Liderazgo y hábitos

Los hábitos positivos crean líderes fuertes, los malos hábitos pueden crear líderes débiles. Aquí hay siete hábitos, planteados por Lolly Daskal (1), a los que debe prestar especial atención. Si está practicando uno de ellos, comience a trabajar de inmediato para reemplazarlo con un hábito positivo antes de que su liderazgo se debilite y sufra un daño mayor.

Manteniendo un doble rasero. Los líderes débiles tienen la costumbre de decir una cosa y hacer otra. Creen que está bien establecer reglas para otros, pero se mantienen exentos. La coherencia entre las palabras y los hechos es un factor importante en el liderazgo exitoso, y parte de ser un líder es saber que las personas lo están observando en cada paso y toman sus preguntas de su comportamiento.

Falta de visión o estrategia. Los líderes débiles tienen la costumbre de no pensar más allá del alcance de hoy. Pueden lidiar con problemas e inquietudes inmediatas, pero en general se sienten cómodos con el status quo. Son los que dicen: «Si no está roto, no lo arregles». Esta miopía hace que otros se centren de manera similar en las tareas en lugar de la planificación estratégica y la visión que harán avanzar a la organización y su misión.

Mala comunicación. Es imposible ser un líder fuerte con pocas habilidades de comunicación. Si no puede comunicarse, no puede conectarse con los demás, y mucho menos brindar participación y transparencia. La capacidad de hablar, escribir y, sobre todo, escuchar con eficacia se encuentra entre las habilidades de liderazgo más importantes.

Aislamiento. Si se mantiene inaccesible y no disponible, sentado en su oficina con la puerta cerrada, envía un mensaje claro a los demás de que no está dispuesto a participar. El mensaje que envía no es de liderazgo sino de privilegio e inseguridad.

No desarrollar a otros. Un líder débil se enfoca únicamente en hacer el trabajo en lugar de usar el trabajo como una forma de ayudar a su gente a desarrollar nuevas competencias y habilidades. Es un líder ineficaz que mantiene a su gente jugando en pequeño sin invertir en ellos, ya sea por negligencia o porque ven a los demás como una amenaza.

Resistencia a la mejora. Cada gran negocio crece y evoluciona constantemente. Los líderes que se resisten al cambio y la mejora son arrogantes o complacientes, y a veces ambos. Creen que las cosas están bien como están y no les interesa pasar al siguiente nivel o posicionarse para el futuro.

Falta de interés en inspirar a otros. Los mejores líderes saben cómo energizar a las personas e inspirarlas para que alcancen niveles más altos de desempeño y potencial. Aquellos que no pueden, probablemente no estén inspirados, y es virtualmente imposible construir un gran equipo con un líder sin inspiración.

Ser un líder fuerte requiere cantidades iguales de autoconciencia, autogestión y humildad. Dedique algún tiempo a reflexionar sobre los malos hábitos que puedan estar limitando su potencial de liderazgo y resoldrà para tomar medidas ahora para revertirlos.

Lidere desde adentro: Un solo mal hábito, si no se controla, puede ser suficiente para que su liderazgo se debilite y falle.

(1) Daskal, Lolly. “The Leadership Gap: What Gets Between You and Your Greatness”

Competencias para hacer frente al hipercambio. La Maestría Personal

Destacado

El hipercambio que está generando la pandemia del coronavirus, exige que las personas tengamos una mayor capacidad de adaptación, flexibilidad psicológica y resiliencia.

Este cambio acelerado nos exige un cambio cultural, reinventarnos y cuestionándonos cómo hacemos las cosas.

Sugiero que valoremos y nos “suscribamos” al aprendizaje permanente como estratègia para sufear por la incertidumbre, con actitud para innovar en lo técnico pero también en nuestro ser y en la forma de estar.

En este nuevo contexto aumenta la importancia del autoconocimiento, el autoliderazgo y el protagonismo frente el victimismo. La maestría para un Liderazgo y Desarrollo Personal, clave para asumir el protagonismo, debe centrar su enfoque en la expansión del potencial de las personas y en la eficacia del accionar .

Oscar Anzanora (1) presenta un modelo de Maestría Persona compuesto por cinco competencias, que pueden prepararnos para el reto actual:

  • Visión personal
  • Fortaleza emocional
  • Capacidad de aprendizaje y cambio
  • Competencias conversacionales y
  • Efectividad interpersonal

1. Visión Personal 

Esta competencia implica adquirir una noción de sentido y de propósito en nuestra vida. Está constituida por los valores, intereses y aspiraciones de cada uno de nosotros, que le otorgan finalidad y significado a nuestra existencia y establecen la direccionalidad de nuestro accionar. Es la guía que nos indica el camino a seguir y nos aporta inspiración y motivos en su trayecto. En la misma podemos distinguir tres elementos fundantes: la visión de futuro, el autoconocimiento y el diseño y construcción de futuro.

