No practicar la gratitud es un camino seguro a la inconformidad

“Quien se centra en lo que le falta y no en lo que tiene, corre el riesgo de llevar una vida miserable y mortificada”

La gratitud es  más que dar las gracias o devolver favores, es uno de los primeros pasos para la convivencia. El agradecimiento no se manifiesta sólo cuando se recibe un beneficio, debe ser una actitud constante en la vida que no todos tienen la capacidad de expresar y ejercitar.

Como indica Raimon Samsó, hay dos clases de gratitud: la condicional y la incondicional. La primera consiste en sentirse bien cuando las cosas salen como uno espera. La segunda consiste en una actitud y un hábito de vida, sentirse bien sin que haya ocurrido nada especial

La gratitud es una actitud que nace de la humildad, para ser agradecido hay que ser primero humilde,  reconocerse en constante evolución, incompletos y dependientes.

Las personas que hacen  de esta actitud un hábito de vida se sienten más saludables, más optimistas y más felices con sus vidas. Necesitamos despertar y conectar con el agradecimiento, la gratitud es una cualidad humana vinculada a la madurez y a la salud psicológica.

Hace falta educar en el agradecimiento. La gratitud nos permite establecer vínculos sanos y poderosos entre todos nosotros. Las personas y la sociedad necesitamos un mayor caudal de reconocimiento y gratitud. Este reconocimiento implica adquirir un compromiso, establecer un vínculo profundo.

Se trata de demostrar respeto y de valorar lo que los demás hacen por nosotros independientemente de cual sea su motivación para hacerlo. Pero no solo se trata de agradecer a los demás, sino que también debemos empezar por valorarnos y agradecernos a nosotros mismos todo lo que somos y lo que hemos conseguido, mucho más allá de los errores cometidos y de todas nuestras limitaciones. La gratitud cambiará tu perspectiva de la vida.

Es posible incorporar y/o aumentar la gratitud en nuestra vida. Exigen tres ejercicios sencillos efectivos para  cultivar  el habito de la gratitud: escribir un diario de gratitud,  escribir una carta de agradecimiento,  y agradecer siempre y en todo momento.

  1. Diario de gratitud

El objetivo de este ejercicio entrenar a nuestro cerebro a centrarse en las cosas positivas que ya tenemos en nuestra vida.

Cada noche, antes de acostarte,  dedica por lo menos 10 minutos a escribir acerca tres cosa por las que estas agradecido. Estas puenden ser  grandes/general o  específicas. De esta manera te enfocas en las cosas buenas que te pasaron en un tiempo determinado.

Trata de escribir tu diario de gratitud todos los dias. Quiza al principio, te pueda parecer incomodo escribir acerca de esas cosas,  no te preocupes, depues será más fácil, lo mas importante es que continues con este ejercicio.

Cuando la escritura se convierte en una tarea rutinaria , y no en una práctica placentera, entonces debes hacer unos pequeños ajustes en la frecuencia en que lo haces.

  1. Carta de agredecimiento

Piensa en una persona que ha contribuido a tu vida de una manera especial, y a la cual no le has agradecido formalmente. Escribe un carta a esa persona  agradeciendole por las cosas recibido de ella/el. Describe como te sientes gracias a su contribución. Busca esa persona, y si te es posible leele personalmente la carta.

  1. Agradece en todo momento

Establece el hábito de agradecer siempre y en todo momento. Busca activamante los detalles y las acciones de otras personas para ayudarte y/o hacerte sentir bien, y agredeceles. Saborea el sentimiento de agradecimiento.

 

¿Puedo entrenarme para ser feliz?

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[showsitemap tag=”null” fmt=”post-format-aside” type=”post” aut=”1″ depth=10 group=title link=”<a title=&quot;%title%&quot; href=&quot;%permalink%&quot;>%title%</a>” exclude=0 reverse=0 grouponly=0]La respuesta es que podemos entrenarnos para ser felices, ya que la felicidad no debe ser una meta, sino un estado mental y una actitud ante la vida, y, ante eso, desde la psicología, cualquiera de nosotros puede trabajar y mejorar, sea cual sea la situación en la que se encuentra.

Sonja Lyubomirsky en su libro “La ciencia de la felicidad: un método probado para conseguir el bienestar”  describimos  una serie de actividades desarrolladas que nos posibilitan ser más felices.

-Expresar gratitud.

