Algunas personas alcanzan resultados reconocibles y, aun así, sienten que han llegado allí por suerte, ayuda externa o un error de evaluación. Temen que otras personas descubran que no son tan competentes como parecen. Esta experiencia suele denominarse fenómeno del impostor.
Conviene hablar de fenómeno y no convertirlo automáticamente en un diagnóstico. Describe un patrón de atribución y autoduda que puede aparecer con distinta intensidad. En ocasiones produce malestar importante; en otras, refleja una mezcla de aprendizaje real, estándares exigentes y un entorno que transmite señales ambiguas sobre la pertenencia.
Qué caracteriza al fenómeno del impostor
El patrón suele incluir varias experiencias:
- dificultad para atribuirse un logro;
- explicación del éxito mediante suerte, ayuda o esfuerzo extraordinario;
- miedo a ser descubierto como incompetente;
- comparación con una imagen idealizada de otras personas;
- preparación excesiva o procrastinación para protegerse del juicio;
- incapacidad para incorporar el feedback favorable.
Las revisiones encuentran estimaciones de prevalencia muy variables, desde cifras bajas hasta porcentajes muy elevados. Esta dispersión depende de los cuestionarios, los puntos de corte y las poblaciones estudiadas. Por eso no es riguroso afirmar que afecta a una proporción concreta de todas las personas.
No todo sentimiento de incompetencia es impostor
La duda puede aportar información. Tal vez estás empezando una función, necesitas formación, careces de referencias o has recibido responsabilidades sin apoyo suficiente. Antes de corregir el pensamiento, conviene valorar la competencia real y las condiciones.
Distingue tres situaciones:
- carencia de habilidad: necesitas aprendizaje, práctica o supervisión;
- autovaloración poco ajustada: existen evidencias de competencia que no incorporas;
- entorno invalidante: hay sesgos, exclusión, expectativas contradictorias o falta de reconocimiento.
Tratar las tres como un problema interno de confianza puede responsabilizar a la persona de una situación organizativa o cultural.
Mujeres y grupos infrarrepresentados
El fenómeno se ha estudiado con frecuencia en mujeres y minorías profesionales. Las revisiones muestran que aparece en hombres y mujeres, pero el contexto importa. Ser la única persona de un grupo en un equipo, recibir menos reconocimiento o encontrar estereotipos sobre competencia puede aumentar la vigilancia y la sensación de no pertenecer.
En estos casos, el trabajo personal puede resultar útil, pero no sustituye cambios en selección, promoción, evaluación, liderazgo y cultura. No conviene “arreglar” a una persona para que tolere un entorno que la evalúa de forma desigual.
Un método para revisar la autoduda
1. Define la afirmación
Sustituye «soy un fraude» por una predicción concreta: «no sabré responder preguntas técnicas» o «mi equipo piensa que no merezco el puesto».
2. Reúne evidencias verificables
Incluye experiencia, resultados, responsabilidades, formación, decisiones acertadas y feedback específico. No prepares una lista de elogios; busca datos relacionados con la tarea.
3. Identifica el aprendizaje pendiente
Reconocer competencia no exige afirmar que ya dominas todo. Define qué necesitas aprender y qué apoyo sería razonable para tu nivel de responsabilidad.
4. Revisa la atribución del logro
Un resultado puede depender de equipo, oportunidad y suerte, pero también de tus decisiones y capacidades. Construye una explicación compartida, no una atribución absoluta.
5. Compara procesos, no imágenes
Cuando observas a otra persona, ves parte de su resultado y desconoces dudas, apoyo, errores y trayectoria. Compara habilidades concretas y condiciones, no identidades completas.
6. Limita la sobrepreparación
Define qué nivel de preparación es suficiente para la tarea. Añadir trabajo indefinidamente puede reducir ansiedad a corto plazo y reforzar la idea de que solo puedes rendir mediante un esfuerzo desproporcionado.
7. Solicita feedback útil
Pregunta qué haces bien, qué debes desarrollar y qué criterio se emplea para evaluar. El feedback general —«lo haces fenomenal»— suele tener menos capacidad para modificar la creencia.
Cuándo se necesita atención psicológica
Si la autoduda se acompaña de ansiedad intensa, depresión, insomnio, ataques de pánico o deterioro importante, la prioridad es una valoración psicológica o sanitaria. El fenómeno del impostor puede coexistir con problemas clínicos, pero no los explica por sí solo.
Qué puede trabajarse en coaching
El coaching puede ayudarte a revisar evidencias de competencia, preparar conversaciones de feedback, identificar aprendizaje y actuar sin esperar a sentir seguridad completa. No debe ocultar discriminación, precariedad o una falta real de recursos.
Puedes consultar también la guía sobre autoeficacia para una tarea concreta o solicitar una primera conversación de valoración.
Referencias
- Bravata et al. Prevalence, predictors and treatment of impostor syndrome.
- Mak et al. Impostor phenomenon measurement scales: systematic review.
- Thomas et al. Perfectionism, impostor phenomenon and mental health.
- Ryan. Why we should stop trying to fix women.
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