2. Fortaleza Emocional

La emocionalidad es una predisposición para la acción y por lo tanto condiciona nuestro desempeño. Dependiendo del estado de ánimo en que nos encontremos, ciertas acciones nos son posibles de realizar y otras no. Hay estados de ánimo que nos conducen a efectuar acciones que nunca hubiéramos querido realizar (por ejemplo cuando tenemos un ataque de ira) y hay otros estados de ánimo que nos imposibilitan ejecutar acciones que necesitamos realizar (por ejemplo cuando no nos animamos a hablar en público por miedo o vergüenza). 

La fortaleza emocional es la capacidad de las personas para conocer y gestionar sus emociones. Es la competencia que nos posibilita: ser conscientes de nuestros estados emocionales (percibirlos, identificarlos y comprenderlos), poseer autodominio emocional, tener la capacidad para generar los estados anímicos en nuestro entorno social y laboral, que nos posibiliten la realización de las acciones necesarias para el logro de nuestros objetivos

3. Capacidad de aprendizaje y cambio.

La transformación acelerada de los escenarios sociales y laborales, que nos a traído el contexto de la pandemia actual, nos plantea la necesidad personal del aprendizaje permanente y del cambio o «hipercambio». Es por ésto que el aprender a aprender se constituye en una competencia clave. Los nuevos desafíos y la rápida obsolescencia del conocimiento nos llevan a que muchas de las capacidades adquiridas durante años, en la actualidad no nos sirven u obstaculizan nuestro desempeño. Nuestra capacidad de aprendizaje es la única competencia que nos puede garantizar que nuestro accionar siga siendo efectivo y que vayamos adquiriendo y perfeccionado las competencias que nos sean requeridas por las sucesivas circunstancias que se nos vayan presentando.

4. Competencias conversacionales (2)

Tomamos conciencia de la importancia de las competencias conversacionales cuando comprendemos que gran parte de las tareas que desarrollamos en nuestra actividad laboral tienen un importante componente conversacional, ya que las realizamos dialogando con alguna otra persona. Todas las competencias genéricas tienen en común que están basadas en competencias conversacionales. Nadie puede liderar, negociar, coordinar acciones o trabajar en equipo si no es a través de sus conversaciones. Así, la comunicación humana se constituye en un factor clave de la efectividad personal y la productividad organizacional. Todo lo que hacemos en cualquier dominio de nuestra vida (personal, familiar, social, profesional) está determinado de alguna manera por la calidad de nuestras conversaciones.

El arte de conversar con efectividad está en estrecha relación con el desarrollo de las siguientes competencias: hablar con poder, escuchar en profundidad, indagar con maestría, entrar en sintonía, conversar en forma constructiva.

5. Efectividad Interpersonal 

El resultado que podamos lograr en cualquier actividad que emprendamos va a estar determinado por nuestra capacidad de acción, pero también por nuestra habilidad para la coordinación de acciones con otras personas, en la constitución y cumplimiento de una promesa particular realizada. No basta con tener unas competencias muy desarrolladas, la coordinación de acciones establece relaciones y nexos entre diferentes trabajos, e influyen todas las personas que participan o aportan algo a un trabajo.

Esto surge con claridad cuando observamos el desempeño de equipos de trabajo. Un equipo constituido por individuos especialistas en su tema que individualmente tienen un desempeño óptimo, puede lograr un funcionamiento sinérgico que duplique los resultados individuales o, por el contrario, a través de una interacción inefectiva puede obtener un resultado que no alcance ni a la mitad de los rendimientos individuales. La efectividad interpersonal implica el accionar competente en la coordinación de acciones, la realización de acuerdos y compromisos, la gestión de conflictos y la generación de una red de vínculos de alta calidad.

Estas cinco competencias de la Maestría Personal, constituyen en mayor o menor medida la base y el sustento de las competencias genéricas y son clave en la era actual del hipercambio .