En palabras del profesor Robert Emmons, la gratitud es “un sentimiento de asombro, agradecimiento y apreciación por la vida”. Pensar con gratitud nos ayuda a saborear las experiencias positivas de la vida, a reforzar la autoestima y el amor propio, y a afrontar el estrés y el trauma. Así, para practicar la gratitud la autora nos propone llevar un diario de gratitud o expresar la gratitud directamente en persona.

-Cultivar el optimismo.

Todas las estrategias para el optimismo incluyen el ejercicio de interpretar el mundo desde una perspectiva más positiva y generosa. Entre las actividades presentadas destacamos la denominada “el diario del mejor yo posible”, que consiste en visualizar y escribir sobre un futuro en el que todo haya salido como tú querías. Este ejercicio, basado en los estudios de la profesora Laura King, no se refiere sólo a imaginar un modelo futuro para ellos, sino también a construir el mejor yo posible hoy para que ese futuro se vuelva realidad.

-Evitar pensar demasiado.

Pensar demasiado es darle muchas vueltas a las cosas de forma innecesaria, pasiva y excesiva, al sentido, las causas y las consecuencias de tu carácter, tus sentimientos y tus problemas. Partiendo de los estudios de la profesora Susan Nolen-Hoeksema, que viene demostrando desde hace décadas cómo este estilo de pensamiento mantiene y exacerba los síntomas depresivos, se enseñan estrategias para distraerse de pensamientos negativos, actuar para resolver problemas y sustituir una tendencia a la comparación social.

-Practicar la amabilidad.

Los estudios de Lyubomirsky señalan que ser generosos y atentos con los demás, un solo día a la semana, hizo felices a las personas, es decir, experimentaron un incremento de su felicidad.

-Cuidar las relaciones sociales.

Dedicar tiempo, comunicarse, manifestar apoyo y lealtad, y abrazarse, son algunas de las actividades que han demostrado eficacia para incrementar los niveles de felicidad.

-Desarrollar estrategias para afrontar.

Afrontar es lo que hacemos para aliviar el dolor o el estrés provocados por un acontecimiento negativo. Entre las actividades propuestas está encontrar sentido al sufrimiento mediante la escritura expresiva, ver el lado positivo del trauma mediante la escritura o la conversación, o afrontar el problema a través de cuestionar los pensamientos pesimistas.

-Aprender a perdonar.

Los estudios indican que las personas a las que se les animaba a perdonar manifestaban una disminución de sus emociones negativas y un aumento de su autoestima y su esperanza. La autora nos presenta varios ejercicios para aprender a perdonar, como apreciar ser perdonado, imaginar el perdón, escribir una carta de perdón, ser más empáticos o atribuir cierta bondad o generosidad al transgresor.

-Fluir más.

El profesor Mihalyi Csikszentmihalyi define el flujo como un estado de ensimismamiento y de concentración intensos en el momento presente, de manera que la actividad que realizas es un desafío y es apasionante. La clave para crear el flujo es establecer un equilibrio entre las habilidades de uno mismo y los desafíos que elige afrontar. En este libro se proponen numerosas estrategias para aumentar las experiencias de flujo.

-Saborear las alegrías de la vida.

Los investigadores definen el disfrute como los pensamientos o comportamientos que son capaces de generar, intensificar y prolongar el placer. Actividades como saborear las experiencias comunes, disfrutar y rememorar con familiares y amigos, festejar las buenas noticias o permanecer abierto a la belleza y la excelencia, permiten incrementar nuestra felicidad.

-Comprometerte con tus objetivos.

Elegir bien los propios objetivos es sumamente importante: que tengan que ver con nuestros propios intereses, que sean propios, que sean flexibles, que puedan ser descompuestos en pasos sucesivamente alcanzables, o que estén en armonía con otros objetivos personales, son algunas de las características que han de tener nuestros objetivos para que nos comprometamos y nos esforcemos con pasión.

-Practicar la religión y la espiritualidad.

Buscar sentido a la vida, orar o saber encontrar lo sagrado en la vida corriente son algunas de las actividades mediante las cuales el cultivo de la religión o la espiritualidad puede hacernos más felices.

-Ocuparte de tu cuerpo.

En esta actividad final, Lyubomirsky nos subraya la importancia de la meditación, de la actividad física, y de actuar como una persona feliz (es decir, la expresión misma de emociones positivas, como reír o sonreír, nos hace sentirnos mejor), para incrementar nuestra felicidad.

