El capítulo 11 del Dao De Jing utiliza tres imágenes que me resultan especialmente sugerentes: el centro vacío de una rueda, el hueco de un recipiente y el espacio interior de una habitación. La idea común es la utilidad de aquello que no está ocupado: el recipiente puede contener precisamente porque tiene espacio; la habitación puede habitarse porque no está completamente llena.
No necesito convertir esa imagen en una verdad psicológica para encontrarle utilidad. Como metáfora, invita a preguntarnos qué ocurre cuando nuestra agenda, nuestra atención o nuestras conversaciones están tan llenas que apenas queda margen para observar algo diferente.
Estar ocupado no es lo mismo que estar orientado
Podemos llenar el día de tareas, mensajes, compromisos e información y, aun así, sentir que estamos funcionando por inercia. En ocasiones, el problema no es que falten nuevas herramientas o nuevos objetivos, sino que necesitamos revisar qué estamos sosteniendo.
Crear espacio puede significar algo muy concreto: cancelar una obligación que ya no tiene sentido, reservar tiempo sin estímulos, dejar de responder inmediatamente, posponer una decisión hasta disponer de información o reconocer que una expectativa propia necesita ser revisada.
Una distinción útil en coaching: suspender antes de concluir
Desde el coaching ontológico, una práctica valiosa consiste en observar los juicios desde los que interpretamos una situación. «No puedo cambiar», «tengo que aprovechar esta oportunidad» o «si digo que no, decepcionaré a los demás» pueden contener información relevante, pero también son interpretaciones que merece la pena examinar.
Crear espacio no significa eliminar pensamientos ni emociones. Significa no convertir inmediatamente cada pensamiento en una conclusión y cada emoción en una orden de acción.
Preguntas para crear margen
- ¿Qué ocupa ahora demasiado espacio en mi atención?
- ¿Qué estoy manteniendo por elección y qué por inercia?
- ¿Qué juicio estoy tratando como si fuera un hecho?
- ¿Qué conversación, decisión o compromiso necesitaría revisar?
- ¿Qué podría dejar de hacer antes de añadir algo nuevo?
El vacío no tiene por qué llenarse enseguida
También existe una tentación de convertir cualquier pausa en otra técnica de productividad: descanso para rendir más, silencio para encontrar una gran idea, meditación para ser más eficiente. A veces una pausa puede tener valor sin producir inmediatamente nada.
En una conversación de coaching ocurre algo parecido. No todos los silencios necesitan ser ocupados por una pregunta del coach. Dar tiempo puede permitir que la persona escuche lo que acaba de decir, observe su emocionalidad o encuentre una formulación que todavía no tenía disponible.
Esta relación entre lenguaje, emocionalidad y corporalidad es una de las distinciones que utilizo del coaching ontológico: no para afirmar que existe una explicación única de lo que nos ocurre, sino para ampliar aquello que podemos observar antes de decidir cómo actuar.
Puedes profundizar en esta mirada en el observador en coaching y en la guía sobre descanso y recuperación cotidiana. Ambos contenidos están publicados y permiten ampliar, desde ángulos distintos, la idea de crear margen antes de responder automáticamente.
¿Qué necesitas dejar fuera para poder mirar mejor?
Quizá no necesites vaciar tu vida ni empezar de nuevo. Puede bastar con recuperar un poco de margen para distinguir qué quieres conservar, qué necesitas cambiar y qué todavía no sabes.
Si estás en una etapa de cambio y necesitas un espacio profesional para ordenar lo que estás viviendo, puedes conocer cómo trabajo el coaching personal o solicitar una primera conversación de valoración.
Referencia
- Dao De Jing, capítulo 11. La rueda, el recipiente y la habitación como imágenes de la utilidad del espacio vacío.
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