(1) Anzorena, Oscar. (2010). Maestría personal, Las competencias del liderazgo. Ediciones Lea

(2) https://www.coachingvalencia.com/Coaching/competencias-conversacionales/

Cómo desarrollar un mindset de crecimiento (parte II)

«La excelencia de un líder se mide por la capacidad para transformar los problemas en oportunidades» Peter Drucker

La mindset o mentalidad de crecimiento significa que uno acepta los desafíos, persiste frente a los contratiempos, asume la responsabilidad de sus palabras y acciones y reconoce que el esfuerzo es el camino hacia el dominio, «la práctica hace al maestro».

La mentalidad de crecimiento, consiste en tener la consciencia de que la inteligencia no es fija y que con un aprendizaje diario y el interés de tener nuevos retos se logra preparar el terreno para cumplir metas y alcanzar logros.

Cambiar la mentalidad de una persona desde una perspectiva fija a una mindset de crecimiento puede parecer complicado, pero dando pequeños pasos podemos desarrollar este tipo de mindset. A modo de ejemplo planteamos diferentes caminos: 

1. Reconocer y aceptar la imperfección en uno mismo y en los demás.  Todos tenemos nuestros defectos, peculiaridades y rarezas: nuestras imperfecciones y vulnerabilidades.  Nuestras imperfecciones nos hacen únicos, aceptarlas es la camino para el desarrollo.

2. Afrontar tus desafíos con valentía, asumiendo riesgos.  Si sientes miedo ante un desafío, detente y replanteate la situación.  Considera el desafío como una oportunidad, cambiando ligeramente tu perspectiva, tu mirada, inicia paso a paso e irás adquiriendo energía y seguridad. Cada desafío u oportunidad nos invita a una nueva experiencia que es una especie de aventura.

El miedo es un sentimiento, escúchalo, hazte amigo de él. Sigue adelante de todos modos, cruza el miedo, porque tu desafío es emocionante.  Si adoptas esta actitud puede descubrir habilidades que ni siquiera sabía que poseía. Arriesga a probar nuevas maneras de interactuar con otros, ver diferentes puntos de vista, otras formas de ser y estar. 

3. Presta atención a tus palabras y pensamientos.  Empieza a prestar atención a las palabras que te dices, a las narraciones que construyes de ti y que te cuentas.  Si tus palabras son de desánimo y supercríticas, los resultados se verán limitados. Así que ten cuidado.  Escucha lo que está diciendo y pensando, se amable contigo mismo.

Reemplaza los pensamientos negativos por otros más positivos para desarrollar una mentalidad de crecimiento.  Reemplaza el juicio por la aceptación, el odio por la compasión.  Si te estás faltando el respeto a tí mismo, el resultado de tus decisiones y sus consecuencias lo reflejarán.  Intenta tener pensamientos más elevados y mantente firme.

4. Deja de buscar la aprobación de los demás.  La aprobación de los demás a menudo puede alejarte de un mindset de crecimiento.  Cultiva la autoaceptación y la autoaprobación.  Aprenda a confiar en sí mismo.  Eres la única persona que siempre estará ahí para ti en tu vida, así que eres el único al que necesitas impresionar.

5. Da un paso más hacia la autenticidad.  Fingir ser alguien que no eres es una falta de respeto a quien realmente eres.  Te hace falso.  Disminuye lo que tienes que ofrecer.  Llegar a ser verdaderamente auténtico, aceptarte y mostrarte como eres, es un proceso que requiere tiempo y mucho trabajo interno.  Una vez que lo hagas, es probable que te sientas más impulsado a perseguir sus verdaderos objetivos, lo que te coloca en una mentalidad de crecimiento.

6. Cultiva un sentido de propósito.  ¿Sientes que tu vida tiene un propósito?  En caso afirmativo, define este propósito y describe su alcance.  Si te quedas en blanco, tendraás que clarificar lo que te mueve, tu propósito de su vida. Tener claro tu propósito te ayudará a desarrollar una mentalidad de crecimiento.

7. Todos tenemos fortalezas y debilidades.  Explora y aprecia sus fortalezas y trabaja para mejorar sus debilidades.  Este esfuerzo puede ayudarte a desarrollar una mentalidad de crecimiento.

8. Dale la vuelta a la crítica hasta que encuentres el aprendizaje.  El propósito de la crítica es mejorar las cosas.  Otras personas pueden ver lo que estás haciendo desde una perspectiva ligeramente diferente a la tuya y pueden tener algunas sugerencias valiosas para tí.  Si te abre a escuchar sugerencias, respirando, desde la humildad del aprendiz, puedes desarrollar más fácilmente tu mentalidad de crecimiento.

Tener una mindset de crecimiento no solo significa ser abiertos y aceptar los comentarios de los demás. Significa aceptarlos y aprender de la experiencia, y así desarrollar estrategias para mejorar. 

