Resignificar nuestra historia. Estrategia de transformación para fortalecer nuestra identidad.

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“Las cosas no cambian. Lo que cambia es tu forma de mirar”

Resignificar las experiencias consiste en otorgarles otro significado, viendo lo que sucedió desde otra perspectiva, desde un observador diferente, dando una nueva significación a un acontecimiento o a una conducta, Esto quiere decir que la resignificación supone otorgar un valor o un sentido diferente a algo, uno que nos resulte menos angustiante y limitante por otro que nos ofrezca más posibilidades y enriquezca.

Cada una de nuestras experiencias recordadas la asociamos a una emoción, y el significado que le damos a la experiencia va a estar asociado a ella. Darle otro significado va a hacer que nos centremos en otra emoción; por ejemplo, podemos pasar del rencor o resentimiento a la aceptación o alegría.

Resignificar las experiencias es esencial para la transformación. Podemos elegir evolucionar o quedarse en la queja y en la resignación y vivir anclados a las experiencias del pasado.

La resignificación refiere a otorgar un sentido diferente al pasado a partir de una nueva comprensión desde el presente, o a dar un nuevo sentido al presente tras una interpretación distinta del pasado. Resignificamos ciertas experiencias para sanar, cerrar y para seguir adelante.

Resignificación, en sentido amplio, puede darse en varios sentidos:

* Resignificar el pasado en función del presente: dar un nuevo sentido a algo del pasado en función de algo ocurrido en el presente.

* Resignificar el presente en función del pasado: dar un nuevo sentido a una experiencia actual en función de algo ocurrido en el pasado.

* Resignificar el presente en función del futuro: Una situación presente puede ser significada en función de una situación futura (un proyecto futuro..).

* Resignificar el futuro en función del presente: como el caso de una persona consigue el premio de la lotería y, en función de ello, resignifica todas las imágenes que hasta entonces tenía sobre su futuro.

En el ámbito de la psicología, la resignificación refiere a otorgar un sentido diferente al pasado a partir de una nueva comprensión en el presente, o a dar un nuevo sentido al presente tras una interpretación distinta del pasado. Pero no podemos dejar la dimensión del futuro y su papel en el significado presente de la vida y la construcción de identidades.

«Quizás no puedes cambiar las cosas o las expectativas pero si lo que las cosas significan para ti»

Resignificar las experiencias nos trae unos beneficios como: liberar tensiones con otros mismos o con otros, conocernos mejor, incrementar la autoestima, mejorar la gestión emocional, ser más protagonistas de nuestra vida, alcanzar paz …

¡La vida es significado, empieza a empoderar tus recuerdos!

Nuestra idea sobre las cosas y el significado que le damos a lo que hacemos en la vida depende de nuestra percepción de ello. Recordemos que nuestro cerebro es un gran interpretador y los modos posibles de interpretar las experiencias son infinitos y si cambiamos los patrones de percepción habituales, tendremos variedad de opciones en la vida y cambiaremos nuestra manera de actuar.

El problema es que estamos acostumbrados a ver el tiempo de manera lineal: existe un pasado que hoy determina mi presente y es mi presente el que determinará mi futuro.

¿Qué pasaría si diésemos significados diferentes a los recuerdos? El pasado es lo que hoy recordamos de ciertos eventos que nos sucedieron, pero no puede ser evocado con la perfección que creemos porque recordar no es volver a vivir. Lo que recuerdas hoy está influido por el contexto actual, y en el pasado fue influido por su contexto pasado. Lo importante es el presente y lo que hagamos con el significado en éste.

Por lo tanto, el pasado, al ser recordado en el presente no tiene por qué ser tan doloroso, trágico o injusto y sobre todo no nos tiene por qué marcar como un estigma imborrable: el pasado se quedó donde sucedió y hoy tenemos todo el potencial y una gama de posibilidades para recordarlo o como algo terrible que hoy nos tiene abatidos o como algo terrible que hoy miro de otra manera porque hoy soy otra persona muy diferente. A esto le llamo resignificar el pasado.

El pasado ya no puede cambiarse porque no existe, lo único que existe son los significados que hoy le estamos dando y que están siendo influidos por el momento actual

Las diferentes técnicas para resignificar  parten del autoconocimiento y autorreflexión, porque tomando consciencia y explorándonos podremos encontrar el camino hacia la transformación.

En el proceso de reflexión deberemos : 

Agendar tiempo exclusivo para esta reflexión. Escribir, dibujar, recurrir fotografías, notas del pasado …

Autodistanciarnos. Verse a uno mismo, observarse desde fuera, aceptarse, regularse y visualizarse.

Transitar desde la postura de víctima a la de protagonista. Si pensamos en el “para qué” nos tocó vivir esto u lo otro, es decir, si ya sucedió así, ¿para qué tuve que haber vivido esto en mi vida? ¿Qué me aportó? ¿Tuve un aprendizaje importante?  

Soltar el mito de la justicia. Teoría de la falsa justicia, o justicia universal, con la que solemos vivir. Esta teoría hipotéticamente dice que “las cosas malas le pasan a la gente mala” y que a la gente buena sólo le suceden cosas buenas. La vida es incierta y todos estamos expuestos a que nos pueda suceder de todo.

Cuestionarnos las creencias que mantienen nuestra experiencia. Ciertas creencias o pensamientos pueden ocasionar bloqueos para incorporar internamente la experiencia, por lo que debemos trabajarlas a través de intervenciones dirigidas a flexibilizar nuestra parte rígida (flexibilidad psicológica). 

Abrirnos a otros significados (narrativas). El significado tendrá que ver con cambiar la narrativa o la historia final de lo que vivimos, para facilitar el ajuste (resignificación)  interior de la misma. ¿Qué narrativa (historia) nos deja más posibilidades para vivir el presente?.

En este proceso de transformación, es muy importante la actitud, estar preparados, con apertura, dispuestos a cuestionarse y soltar, Aprende a soltar el pasado y abrazar las nuevas lecciones que te ofrece el presente . Abrir la amplitud del observador que somos, incorporando: aceptación, ambición , tolerancia, flexibilidad…  siendo consciente que pueden ser diversas las posturas (interpretaciones) de acercamiento a la realidad  (observador múltiple). La más adecuada será la que en ese momento y contexto nos ofrezca más oportunidades. 

Alcanzaremos la resignificación al otorgar un nuevo sentido, fortaleciendo nuestra identidad.