 

 

 

La visualización negativa, apreciar lo que tienes

¿Qué es lo peor que puede ocurrirnos? Una persona estará preparada para lo peor, así como para saborear lo que ya tiene, si se esfuerza con regularidad en contemplar los infortunios que le pueden desposeer de lo que aprecia. Nos pasamos gran parte de nuestras vidas deseando tener más, en vez de disfrutar lo que tenemos.

Detrás de esto hay un concepto que los psicólogos denominamos  “adaptación hedónica”,  que en resumen viene a decir que con el tiempo (y suele ser rápido) nos acostumbramos a cualquier cambio, a las cosas que nos rodean, por buenas que sean, y queremos otras nuevas. Logramos el trabajo que siempre deseamos pero un tiempo después nos estamos quejando de las largas horas, los incompetentes de los compañeros y empezamos a buscar un nuevo trabajo. Nos compramos un móvil que ansiamos y lo disfrutamos unos meses, pero al cabo del tiempo estamos pensando en cambiarlo por uno mejor. Y lo mismo con la pareja, la casa… El problema es que no apreciamos lo que ya tenemos, porque nos acostumbramos rápidamente a ello.

Los estoicos griegos y romanos fueron capaces de combatir la adaptación hedónica mediante la práctica de técnicas como la “visualización negativa”. Dedicaban tiempo para imaginar, visualizar, la pérdida de las personas, las relaciones y las posesiones que tenían cariño, para que pudieran apreciar mejor lo que tenían. Esta estrategia del estoicismo no es más que una preparación consciente para el infortunio y, a la vez, un modo coherente de disfrutar del presente, así como de ser consciente de la transitoriedad de nuestra existencia.

Investigaciones recientes han demostrado que el pensamiento negativo, si se usa de manera estratégica, también puede acabar resultando beneficioso para quien lo practica, lo positivo de lo negativo. Si la adaptación hedonista nos infunde dar por hecho nuestra salud, nuestros bienes, nuestros amigos y nuestra familia, entonces la visualización negativa es el antídoto para recordar su importancia en nuestras vidas, contra la ansiedad.

El periodista Oliver Burkeman, en su ensayo The Antidote: Happiness for People Who Can’t Stand Positive Thinking,  sostiene que la visualización negativa puede ser un efectivo antídoto contra la ansiedad. En realidad, lo que los psicólogos denominan “pesimismo defensivo” es una estrategia aplicada por entre un 25% y un 30% de los estadounidenses, según la investigadora Julie Norem. “Cuando intentamos persuadirnos de que todo se resolverá para bien, corremos el riesgo de reforzar la creencia tácita de que sería completamente catastrófico que eso no sucediera. En cambio, si tratamos el caso con cierta sobriedad y consideramos lo mal que realmente puede ir, encontraremos que nuestros temores disminuyen hasta tener un tamaño manejable”, afirma Burkeman.

Muchas técnicas de visualización giran en torno a la idea de traer a la mente lo que se desea, con el fin de destacar una mayor posibilidad de obtenerlo. En contraposición, la visualización negativa tiene en cuenta lo que uno ya posee o es y luego procede a imaginar la vida sin ello. Por lo tanto, tomar conciencia del valor del objeto o persona que puede haber estado tomando por sentado. Imaginar lo negativo puede ayudar a enfrentar una situación por si esta llegara a materializarse, siendo una práctica psicológica muy potente para no caer en la adaptación hedonista

En cuanto al trato con las personas y a las experiencias, puedes imaginar como si fuera la última vez que las realizas. ¿Cómo tratarías a tu compañero de trabajo  si esta fuera la última vez que la ves por la calle? ¿No la saludarías con afecto? ¿Cómo te relacionarías con tu pareja, si este fuera el último día que podéis compartir? ¿No le tratarías con más delicadeza de lo que sueles hacerlo

El cambio perceptivo desde  “¿qué es lo que necesito?” a “¿qué es lo que tengo? se reduce a una elección, un cambio en el observador. A veces parece que la única razón por la que podemos desear alcanzar algo nuevo es simplemente porque nos hemos vuelto ciegos a lo que realmente tenemos, centrándonos en  intentar constantemente mejorar, tener más, querer alcanzar tu máximo potencial. Ver lo que falta vs ver lo que tengo.

La próxima vez cuando sientas que alguna cosa ya no te gusta tanto, imagina que ya no lo tienes. Cuando pierdes la paciencia con tu hijo, o te quejas que tu pareja no es detallista, imagina que nunca más le verás.