9. Valora el proceso sobre el resultado final.  Recuerda, lo que importa es el viaje, no el destino.

10. Aprende de los errores de los demás.  Si puede aprender de los errores de los demás, podrás cometer menos errores.  A veces, esto puede calmar el miedo a probar cosas nuevas, un aspecto clave para desarrollar una mentalidad de crecimiento.

11. «Todavía no está bien».  Cuando tengas dificultades con una tarea, recuerda que no la has dominado «todavía».  Si te mantienes, el tiempo y la práctica te llevará a la mejora y al autodesarrollo.

12. Asumir riesgos en compañía de otros.  Trata de no tomarte demasiado en serio.  Estate dispuesto a cometer errores frente a los demás, porque si estás creciendo, es probable que esto suceda.  Y cometer errores frente a otros generalmente será más fácil con la práctica.

13. Sé realista.  Se necesita tiempo, a veces mucho tiempo, para aprender una nueva habilidad, como aprender un nuevo idioma o aprender a tocar un instrumento o aprender a convertirse en un buen abogado.  Tener esto en cuenta puede ayudar con una mentalidad de crecimiento.

14. La velocidad no es importante.  Cuando tienes un mindset de crecimiento, los resultados finales son menos importantes.  Te involucra y te esfuerzas por completo en el proceso, sin importar cuánto tiempo tome.  Centrarse en el proceso a menudo también mejora los resultados porque se pone más esfuerzo en el camino.

15. Sé dueño de su actitud.  Si valoras tener una mindset de crecimiento, tómese el tiempo y haz el esfuerzo de desarrollarlo.  Persiste y las oportunidades aparecerán.  Cultiva la resiliencia a lo largo del camino. 

La neurobiología en la actualidad nos ha demostrado en numerosos estudios de evidencia científica, que nuestro cerebro es maleable, el cual puede ser transformado, creando nuevos patrones y recorridos neuronales para la creación de nuevos hábitos de pensamiento, así mismo, que a partir del entrenamiento, la constancia y el cultivo de un estado emocional de apertura y ambición, donde el preocuparme del cómo me siento es tan importante, como el desempeño en la realización de cualquier tarea o actividad, transforman mi mentalidad en un mindset de crecimiento.

De la misma manera, los avances en la neurociencia nos demuestran que el aprendizaje es exponencial, lo que nos pone en un escenario de inmensas posibilidades.

Si quieres que te acompañemos en este proceso de crecimiento contacta conmigo

Referencias

Dweck, C. S. (2008).  Mentalidad: la nueva psicología del éxito.  House Digital, Inc. Chicago

Qué es el mindset (parte I)

En los tiempos que vivimos de una sociedad hiperacelerada e hiperconectada todo el mundo empieza a hablar de «mindset». En diversas salas de una nueva red social ClubHouse se organizan charlas para hablar de cómo potenciar el mindet. Muchos profesionales de la consultoria, mentores, coaches empiezan a denominar se expertos en mindset, «experto en mentalidad».

Habrá que aclarar ¿qué es el mindset? En psicología cognitiva, el mindset es la mentalidad que representa los procesos cognitivos activados en respuesta a una tarea determinada. La psicología nos ofrece mapas para poder comprender e intervenir.

La mentalidad se define como el conjunto de actitudes y creencias que mantenemos, que afectan todo lo que hacemos, sentimos, pensamos y experimentamos.  Nuestra mentalidad influye en nuestras percepciones y en cómo nos movemos por el mundo.  Aunque tenemos una mentalidad general, esta puede estar formada por muchas mentalidades más pequeñas. Algunas de estas nos ayudan a mejorar nuestro bienestar y tener éxito en el mundo.  Otras dañan nuestra capacidad para hacerlo.  Es por eso que desarrollar ciertas mentalidades puede ayudarnos a alcanzar nuestras metas, disfrutar de nuestras vidas y tener más éxito. Lo mejor es que alcanzar tener una mentalidad adecuada para tus retos se puede desarrollar, si tu lo deseas te podemos acompañar.

Según Carol Dweck, existen diferentes tipos tipos de mentalidades (crecimiento, positiva, de desafío, de abundancia…). Cada una de éstas, forma un continuo con dos categorías en sus extremos. Por ejemplo el mindset o mentalidad de crecimiento versus la mentalidad fija. Ambas forman parte de un continuo que pueden agrupar a las personas según su comportamiento, específicamente por su reacción al fracaso. En este tipo de mindset nos centraremos en este artículo.

