Una inundación, un incendio, un accidente colectivo o cualquier emergencia grave puede alterar en pocas horas la seguridad, la vivienda, el trabajo, los vínculos y la sensación de control. Las reacciones iniciales varían: confusión, miedo, incredulidad, irritabilidad, silencio, necesidad de hablar o concentración casi exclusiva en tareas prácticas.
No existe una respuesta emocional única que deba considerarse correcta. Algunas personas necesitan compañía; otras, información o espacio. El apoyo inicial debe respetar esa diversidad y no convertir una reacción normal ante una situación extrema en un diagnóstico.
Qué son los primeros auxilios psicológicos
La Organización Mundial de la Salud describe los primeros auxilios psicológicos como una ayuda humana, respetuosa y práctica para personas afectadas por acontecimientos graves. No son psicoterapia, interrogatorio ni una sesión destinada a procesar el trauma.
Su estructura puede resumirse en tres acciones: observar la seguridad y las necesidades, escuchar sin presionar y conectar con información, apoyos y servicios.
Primero, seguridad y necesidades prácticas
Antes de hablar de emociones, comprueba si la persona está segura y si necesita atención médica, alojamiento, medicación, alimentos, documentación, transporte, comunicación con familiares o protección.
No prometas recursos que no controlas. Ofrece información confirmada y explica los límites de lo que sabes. En una emergencia, la incertidumbre puede aumentar cuando circulan rumores o instrucciones contradictorias.
Escuchar sin obligar a contar
Puedes preguntar: «¿Qué necesitas ahora?» o «¿Hay alguien con quien quieras contactar?». Escucha si la persona desea hablar, pero no le pidas que describa con detalle lo sucedido ni que ordene inmediatamente sus recuerdos.
La OMS señala que los primeros auxilios psicológicos no consisten en presionar a las personas para que cuenten sus sentimientos o reacciones. NICE tampoco recomienda el debriefing psicológico centrado en relatar el acontecimiento para prevenir o tratar el trastorno de estrés postraumático, porque no ha mostrado beneficio y puede interferir con apoyos más adecuados.
Ayudar a recuperar capacidad de decisión
La emergencia reduce el número de opciones y obliga a depender de otras personas. Siempre que sea posible, ofrece elecciones pequeñas: dónde esperar, a quién llamar, qué trámite realizar primero o qué objeto recuperar. No tomes decisiones por la persona cuando puede participar.
Favorecer conexión y continuidad
Ayuda a localizar familiares, amistades, vecinos, compañeros, asociaciones o servicios. El apoyo social no elimina el daño, pero puede facilitar información, cuidado, alojamiento y sensación de pertenencia.
También conviene proteger rutinas mínimas cuando las condiciones lo permiten: medicación, alimentación, descanso, contacto con personas significativas y actividades adaptadas para niños o mayores.
Reacciones habituales durante los primeros días
Pueden aparecer sobresaltos, problemas de sueño, imágenes del acontecimiento, dificultad para concentrarse, llanto, enfado o entumecimiento emocional. Estas respuestas pueden disminuir de forma natural. No es posible saber durante las primeras horas qué trayectoria seguirá cada persona.
Los estudios posteriores a catástrofes encuentran trayectorias diferentes: estabilidad, recuperación gradual, síntomas fluctuantes o dificultades persistentes. Por eso conviene evitar tanto alarmar como asegurar que «todo pasará».
Cuándo solicitar ayuda urgente
Busca atención sanitaria o de emergencia cuando exista:
- riesgo de autolesión o daño a otras personas;
- desorientación intensa o incapacidad para cuidar necesidades básicas;
- síntomas físicos que requieren valoración;
- violencia, abuso o falta de seguridad;
- consumo peligroso de alcohol u otras sustancias;
- una reacción que impide de forma grave el funcionamiento.
Si durante las semanas posteriores persisten pesadillas, recuerdos intrusivos, evitación, hipervigilancia, depresión o deterioro importante, conviene solicitar una valoración psicológica o sanitaria. Existen tratamientos eficaces para los trastornos relacionados con trauma.
Cuidar a quien ayuda
Las personas voluntarias, profesionales y familiares también pueden quedar expuestas a sufrimiento, cansancio y decisiones difíciles. Necesitan turnos, descanso, coordinación, supervisión y permiso para apartarse cuando su capacidad disminuye.
El papel del coaching
El coaching no es un recurso de primera respuesta ante una emergencia ni un tratamiento del trauma. Puede tener sentido más adelante, cuando la seguridad y la atención clínica estén cubiertas y la persona necesite reorganizar rutinas, decisiones, trabajo o proyectos.
Referencias
- World Health Organization. Psychological first aid: guide for field workers.
- NICE. Post-traumatic stress disorder: recommendations.
- Long-term mental health trajectories after disasters and pandemics.
- Mental health service use after natural disasters: systematic review.
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