En resumen, dedica unos minutos al día a dar gracias, a apreciar lo que tienes, no pienses que seguirá siendo tuyo mañana, siéntete dichoso por todo lo que la vida te ha dado, porque en realidad no tendría que darte nada. Cualquier buena fortuna que haya llegado a tu vida, en forma de dinero, amigos, familia… es un regalo a agradecer, y a valorar. No esperes a perderlo para apreciarlo.

¿Cuál ha sido tu experiencia con la adaptación hedonista?

 

Fuentes

http://faircompanies.com/news/view/guia-la-buena-vida-10-tecnicas-para-practicar-estoicismo/

http://www.oshogulaab.com/OSHO/MEDITACIONES/visualizacion.htm

http://artpsycho.webnode.es/metodos-y-tecnicas/desarrollo-de-la-imaginacion/

 

 

 

El bienestar subjetivo

Los seres humanos hemos estado buscando la felicidad a lo largo de diferentes épocas, continentes y culturas.

En los últimos 25 años ha surgido un interés creciente por  el estudio de la felicidad, desde el enfoque del bienestar subjetivo, esto es, el análisis de los factores que inciden en que un individuo se defina a sí mismo como feliz o satisfecho.

El Bienestar es una percepción subjetiva de armonía, motivación y satisfacción con uno mismo y con el propio entorno. Puede ser visto como una combinación de dos componentes uno de tipo afectivo y otro cognoscitivo: el primero es el grado en el cual una experiencia afectiva es percibida como agradable (sensación de felicidad), y el segundo, el nivel en el cual una persona percibe que sus metas han sido logradas (logro, juicio cognoscitivo). En ese sentido implica componentes de tipo afectivo y cognoscitivo.

¿Qué es exactamente el bienestar subjetivo?

El bienestar subjetivo se define como la propia evaluación de la vida basada en sus dimensiones afectivas y cognitivas: la primera se centra en las reacciones emocionales y la segunda en el juicio de la vida cognitiva.

¿Cómo puedo aumentar mi bienestar subjetivo?

Uno de los métodos más populares es  el modelo PERMA, creado por el doctor Martin Seligman, considerado como uno de los fundadores de la Psicología Positiva.

Según Seligman, las personas que afirman sentirse felices presentan 5 componentes:

PERMA

PERMA

A continuación definimos los 5 componentes y sugerimos algunos ejercicios prácticos para aumentar tu bienestar subjetivo.