Las personas que tienen una «mentalidad fija» creen que las habilidades son en su mayoría innatas e interpretan el fracaso como la falta de las habilidades básicas necesarias, mientras que los que tienen una «mentalidad de crecimiento» creen que pueden adquirir cualquier habilidad dada siempre que inviertan esfuerzo o estudio.

Dweck argumenta que la mentalidad de crecimiento «permitirá a una persona vivir una vida menos estresante y más exitosa», por su confianza con las posibilidades de adquirir nuevos aprendizajes para nuevos retos o contextos.

¿Qué es la mentalidad de crecimiento?

Como hemos indicado, hay una variedad de mentalidades, cada una de las cuales puede ayudar o perjudicar nuestro bienestar.  Una mentalidad de crecimiento es simplemente la creencia de que nuestras habilidades básicas se pueden desarrollar y mejorar a través del aprendizaje, dedicación y trabajo.  Sin una mentalidad de crecimiento, no ejercemos el esfuerzo requerido y, por lo tanto, permanecemos atrapados perpetuamente, desde la resignación o el resentimiento.

Con un mindset de crecimiento, podemos superar el estancamiento y lograr las metas a largo plazo que deseamos, en cualquier ámbito de la vida, ya sea en el trabajo, en nuestras relaciones o en otros aspectos.

¿Tienes una mentalidad de crecimiento?

¿Crees que naciste y te criaste con un conjunto fijo de habilidades y capacidades, como tu coeficiente intelectual, que traes desde tu nacimiento y que permanecerá contigo toda tu vida?  ¿O cree que tus ideas y creencias están en constante evolución, que puedes aprender nuevas habilidades si trabaja en ellas y que tu sabiduría e inteligencia aumentan con cada nueva experiencia? 

Si respondes «sí» a la primera pregunta, tiene lo que se conoce como una «mentalidad fija».  Si tu respuesta es “si” a la segunda pregunta, probablemente tengas lo que Dweck llama una mentalidad o mindset de crecimiento.

No te preocupes si actualmente tienes una mentalidad más fija: es posible desarrollar una mentalidad de crecimiento.

¿Por qué es importante la mentalidad de crecimiento?

Si tenemos una mentalidad fija, es posible que evitemos los desafíos porque no queremos sentirnos avergonzados o humillados frente a los demás.  Ésto puede ser problemático, miedo a cometer errores puede llevarnos a evitar desafíos y nuevas experiencias, experiencias que nos ayudarían a crecer, mejorarnos de manera importante y crear la vida que deseamos.

Si tenemos una mentalidad de crecimiento, disfrutamos de los desafíos, a pesar del riesgo, generalmente porque valoramos el aprendizaje y el crecimiento más que otros . Creemos que podemos y por eso realmente trabajamos en ello.

Desarrollar una mentalidad de crecimiento podría contribuir a una vida más plena y significativa porque la gama de experiencias que abarca esa vida será considerablemente más amplia.

Diferencias clave entre la mentalidad «fija» y «de crecimiento»

Esfuerzo. Cuando se enfrenta al trabajo duro, la persona con «mentalidad fija» puede reclutar a otros para hacer las partes más difíciles, gastando el menor esfuerzo posible, mientras que la persona con «mentalidad de crecimiento» cree que los buenos resultados a menudo requieren esfuerzo; el «esfuerzo» es una parte del proceso.  Para dominar una nueva tarea, generalmente es necesario aplicar energía, ya sea mental, física o simplemente mediante la repetición a lo largo del tiempo.

Desafío. Una persona con “mentalidad fija” evita los desafíos, posiblemente por miedo al fracaso, y puede esconderse como una forma de evitar responsabilidades.  En contraste, la persona con «mentalidad de crecimiento» encuentra que los desafíos son emocionantes y atractivos, sabiendo que aprenderá algo valioso de sus experiencias.  Ellos miran de frente al desafío, lo abrazan y son capaces de avanzar hacia logros cada vez mayores.

Errores y comentarios. La persona con «mentalidad fija» odia cometer errores porque no sabe gestionar sus emociones. Pueden culpar a los demás o ponerse a la defensiva cuando los critiquen.  Una persona con «mentalidad de crecimiento» verá el error como una lección de la que aprender y será menos probable que se tome las críticas como algo personal.  Estar abierto a las críticas puede ayudar a mejorar la capacidad de uno para hacerlo mejor la próxima vez, que es otra razón por la que una mentalidad de crecimiento puede conducir al éxito.

