El juicio de lo posible: una mirada desde el coaching ontológico

En coaching ontológico, una de las distinciones más sugerentes es el juicio de lo posible: la interpretación que hacemos acerca de aquello que creemos que puede o no puede ocurrir para nosotros.

No se trata de afirmar que pensar algo lo convierte en realidad. Tampoco de sostener que cualquier límite es mental. La mirada ontológica propone algo distinto: nuestras interpretaciones influyen en las acciones que consideramos disponibles. Y, por tanto, revisar esas interpretaciones puede ampliar nuestro repertorio de acción.

El observador y el juicio de posibilidad

Desde la ontología del lenguaje, no accedemos al mundo de manera neutra. Observamos desde una determinada historia, experiencias, emociones, aprendizajes y conversaciones. Ese modo de observar condiciona qué vemos como posible, imposible, deseable o arriesgado.

Dos personas pueden encontrarse ante una misma situación y construir juicios diferentes. Ante una oportunidad profesional, una puede interpretar «no estoy preparado» y otra «necesito aprender antes de decidir». La situación externa puede ser la misma, pero las posibilidades de acción que aparecen para cada observador son distintas.

El coaching ontológico trabaja precisamente sobre esa relación entre observador, interpretación y acción. Si quieres profundizar en esta distinción, puedes consultar el observador en coaching: hechos, interpretaciones y posibilidades.

Un juicio no es un hecho

Una distinción central consiste en separar afirmaciones y juicios. Una afirmación pretende describir algo verificable: «no he trabajado nunca en ese sector». Un juicio añade una valoración o interpretación: «no podría trabajar en ese sector».

El segundo enunciado puede ser razonable, exagerado o simplemente no comprobado. La pregunta no es si debemos sustituirlo por una frase positiva, sino qué fundamento tiene ese juicio.

Podemos explorar:

  • ¿En qué hechos estás basando esta conclusión?
  • ¿Qué experiencias anteriores la sostienen?
  • ¿Qué información podría cuestionarla?
  • ¿En qué dominio concreto estás haciendo ese juicio?
  • ¿Qué consecuencias tiene mantenerlo?

Juicios que cierran y juicios que abren posibilidades

En la práctica, algunos juicios estrechan nuestro campo de acción. «Soy malo hablando en público» puede llevarnos a evitar cualquier exposición. Una reformulación como «hoy me cuesta hablar en público y necesito práctica» no garantiza el éxito, pero introduce acciones antes inexistentes: entrenar, observar, pedir feedback, preparar una estructura o probar en un contexto de menor riesgo.

La diferencia no está en que una frase sea más positiva. Está en que una interpretación puede generar un campo de acción más amplio y verificable.

Declaraciones y compromiso

La ontología del lenguaje concede un papel especial a las declaraciones. Cuando una persona dice «voy a pedir esa reunión», «voy a terminar esta etapa» o «quiero iniciar este proyecto», no está describiendo únicamente una realidad: está formulando un compromiso que puede organizar acciones posteriores.

Pero una declaración no crea por sí sola las condiciones para que algo ocurra. Necesita competencias, recursos, coordinación con otras personas, tiempo y acciones concretas. El valor de una declaración está en que puede marcar una dirección y generar compromiso, no en que produzca mágicamente un resultado.

El lenguaje genera posibilidades, no omnipotencia

Cuando en coaching ontológico se dice que el lenguaje es generativo, conviene entenderlo como una propuesta conceptual: mediante conversaciones hacemos peticiones, ofertas, promesas, acuerdos, interpretaciones y compromisos que modifican nuestras relaciones y nuestras posibilidades de acción.

Decir que el lenguaje «crea realidad» sin matices sería excesivo. Las conversaciones pueden transformar coordinaciones y significados, pero no eliminan las condiciones materiales, económicas, sociales o biográficas en las que vivimos. Esta distinción se desarrolla también en cómo influye el lenguaje en lo que piensas y haces.

Estados de ánimo y horizonte de posibilidad

Otra aportación del enfoque ontológico es observar cómo determinados estados de ánimo influyen en aquello que vemos como posible. Desde la resignación, una persona puede concluir «no hay nada que hacer». Desde la ambición o la serenidad puede percibir alternativas que antes no veía.

Esto no significa que un cambio emocional resuelva la situación. Significa que nuestro estado de ánimo puede ampliar o reducir el horizonte desde el que interpretamos y actuamos.

Una práctica de coaching

Piensa en una situación en la que te estés diciendo «esto no es posible para mí».

  1. Formula el juicio con precisión. ¿Qué estás declarando imposible exactamente?
  2. Distingue hechos e interpretación. ¿Qué sabes y qué estás concluyendo?
  3. Busca el fundamento. ¿Qué experiencias, datos o conversaciones sostienen ese juicio?
  4. Explora excepciones. ¿Hay alguna evidencia de que la situación pueda ser diferente?
  5. Diseña una acción de comprobación. ¿Qué conversación, prueba o pequeño paso podría darte nueva información?

El objetivo no es convencerte de que todo es posible. Es comprobar si estás tratando como un hecho algo que en realidad es una interpretación.

La mirada ontológica y la psicología: puntos de encuentro

El coaching ontológico ofrece distinciones útiles para observar lenguaje, juicios, emociones y acción. Aunque procede de una tradición propia, algunas de sus preguntas encuentran puntos de encuentro con enfoques psicológicos contemporáneos que también trabajan con interpretación, perspectiva, valores, narrativa y acción.

La psicología aporta modelos y metodologías diferentes para estudiar autoeficacia, expectativas, cogniciones, aprendizaje, motivación y conducta. El interés no está en declarar que ambos enfoques son equivalentes, sino en reconocer convergencias cuando ayudan a comprender mejor cómo una interpretación puede ampliar o restringir las acciones que una persona considera posibles.

Para mí, el valor del juicio de lo posible no está en prometer que cambiar una narrativa cambia automáticamente la vida. Está en ayudarnos a formular una pregunta más rigurosa:

¿Estoy viendo un límite real o estoy tratando una interpretación como si fuera un hecho?

A partir de ahí, el coaching puede acompañar una exploración: observar, conversar, actuar, obtener información y revisar nuevamente el juicio.

Referencia del marco

La distinción se sitúa dentro de la propuesta de la ontología del lenguaje desarrollada por Rafael Echeverría. La presento aquí como marco conceptual de coaching, no como una teoría psicológica validada experimentalmente.

Si quieres trabajar una situación desde esta mirada, puedes conocer mis sesiones de coaching online o solicitar una primera conversación de valoración.


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