  • Meaning (sentido): incluiría el sentido de la vida y el desarrollo de objetivos que van más allá de uno mismo. Es importante hacer una distinción entre propósito y sentido vital, donde el propósito se relaciona más con objetivos y el sentido con el lugar y la función que ocupo en el mundo.
    • Estar conectado/da a algo más grande que sólo a ti mismo/a. Piensa en cómo se puede ayudar a los demás en el largo plazo.
    • Comparte con alguien cómo te han enriquecido los momentos malos/ críticos de tu vida.
    • ¿Cuándo fue la última vez que no has podido dormir porque estabas emocionado/da? Trata de encontrar la razón y piensa sobre lo quesignificó para ti.
    • ¿Cómo te gustaría ser recordado/da?
    • Vamos a imaginar que tienes sólo un año de vida. ¿Qué te gustaría hacer y vivir en la vida que tienes por delante?
  • Engagement (Compromiso): se trata de la puesta en práctica de las fortalezas personales con el objetivo de desarrollar un mayor número de experiencias óptimas, de flujo de conciencia (“flow”).
    • Prueba nuevas actividades hasta encontrar las que más te agradan.
    • Haz una actividad que te guste, una actividad en la que sientas como si el tiempo se detuviera cuando la estás haciendo. Repite esta actividad con frecuencia.
    • Desarrolla tus fortalezas personales y reconoce tu propio valor. Comparte tu experiencia con alguien.
    • No te acostumbres demasiado a las rutinas, incluso las del trabajo. Cambia alguna rutina e innova de vez en cuando.
  • Positive emotions (Emociones positivas): aumentar las emociones positivas en el pasado, en el presente y en el futuro.
    • Encuentra gratitud/agradecimiento por lo que sucedió en el día de hoy. Toma lo que no funcionó como una oportunidad de arreglarlo mañana.
    • Ten tu diario personal y escribe en él las cosas por la que te sientes agradecido/da.
    • Observa a tu lenguaje. Trata de cambiar cada descripción negativa u opinión negativa por algo positivo (o constructivo). Si te encuentras con un día particularmente malo y no puedes dejar de decir algo negativo, termina la frase con “Pero estoy agradecido/da por…”.
    • Observa a tu lenguaje. Cambia tus “pero” por “y”.
    • Ser positivo puede ser contagioso. Intenta ver lo positivo de las personas que están a tu alrededor. Que sientan que los/las valoras, admiras “lo positivo” que tienes. Ellos/Ellas van a querer probarlo también.
    • Antes de levantarse de la cama, toma un momento para programar tu día: ¿Por qué va a ser un día maravilloso?
  • Relationships (Relaciones positivas): dedicar un tiempo a nutrir las relaciones fomenta la sensación de apoyo y compañía que influye directamente en la percepción de bienestar.
    • Llamar o enviar un email o WhatsApp a un amigo/a que no has hablado en mucho tiempo.
    • Escribir una carta de gratitud a alguien que te ha ayudado o te ha enseñado una gran lección de vida, incluso cuando no lo hayas solicitado. Léela con él o ella.
    • Trata de establecer nuevas amistades, iniciar conversaciones con gente nueva sobre temas que te preocupen o interesen. ¡Se valiente!
    • La familia es muy importante, diles que los/las aprecias y amas. Intenta expresar emociones físicas (darles abrazos, por ejemplo).
    • Pide ayuda cuando la necesites y ofrece tu ayuda también si piensas que alguien lo agradecería.
  • Accomplishment (Logro): establecer metas que nos motive conseguir. Por supuesto, los cinco componentes no son ni exclusivos ni exhaustivos, es decir, que se pueden perseguir diversos objetivos en el camino de la felicidad y recorrerse desde distintos lugares.
    • Escribe una lista de metas personales centradas en el corto y largo plazo. Piensa en los pasos necesarios para su logro.
    • Trata de aprender algo nuevo cada día.
    • Intenta ser bueno en algo que te guste y comparte tus conocimientos con tus seres queridos.
    • Trata de hacer lo que hayas querido hacer en el pasado, pero nunca tuviste el tiempo. Podrían ser cosas como leer los libros que siempre has querido leer…

Podemos mejorar el modelo PERMA con otras  prácticas también importantes:

  • Actividad física. El ejercicio físico mejora su salud mental, aumenta la felicidad y le da un sentido de logro en cada ocasión.
  • Nutrición. Comer sano también es importante para la salud mental. Las investigaciones muestran que una dieta saludable reduce la depresión y las dietas ricas en frutas frescas y verduras de hoja verde aumentan el autocontrol y regulación emocional.
  • Dormir. El descanso es importante. La falta de sueño reduce tu capacidad de aprender, la función inmune, el metabolismo y la memoria.

De la cultura de la mediocridad al liderazgo auténtico

Alex Linley en su libro “Average to A+: Realising Strengths in Yourself and Others” habla de la “Cultura de la mediocridad” como resultado de los enfoques tradicionales de desarrollo de liderazgo, en particular en el uso del proceso de retroalimentación 360 grados.
El proceso típico de retroalimentación de 360 º implica que un lider  pide su jefe, sus compañeros y sus subordinados (a veces, también,  otros grupos como clientes) que le  evaluen en una serie de competencias para el trabajo o la organización.  Posteriormente, se presenta un informe sobre el nivel de las competencias de dichas competencias.
Linley observa que la mayoría de los sujetos, sus coaches o gerentes tienden a tomar las puntuaciones más altas por sentado y centran su  tiempo y energía en las competencias de más baja puntuación. A continuación, les dan  prioridad en el “plan de desarrollo personal».
El efecto de este plan de desarrollo  un año más tarde, es que las puntuaciones más bajas pueden subir un poco y las puntuaciones más fuertes tienden a caer porque el esfuerzo se va a otra parte. El resultado es una atenuación de las puntuaciones, con las puntuaciones tienden a moverse hacia un punto medio.

Desde la psicología positiva, se promulga que centremos el desarrollo desde las fortalezas.   Centrarse en las fortalezas y no debilidades es la clave. De hecho, la investigación de Linley indica que un enfoque en las fortalezas conduce a un mayor rendimiento.