Referencias

Dweck, C. S. (2008).  Mindset: The New Psychology of Success  Updated Edition

Ricard Guillem Guillem, Psicólogo Coach
wa.me/34636705232

8 Marzo 2021 y FP

Feliz día de la mujer, que celebramos todas las personas que somos consciente que el mundo está gritando que necesita una mirada, un ser y hacer más de mujer. Un mundo que tenga más nombres de mujeres: Justicia, Democracia y Libertad. #8Marzo2021

Como sociedad tenemos muchos restos, uno de ellos que la mujer esté más presente en la #FP . “Si + FP es + Futuro” , la FP necesita mujeres.

Las mujeres están menos presentes en la Formación Profesional. Según el Observatorio de la FP de la Fundación Bankia por la Formación Dual (1) la matriculación femenina en FP y en FP dual crece a mayor ritmo que la masculina, pero el peso de las mujeres sigue siendo inferior al de los hombres en ambos casos (44% y 38%).

Cuando las mujeres estudian FP suelen hacerlo en titulaciones feminizadas (sanitaria, sociocultural, administración..) que tienen peor inserción laboral y condiciones laborales mejorables. Su matricula en ciclos formativos típicamente masculinos (Instalación y mantenimiento, Fabricación mecánica, Informática y comunicaciones, Electricidad y electrónica .. ) es muy baja, curiosamente es la formación con mayor inserción laboral y con mejores condiciones laborales.

El itinerario formativo a través de la Formación Profesional es tan válido como cualquier otro itinerario. Y no supone el final de un itinerario formativo y profesional, en un contexto de aprendizaje de aprendizaje a lo largo de la vida, es una pieza más del puzle de la cualificación y de la carrera profesional.

Mucho por hacer:

  • Orientación profesional libre de estereotipos de genero.
  • Visibilizar a mujeres profesionales en puestos masculinizados.
  • Promover las STEM entre la mujeres (sin olvidar que ya están muy presente en las ciencias sociales)
  • Igualdad laboral …

(1) Se puede consultar el informe del Observatorio FP en el siguiente enlace

Resignificar nuestra historia. Estrategia de transformación para fortalecer nuestra identidad.

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“Las cosas no cambian. Lo que cambia es tu forma de mirar”

Resignificar las experiencias consiste en otorgarles otro significado, viendo lo que sucedió desde otra perspectiva, desde un observador diferente, dando una nueva significación a un acontecimiento o a una conducta, Esto quiere decir que la resignificación supone otorgar un valor o un sentido diferente a algo, uno que nos resulte menos angustiante y limitante por otro que nos ofrezca más posibilidades y enriquezca.

Cada una de nuestras experiencias recordadas la asociamos a una emoción, y el significado que le damos a la experiencia va a estar asociado a ella. Darle otro significado va a hacer que nos centremos en otra emoción; por ejemplo, podemos pasar del rencor o resentimiento a la aceptación o alegría.

Resignificar las experiencias es esencial para la transformación. Podemos elegir evolucionar o quedarse en la queja y en la resignación y vivir anclados a las experiencias del pasado.

La resignificación refiere a otorgar un sentido diferente al pasado a partir de una nueva comprensión desde el presente, o a dar un nuevo sentido al presente tras una interpretación distinta del pasado. Resignificamos ciertas experiencias para sanar, cerrar y para seguir adelante.

Resignificación, en sentido amplio, puede darse en varios sentidos:

* Resignificar el pasado en función del presente: dar un nuevo sentido a algo del pasado en función de algo ocurrido en el presente.

* Resignificar el presente en función del pasado: dar un nuevo sentido a una experiencia actual en función de algo ocurrido en el pasado.

* Resignificar el presente en función del futuro: Una situación presente puede ser significada en función de una situación futura (un proyecto futuro..).

* Resignificar el futuro en función del presente: como el caso de una persona consigue el premio de la lotería y, en función de ello, resignifica todas las imágenes que hasta entonces tenía sobre su futuro.

En el ámbito de la psicología, la resignificación refiere a otorgar un sentido diferente al pasado a partir de una nueva comprensión en el presente, o a dar un nuevo sentido al presente tras una interpretación distinta del pasado. Pero no podemos dejar la dimensión del futuro y su papel en el significado presente de la vida y la construcción de identidades.

«Quizás no puedes cambiar las cosas o las expectativas pero si lo que las cosas significan para ti»

Resignificar las experiencias nos trae unos beneficios como: liberar tensiones con otros mismos o con otros, conocernos mejor, incrementar la autoestima, mejorar la gestión emocional, ser más protagonistas de nuestra vida, alcanzar paz …

¡La vida es significado, empieza a empoderar tus recuerdos!

