Cuando hablamos de adquirir una nueva competencia, ya sea para sacar un carnet de conducir o mejorar en tus estudios, es importante comprender el proceso de aprendizaje que hay detrás de la adquisición de cualquier habilidad. Desde el coaching, es esencial guiarte no solo a través del qué aprender, sino del cómo hacerlo de manera más eficiente y enfocada.
Un ejemplo muy representativo de este proceso es el que se aborda en el modelo de las cuatro fases de competencia. Este modelo divide la evolución de una habilidad en cuatro fases que cualquier aprendiz experimenta, y comprenderlas puede marcar la diferencia en tu desarrollo:
Primera Fase: Incompetente Inconsciente (I.I.)
En esta fase, simplemente no sabes que no sabes.
Imagina a una persona que nunca ha tocado un instrumento musical y cree que “no puede ser tan difícil” tocar una canción sencilla en el piano. No es consciente de la coordinación, la técnica y la práctica que realmente se requieren.
Del mismo modo, en los estudios, podrías no darte cuenta de las lagunas que tienes hasta que te enfrentas a un examen exigente o a un problema que no sabes resolver. Es en ese momento cuando empieza a hacerse visible lo que antes pasaba desapercibido.
Segunda Fase: Incompetente Consciente (I.C.)
Esta fase es el punto de partida para el aprendizaje efectivo. En ella, sabes que no sabes y empiezas a buscar soluciones. En el ámbito académico, este es el momento en que un estudiante reconoce que necesita mejorar en alguna materia y decide tomar acción. El detonante que te lleva a esta fase puede ser un suspenso o el deseo de alcanzar mejores resultados.
Tercera Fase: Competente Consciente (C.C.)
Aquí, has adquirido la habilidad, pero necesitas mucha concentración para ejecutarla. Es el equivalente al momento en que aprendes a conducir pero debes estar pendiente de cada movimiento. En los estudios, esta fase puede ser el momento en que logras comprender un concepto, pero necesitas practicar constantemente para aplicarlo con éxito en exámenes o proyectos.
Cuarta Fase: Competente Inconsciente (C.I.)
En esta última fase, la habilidad ya se ha vuelto un hábito y la ejecutas de manera automática, sin pensar demasiado en ella. Conducir se convierte en algo natural, y en el contexto académico, dominar una materia te permite aplicarla sin esfuerzo, casi en piloto automático.
La Importancia de Revisar y Reflexionar
Sin embargo, dominar una habilidad no es suficiente si no reflexionamos constantemente sobre nuestros procesos y hábitos. En el ámbito académico, puede que sientas que simplemente con estudiar más horas estás mejorando, pero si no reflexionas sobre cómo lo estás haciendo, estarás reforzando el hábito sin necesariamente mejorar.
Por eso, para alcanzar niveles más altos de excelencia en cualquier área, es fundamental incorporar una metodología de reflexión y revisión. Aquí es donde el coaching juega un papel clave: ayudamos a nuestros clientes a identificar qué procesos están reforzando y cómo pueden mejorar sus hábitos de estudio, gestionando mejor su tiempo y logrando mejores resultados sin agotarse mentalmente.
Coaching para Desarrollar un Meta-Hábito
A medida que mejoras en una competencia, puedes alcanzar lo que denominamos un Meta-Hábito. Este se logra a través de la repetición y la revisión continua de hábitos, algo que el coaching fomenta. Mediante un seguimiento constante y un sistema de retroalimentación, un coach puede ayudarte a identificar si estás en un punto de estancamiento o si realmente estás progresando.
El coaching no solo te guía en el desarrollo de habilidades esenciales, sino que también te ayuda a mantener una mejora continua. Sin reflexión ni revisión de tus hábitos, podrías caer en la autocomplacencia, lo que inevitablemente te llevará al estancamiento y, finalmente, a un desempeño mediocre.
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