Uno de los modelos que actualmente está adquiriendo más atención es el de Liderazgo Auténtico (Avolio y Gardner, 2005).  Las actuales concepciones del liderazgo auténtico hunden sus raíces conceptuales en la Psicología Positiva y adoptan un foco aún “más positivo” que constituye el verdadero desarrollo del liderazgo auténtico. Los psicólogos positivos conciben esta autenticidad como apropiarse de las experiencias personales (pensamientos, emociones y creencias, “mi verdadera yo”)  y actuar en concordancia con el verdadero ser (comportarse y expresar lo que realmente  se piensa y cree)
El liderazgo auténtico se puede definir como un patrón de conducta que promueve y se inspira tanto en las capacidades psicológicas positivas como en un clima ético positivo. Se identifican cuatro componentes clave de la autenticidad  (Walumbwa et al., 2008):
  1. Conciencia de uno mismo. cualquier  persona puede aprender a ser un líder auténtico, el camino se inicia con el autoconocimiento. El auto conocimiento es el primer paso  para realizar un cambio efectivo en el comportamiento, lo que requiere apertura personal. Implica que el Líder sea consciente de sus fortalezas y sus limitaciones, a la vez que entienda cómo los  demás lo perciben.
  2. Utilización  de los valores y de los estándares morales internos como guía de la conducta. El líder auténtico a su vez, propone altos estándares de conducta ética en la organización y demuestra su compromiso con acciones y no con palabras.
  3. Habilidad para analizar la información de forma objetiva y de explorar la opinión de los demás antes de tomar una decisión.el Líder Auténtico realiza un balance al procesar la información para la toma de decisiones, lo cual supone que
    se asegure de obtener la información relevante para visualizar las diversas perspectivas en relación a un determinado problema, logrando así contar con una visión integral antes de optar por un determinado curso de acción. Esto
    último requiere que  sean abiertos y tolerantes a los puntos de vista diferentes, a la vez que seguros de sí mismos para poder recibir en forma positiva la retroalimentación y las opiniones de los demás.
  4. Transparencia y apertura en las relaciones. La transparencia se relaciona con el grado en que el Líder refuerza un diálogo abierto con las demás personas, promueve la propuesta y presentación de ideas, desafía sus propios conocimientos y solicita la opinión del resto acerca de los asuntos clave para la organización.

El  liderazgo auténtico requiere del compromiso de desarrollarse a sí mismo.

¿Podemos mejorar el bienestar?

El bienestar y la felicidad están en nuestro estado de ánimo. Es cierto que las circunstancias externas son importantes, pero más allá de éstas, la felicidad hay que encontrarla en nuestro propio estado de ánimo. El enfoque está en lo interior y no lo exterior. La mayoría de las personas nos concentramos en la negativo, en lugar de lo positivo.

Podemos intentarlo

Una manera es saboreando los distintos momentos buenos que nos da la vida. Reconocer algo bueno que haya ocurrido durante el día: desde haber tachado algo en tu interminable lista de cosas que hacer, una buena noticia, una tarde agradable con una alguien, una sonrisa de tu hija … Permítete sentirte verdaderamente bien.

  • Siente esta experiencia positiva profundamente. Deja que sea tan intensa y que dure tanto tiempo como sea posible. ¿Cómo te sientes? ¿Dónde lo sientes? ¿qué color tiene? ¿qué sabor? ¿qué textura? ¿cómo te hace sentir? ¿Qué pensamientos surgen en este estado? ¿tienes sensación de calor, frío?
  • Mientras te sumerges en esta experiencia, que sepas que la experiencia está empezando a formar parte de ti.
  • Imagina una cualidad que acompaña a esta experiencia (vibración, calor, color, luz, olor, sonido…) y deja que llene toda tu experiencia, que recorra tu cuerpo y el espacio que te rodea.
  • Ahora ya sabes que esta experiencia forma parte de ti y que siempre está accesible, allá donde vayas. Podemos recuperar su recuerdo cuando nos interese.