Nuestra idea sobre las cosas y el significado que le damos a lo que hacemos en la vida depende de nuestra percepción de ello. Recordemos que nuestro cerebro es un gran interpretador y los modos posibles de interpretar las experiencias son infinitos y si cambiamos los patrones de percepción habituales, tendremos variedad de opciones en la vida y cambiaremos nuestra manera de actuar.

El problema es que estamos acostumbrados a ver el tiempo de manera lineal: existe un pasado que hoy determina mi presente y es mi presente el que determinará mi futuro.

¿Qué pasaría si diésemos significados diferentes a los recuerdos? El pasado es lo que hoy recordamos de ciertos eventos que nos sucedieron, pero no puede ser evocado con la perfección que creemos porque recordar no es volver a vivir. Lo que recuerdas hoy está influido por el contexto actual, y en el pasado fue influido por su contexto pasado. Lo importante es el presente y lo que hagamos con el significado en éste.

Por lo tanto, el pasado, al ser recordado en el presente no tiene por qué ser tan doloroso, trágico o injusto y sobre todo no nos tiene por qué marcar como un estigma imborrable: el pasado se quedó donde sucedió y hoy tenemos todo el potencial y una gama de posibilidades para recordarlo o como algo terrible que hoy nos tiene abatidos o como algo terrible que hoy miro de otra manera porque hoy soy otra persona muy diferente. A esto le llamo resignificar el pasado.

El pasado ya no puede cambiarse porque no existe, lo único que existe son los significados que hoy le estamos dando y que están siendo influidos por el momento actual

Las diferentes técnicas para resignificar  parten del autoconocimiento y autorreflexión, porque tomando consciencia y explorándonos podremos encontrar el camino hacia la transformación.

En el proceso de reflexión deberemos : 

Agendar tiempo exclusivo para esta reflexión. Escribir, dibujar, recurrir fotografías, notas del pasado …

Autodistanciarnos. Verse a uno mismo, observarse desde fuera, aceptarse, regularse y visualizarse.

Transitar desde la postura de víctima a la de protagonista. Si pensamos en el “para qué” nos tocó vivir esto u lo otro, es decir, si ya sucedió así, ¿para qué tuve que haber vivido esto en mi vida? ¿Qué me aportó? ¿Tuve un aprendizaje importante?  

Soltar el mito de la justicia. Teoría de la falsa justicia, o justicia universal, con la que solemos vivir. Esta teoría hipotéticamente dice que “las cosas malas le pasan a la gente mala” y que a la gente buena sólo le suceden cosas buenas. La vida es incierta y todos estamos expuestos a que nos pueda suceder de todo.

Cuestionarnos las creencias que mantienen nuestra experiencia. Ciertas creencias o pensamientos pueden ocasionar bloqueos para incorporar internamente la experiencia, por lo que debemos trabajarlas a través de intervenciones dirigidas a flexibilizar nuestra parte rígida (flexibilidad psicológica). 

Abrirnos a otros significados (narrativas). El significado tendrá que ver con cambiar la narrativa o la historia final de lo que vivimos, para facilitar el ajuste (resignificación)  interior de la misma. ¿Qué narrativa (historia) nos deja más posibilidades para vivir el presente?.

En este proceso de transformación, es muy importante la actitud, estar preparados, con apertura, dispuestos a cuestionarse y soltar, Aprende a soltar el pasado y abrazar las nuevas lecciones que te ofrece el presente . Abrir la amplitud del observador que somos, incorporando: aceptación, ambición , tolerancia, flexibilidad…  siendo consciente que pueden ser diversas las posturas (interpretaciones) de acercamiento a la realidad  (observador múltiple). La más adecuada será la que en ese momento y contexto nos ofrezca más oportunidades. 

Alcanzaremos la resignificación al otorgar un nuevo sentido, fortaleciendo nuestra identidad.

Bienvenido 2021

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En unas horas dejaremos atrás un año que nos ha traído sufrimiento , aprendizaje, reinvención … un año que seguramente nos ha cambiado. Te deseo lo mejor para 2021.

Son momentos de realizar balance de los últimos meses y plantearse retos o cambios, aunque hay que ser consciente que los cambios no vienen solos por cruzar de año. El cambio viene cuando tú decides que quieres cambiar.

