.
El riesgo de convertir la libertad interior en una obligación
Algunas versiones populares de Frankl terminan produciendo una idea paradójicamente poco liberadora: si siempre puedes elegir tu actitud, entonces cualquier malestar parecería una mala elección.
Ese razonamiento ignora que la capacidad para regular emociones y tomar decisiones cambia según el contexto, los recursos disponibles, el cansancio, la salud y la seguridad del entorno.
Una mirada responsable reconoce dos cosas al mismo tiempo:
- hay circunstancias que no dependen de nosotros;
- dentro de algunas circunstancias podemos conservar o construir cierto margen de acción.
El trabajo consiste en distinguir ambas, no en negar ninguna.
Sentido no significa encontrar una explicación para todo
Otra simplificación frecuente consiste en pensar que todo acontecimiento doloroso «ocurre por algo» o contiene una enseñanza que debemos descubrir.
No es necesario atribuir un propósito al daño para vivir con sentido después de él. El sentido puede aparecer en otra parte: en una relación que decides cuidar, un trabajo que consideras valioso, una responsabilidad, una creación o una decisión sobre cómo quieres vivir a partir de ahora.
La investigación psicológica ha encontrado asociaciones entre la presencia de sentido en la vida y diferentes indicadores de bienestar. También existen intervenciones inspiradas en logoterapia estudiadas en contextos específicos. Eso no convierte el sentido vital en una receta universal ni permite prometer que buscar significado vaya a resolver cualquier dificultad.
Tres preguntas distintas: qué puedo decidir, qué puedo influir y qué debo incorporar
Cuando una situación parece cerrarse, puede ayudar separar tres niveles.
1. Lo que puedo decidir directamente
Son conductas bajo un control relativamente inmediato: enviar un mensaje, solicitar información, pedir una cita, expresar un límite, preparar una conversación o reservar una hora para una tarea.
2. Lo que puedo influir pero no controlar
Puedes preparar bien una entrevista, pero no decidir quién será contratado. Puedes cuidar una relación, pero no decidir cómo responderá la otra persona. Puedes trabajar sobre un hábito, pero no garantizar todas sus consecuencias.
Confundir influencia con control suele aumentar frustración.
3. Lo que necesito incorporar como realidad
Algunas circunstancias no admiten una acción que las elimine. Una pérdida ocurrida, una decisión ajena ya tomada o una limitación material pueden exigir primero reconocimiento.
Aceptar en este contexto no significa aprobar, resignarse o dejar de actuar. Significa dejar de gastar energía intentando convertir en reversible algo que no lo es, para poder decidir qué hacer a partir de ahí.
Los valores ayudan cuando no existe una opción perfecta
En muchas decisiones importantes no podemos maximizar todo al mismo tiempo. Una oportunidad profesional puede ofrecer desarrollo y restar tiempo personal. Mantener seguridad puede limitar exploración. Proteger una relación puede requerir renunciar a una respuesta impulsiva.
Los valores no eliminan estos conflictos. Ayudan a responder una pregunta diferente: ¿qué merece pesar más en esta decisión concreta?
Conviene traducir el valor a conducta. «La familia es importante» es una declaración amplia. «No aceptaré un cambio que me obligue a estar fuera cuatro noches cada semana» convierte ese valor en un criterio observable.
Responsabilidad sin culpa
La responsabilidad puede entenderse como capacidad de responder, no como atribución de culpa por todo lo que ocurre.
Puedes no ser responsable de una situación y, sin embargo, necesitar decidir cómo afrontarla. Alguien puede perder un empleo por una decisión empresarial que no provocó y aun así tener que reorganizar ingresos, pedir apoyo y diseñar una búsqueda de empleo. La responsabilidad comienza en la respuesta disponible, no en adjudicarse la causa.
Esta distinción resulta especialmente importante en coaching. El objetivo no debería ser convencer a la persona de que «tiene todas las respuestas dentro», sino ayudarla a identificar qué información necesita, qué posibilidades existen, qué límites son reales y qué acción tiene sentido probar.
Una práctica para recuperar margen de elección
Elige una situación que actualmente te preocupe y divide una hoja en cuatro apartados:
- Hechos: qué ha ocurrido o qué condiciones existen.
- Interpretaciones: qué estás concluyendo sobre esos hechos.
- Límites: qué no puedes modificar ahora.
- Margen: qué petición, decisión, conversación o acción todavía está disponible.
Después añade una última pregunta: ¿qué respuesta sería más coherente con la persona que quiero ser en esta situación?
No siempre aparecerá una solución. A veces el resultado será reconocer que necesitas más información, apoyo, tiempo o simplemente aceptar que todavía no sabes qué decidir.
Logoterapia y coaching no son lo mismo
La logoterapia es un enfoque psicoterapéutico. Que algunas de sus ideas —sentido, valores, responsabilidad o margen de elección— puedan inspirar una reflexión en coaching no convierte una sesión de coaching en logoterapia.
En Coaching Valencia estas ideas pueden utilizarse como marco para explorar decisiones y valores cuando resulten pertinentes, siempre dentro de los límites del servicio y sin presentar el sentido vital como explicación universal del malestar.
La libertad puede ser pequeña y seguir siendo importante
Hay momentos en los que nuestro margen es amplio y otros en los que apenas podemos elegir el siguiente paso. Pensar la libertad de esta manera evita dos extremos: creer que somos completamente pasivos ante las circunstancias o afirmar que podemos transformar cualquier realidad mediante nuestra actitud.
Quizá una formulación más útil sea esta: no puedo elegir todo lo que me ocurre, pero puedo investigar qué parte de mi respuesta todavía me pertenece.
Si quieres ampliar esta reflexión desde una perspectiva más general, puedes leer Libertad personal: decidir con más autonomía dentro de tus circunstancias. Si estás ante una decisión o cambio concreto, puedes conocer mis sesiones de coaching o solicitar una primera conversación de valoración.
Referencias
- American Psychological Association. Logotherapy. APA Dictionary of Psychology.
- Zika, S. y Chamberlain, K. (1992). On the relation between meaning in life and psychological well-being.
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