Diez sencillas estrategias para ser un poquito más felices

La coach Kim Olver, en su libro Secrets of Happy Couples, realiza  una serie de recomendaciones para ejercitar la mente:
El éxito o el fracaso sólo dependen de uno mismo
Achacar a factores externos las causas del éxito o fracaso personal crea una cortina de humo que impide a los individuos reconocer qué hacen bien y qué hacen mal, por lo que será más complicado alcanzar las metas propuestas. Se consigan o no los objetivos, ser conscientes de que su consecución está en las manos de cada uno contribuirá a aumentar la sensación de felicidad.
No convertir las opiniones propias en verdades absolutas
Pensar que la interpretación propia de un hecho o situación es la única verdadera puede ser una fuente innecesaria de desengaño y confusión. Así será más fácil aumentar la empatía con la gente de tu entorno, lo que mejorará las relaciones personales y crecerá la estima que el resto de las personas profesen hacia uno.
Ser conscientes de las partes negativas y positivas de las cosas por igual
Todo lo que le sucede a las personas tiene sus pros y sus contras por igual. No se trata de ver todo con optimismo o pesimismo, sino de encontrar el justo equilibrio, como si se tratase de el ying y el yang personal. Clasificar todo con las etiquetas de bueno o malo, doloroso o placentero sólo acabará produciendo alteraciones psicológicas.
No buscar el beneficio a corto plazo
Lo que suele apetecer en un momento dado puede tener efectos negativos a largo plazo. Analizar las consecuencias de una determinada acción es fundamental para evitar disgustos en el futuro. Además, demorar y retrasar aquéllas cosas que producen placer suelen aumentar el grado de satisfacción.
Identificar y controlar los mecanismos de autofustigamiento
Todo el mundo tiene algún tipo de idea negativa sobre sí mismo. Desde el nacimiento y antes de tener la conciencia suficiente para diferenciar la realidad de la ficción, los individuos desarrollan una especie de mecanismos psíquicos de autofustigamiento que mellan la confianza en uno mismo. Para alcanzar el éxito y la felicidad hay que arañar en el subconsciente, descubrir los métodos de autosabotaje y discernir si son o no necesarios (habitualmente no lo son). De este modo, se relativizará la importancia que se le da a ciertas actitudes y se evitará tener una batalla innecesaria con la propia psique.
Aceptar a los demás tal y como son
Como es improbable que las personas cambien su forma de ser (ni tampoco es bueno sentirse con la superioridad moral para hacerlo) es mejor aceptarlos tal y como son para no caer en la desesperación ni hacer esfuerzos inútiles que solo acabarán mellando la propia salud metal. Si el comportamiento de la gente de tu entorno te molesta, lo mejor es mantenerte lo más apartado que puedas de ella. Cuando no es posible, suele tener mejores resultados adaptarse que intentar influir en su cambio de mentalidad.
Ponerse metas que no sean ni muy fáciles ni muy difíciles
Al fijarse unos objetivos o metas en la vida hay que ser consciente de que estén al alcance de las posibilidades de cada uno. Lo mejor es fijarse un grado de dificultad intermedio. No debe ser demasiado difícil porque hay que ser conscientes de las capacidades propias para no darse por vencido a la primera de cambio. Por el contrario, si las metas son demasiado fáciles acabarán aburriendo y no producirán emociones positivas.
Evaluar las necesidades y cubrirlas en su justa medida
Para alcanzar la felicidad los individuos tienen unas necesidades comunes relacionadas con la libertad, las emociones positivas, el reconocimiento social, el sentido de la vida y las relaciones personales, cuyo desarrollo y profundización varían en cada persona. De este modo, se puede contar con un gran número de amistades para desarrollar unas relaciones humanas plenas, pero si son excesivas pueden perjudicar la libertad individual. La clave para gozar de una buena salud mental reside en conseguir el justo equilibrio entre todas estas necesidades.
Asumir las responsabilidades para evitar el victimismo
En cada situación de la vida existen una serie de opciones y sólo le compete a cada individuo inclinarse por unas u otras. Hay que evitar las decisiones forzadas por la influencia de los demás para sentirse plenamente conscientes y responsables de lo que se hace. De este modo, se evitará caer en el victimismo achacando los problemas a causas ajenas.
No ser reduccionista: o todo negro o todo blanco
La amplitud de miras es una de las características más importantes para gozar de una buena salud mental. Los dilemas suelen surgir cuando se debe tomar una decisión. Sin embargo, no todo se resuelve con “sí o no”, en ocasiones se puede buscar un punto intermedio. Además, se debe relativizar los puntos de vista e intentar no ser tajantes al ver o todo negro o todo blanco.

Los tres factores que influyen en la felicidad

Para Sonja Lyubmirsky los tres principales factores que parecen influir en la felicidad son:

1) punto de ajuste genético (50%),

2) las circunstancias (10%) y

3) intencional Actividad (40%).

Los datos actuales de la investigación sugieren que los cambios en las circunstancias han limitado el potencial para producir cambios sostenibles en la felicidad. Aunque este estrategia puede funcionar en el corto plazo, probablemente no funcionará en el largo plazo. Sin embargo,  en el mejor de los casos, satisfacer las necesidades básicas de los individuos pueden mover a la gente sólo hasta el punto de ajuste, pero no más allá.