Si estás dispuesto, dispuesta, a liderar y poner esfuerzo para movilizarte hacia tu cambio, aquí tienes un regalo.  Obtén tu regalo

2021
https://www.coachingvalencia.com/wp-content/uploads/2020/12/CoachingValencia_atreverse2021_compressed.pdf

El método grounding

El grounding es una técnica que te ayuda a enfocarte en el ahora,  en el presente y no dejando que los sentimientos de angustia, preocupación lleven a tu mente hacia recuerdos o pensamientos no deseados, negativos.

Esta técnica busca que la mente tome conciencia del cuerpo a través de sus cinco sentidos.  Consiste  detenerte un momento y hacerte consciente dónde estás parado y qué te rodea.

El fenómeno de la escucha

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A nivel general sostenemos que la escucha es una de las competencias más importantes en el ser humano. En función de la escucha, construimos nuestras relaciones personales, interpretamos la vida, nos proyectamos hacia el futuro y definimos nuestra capacidad de aprendizaje y de transformación del mundo. Juega un papel determinante tanto en nuestra capacidad de encontrar satisfacción en la vida como de asegurar altos niveles de efectividad en nuestro actuar.

No hay mejor indicador de la calidad de una relación que la manera como evaluamos la escucha que en ella se produce, sea ésta una relación personal o de trabajo.

Solemos no tener problemas en apuntar con el dedo a los demás y sostener que no nos escuchan. Pareciera que el problema fuera de ellos. Nos asignamos en ello una participación muy escasa, la que suele limitarse a que “no nos sabemos hacer escuchar”.

Los problemas de escucha suelen ser recíprocos. Quién no se siente escuchado, normalmente tampoco sabe escuchar a los demás. El problema no es necesariamente del otro. El problema está en la relación.

Por lo general pensamos que el hablar es la parte del lenguaje activo y suponemos que el escuchar es su parte pasiva y menos importante. La visión tradicional del lenguaje ha dado prioridad al hablar sobre el escuchar, bajo la suposición que basta estar presente y atento en la conversación para comprenderla.

En todo acto de comunicación están comprometidos tanto el hablar como el escuchar. Si nos vamos al terreno de los negocios Peter Drucker sostiene que «ser maravilloso con las personas significa escucharlos bien». Tom Peters sostiene que «necesitamos obsesionarnos con la escucha” para solucionar muchos problemas de las personas y de las organizaciones.

La parte del escuchar que implica la comprensión o interpretación de lo que oímos es un fenómeno lingüístico, que se origina en el tipo de observadores que somos más que en lo que oímos. Escuchar es oír más interpretar.

Tradicionalmente se entendía a la «comunicación» como la transmisión de información, pero desde una concepción actual, entendemos que  no depende de lo que se entrega, sino de lo que le pasa al que la recibe, y esto es un asunto muy distinto a transmitir información. (Humberto Maturana).

La clave del «escuchar» no está en el contenido del mensaje del que habla, sino en la interpretación que hace el oyente sobre lo dicho y cómo esto modifica su ámbito de acciones y posibilidades futuras.

En la comunicación no se da el hablar sin el escuchar y viceversa. La danza que tiene lugar entre ambas es lo que llamamos conversación.

Si no logramos que nuestra habla logre concretarse en una adecuada escucha, el habla simplemente muestra que no ha sido efectiva. La escucha es el criterio de validación y el indicador de calidad de nuestra habla.

Toda escucha está condenada, en el mejor de los casos, a ser siempre una “aproximación” al otro. En muchos casos lo que se produce es un desencuentro, un “malentendido”. Y no puede ser de otra forma. El sentido que tanto el orador como el oyente le confieren a lo hablado, remite inevitablemente a ellos mismos, a dos personas diferentes

Siempre habrá una distancia, una brecha, entre el orador y el oyente. El saber que esta brecha existe nos advierte, nos coloca en guardia, nos prepara para evitar que ella nos destruya.

Al reconocer la brecha, descubrimos que disponemos de dos herramientas para hacernos cargo del problema que nos plantea. La primera de ellas, es aprender a respetar las diferencias que inevitablemente surgirán en toda relación y la segunda hacernos cargo de la brecha, de las diferencias.

La escucha no es algo que “hagamos”, la escucha nos sucede, sin que podamos dirigirla en un sentido o en otro. Simplemente nos pasa que escuchamos lo que escuchamos.

Una vez que avanzamos en la  comprensión del fenómeno de la escucha, en lo que  implicado, inevitablemente perdemos nuestra inocencia inicial. La competencia en escuchar nos la dará el conocimiento sobre este fenómeno, haciéndose responsables de la brecha que han descubierto.

Éste es un espacio de aprendizaje.