Hay una buena razón para creer que la actividad intencional puede influir en el bienestar. Por ejemplo, algunos tipos de actividad conductual, como hacer ejercicio regular o tratando de ser amable con los demás, se asocian con el bienestar así como las actividades cognitivas (por ejemplo, como reformulación de las situaciones de una forma más positiva, o hacer una pausa para contar con una de bendiciones) o las actividades volitivas (por ejemplo, la búsqueda de metas personales importantes o dedicar el esfuerzo a causas significativas).

Coaching positivo

El psicólogo Seligman sostiene que la  felicidad no solo es posible, sino que, lejos de depender de la suerte y de los genes, puede cultivarse identificando y utilizando muchas de las fortalezas y rasgos que ya se poseen. Al identificar lo mejor de nosotros mismos y desarrollar estos aspectos, podemos mejorar sensiblemente nuestra vida y la de cuantos nos rodean.

Las estrategias que construyen lo positivo se pueden enseñan para reducir lo negativo, ya que el 40% de la felicidad está bajo nuestro control y podemos aumentarla mediante actividades que generen compromiso y una actitud ante la vida.

Akhtar, M. en su libro  Positive Psychology for Overcoming Depression: Self-Help Strategies for Happiness, Inner Strength and Well-Being expone algunas ideas de su libro que pueden ser especialmente útiles para mantener el afecto positivo y reducir el riesgo de depresión.

Construir y Saborear las Emociones Positivas

  • Preguntarse a uno mismo “¿Qué es lo que está bien en mi vida?”
  • Identificar cuáles son las actividades con las que disfrutas, y hacerlas con más frecuencia.
  • Involucrarse en una experiencia positiva en el momento, sin analizarla.
  • Aprender a saborear las experiencias positivas. Baja la velocidad y extiende tu experiencia más allá. Implícate con toda tu atención. Utiliza todos tus sentidos. Medita sobre el origen del disfrute.
  • Evita la tendencia a compararte con los demás. Deja de preguntarte cosas como “¿Soy tan exitoso?” “¿Soy tan feliz? “¿Tan atractivo?” “¿Tan rico?” “¿Tan delgado?” En vez de eso, date cuenta y aprecia que es lo que tienes y la persona que eres.

Aprender a pensar como un optimista

  • Cuando las cosas vayan mal, intenta pensar en las posibles causas, y no te eches la culpa a ti mismo de manera automática. Recuérdate que esto es probable que sea temporal, incluso cuando, en ese momento, te haga sentir como que será algo permanente. 
  • Examina tu pasado en busca de pruebas de que las cosas se pueden mejorar. 
  • Centra tu atención en áreas de tu vida que están funcionando bien.
  • Cuando sucede algo bueno, reconoce tu responsabilidad y date credibilidad por lo sucedido. 
  • También puedes esperar que sucedan más cosas buenas, y llevar esta idea a otras áreas de tu vida.

Construir relaciones positivas

  • Incrementar la ratio de positividad en tus relaciones hacia un 5:1, con cada emoción negativa deberás tener cinco positivas.
  • Practicar la respuesta activa constructiva. En otras palabras,  responder a las buenas noticias de otra persona con entusiasmo y energía frente a responder de manera pasiva o destructiva. Esto les ayuda a pensar en más cosas positivas y a saborear las buenas noticias aún más.
  • No dejarse llevar hacia las miserias de otras personas. Tratar de mostrar compasión sin dejarse llevar.
  • Perdonar a los demás y dejar de rumiar sobre el daño sufrido en el pasado. Esto es bueno para la salud.
  • Perdonar no significa aceptación. Puedes perdonar a alguien y decidir que todavía no quieres que esa persona forme parte de tu vida.

Identificar y centrarse en metas positivas

  • Céntrate en desarrollar tus fortalezas más que trabajar para arreglar tus debilidades. Es aquí donde obtendrás el máximo beneficio de tu inversión.
  • Apunta bajo, es decir, da pequeños pasos más que dar una zancada. Los pequeños pasos son los que con mayor probabilidad nos llevarán en la dirección correcta.
  • Cultiva la esperanza. Identifica lo que quieres. Piensa en distintas formas de alcanzar tu objetivo. Aplícatelos para conseguir ese objetivo y ser persistente con tus esfuerzos.

Fuente:

http://es.positivepsychologynews.com/news/laura-lc-johnson/201206072118