Diez sencillas estrategias para ser un poquito más felices

La coach Kim Olver, en su libro Secrets of Happy Couples, realiza  una serie de recomendaciones para ejercitar la mente:
El éxito o el fracaso sólo dependen de uno mismo
Achacar a factores externos las causas del éxito o fracaso personal crea una cortina de humo que impide a los individuos reconocer qué hacen bien y qué hacen mal, por lo que será más complicado alcanzar las metas propuestas. Se consigan o no los objetivos, ser conscientes de que su consecución está en las manos de cada uno contribuirá a aumentar la sensación de felicidad.
No convertir las opiniones propias en verdades absolutas
Pensar que la interpretación propia de un hecho o situación es la única verdadera puede ser una fuente innecesaria de desengaño y confusión. Así será más fácil aumentar la empatía con la gente de tu entorno, lo que mejorará las relaciones personales y crecerá la estima que el resto de las personas profesen hacia uno.
Ser conscientes de las partes negativas y positivas de las cosas por igual
Todo lo que le sucede a las personas tiene sus pros y sus contras por igual. No se trata de ver todo con optimismo o pesimismo, sino de encontrar el justo equilibrio, como si se tratase de el ying y el yang personal. Clasificar todo con las etiquetas de bueno o malo, doloroso o placentero sólo acabará produciendo alteraciones psicológicas.
No buscar el beneficio a corto plazo
Lo que suele apetecer en un momento dado puede tener efectos negativos a largo plazo. Analizar las consecuencias de una determinada acción es fundamental para evitar disgustos en el futuro. Además, demorar y retrasar aquéllas cosas que producen placer suelen aumentar el grado de satisfacción.
Identificar y controlar los mecanismos de autofustigamiento
Todo el mundo tiene algún tipo de idea negativa sobre sí mismo. Desde el nacimiento y antes de tener la conciencia suficiente para diferenciar la realidad de la ficción, los individuos desarrollan una especie de mecanismos psíquicos de autofustigamiento que mellan la confianza en uno mismo. Para alcanzar el éxito y la felicidad hay que arañar en el subconsciente, descubrir los métodos de autosabotaje y discernir si son o no necesarios (habitualmente no lo son). De este modo, se relativizará la importancia que se le da a ciertas actitudes y se evitará tener una batalla innecesaria con la propia psique.
Aceptar a los demás tal y como son
Como es improbable que las personas cambien su forma de ser (ni tampoco es bueno sentirse con la superioridad moral para hacerlo) es mejor aceptarlos tal y como son para no caer en la desesperación ni hacer esfuerzos inútiles que solo acabarán mellando la propia salud metal. Si el comportamiento de la gente de tu entorno te molesta, lo mejor es mantenerte lo más apartado que puedas de ella. Cuando no es posible, suele tener mejores resultados adaptarse que intentar influir en su cambio de mentalidad.
Ponerse metas que no sean ni muy fáciles ni muy difíciles
Al fijarse unos objetivos o metas en la vida hay que ser consciente de que estén al alcance de las posibilidades de cada uno. Lo mejor es fijarse un grado de dificultad intermedio. No debe ser demasiado difícil porque hay que ser conscientes de las capacidades propias para no darse por vencido a la primera de cambio. Por el contrario, si las metas son demasiado fáciles acabarán aburriendo y no producirán emociones positivas.
Evaluar las necesidades y cubrirlas en su justa medida
Para alcanzar la felicidad los individuos tienen unas necesidades comunes relacionadas con la libertad, las emociones positivas, el reconocimiento social, el sentido de la vida y las relaciones personales, cuyo desarrollo y profundización varían en cada persona. De este modo, se puede contar con un gran número de amistades para desarrollar unas relaciones humanas plenas, pero si son excesivas pueden perjudicar la libertad individual. La clave para gozar de una buena salud mental reside en conseguir el justo equilibrio entre todas estas necesidades.
Asumir las responsabilidades para evitar el victimismo
En cada situación de la vida existen una serie de opciones y sólo le compete a cada individuo inclinarse por unas u otras. Hay que evitar las decisiones forzadas por la influencia de los demás para sentirse plenamente conscientes y responsables de lo que se hace. De este modo, se evitará caer en el victimismo achacando los problemas a causas ajenas.
No ser reduccionista: o todo negro o todo blanco
La amplitud de miras es una de las características más importantes para gozar de una buena salud mental. Los dilemas suelen surgir cuando se debe tomar una decisión. Sin embargo, no todo se resuelve con “sí o no”, en ocasiones se puede buscar un punto intermedio. Además, se debe relativizar los puntos de vista e intentar no ser tajantes al ver o todo negro o todo blanco.

Los tres factores que influyen en la felicidad

Para Sonja Lyubmirsky los tres principales factores que parecen influir en la felicidad son:

1) punto de ajuste genético (50%),

2) las circunstancias (10%) y

3) intencional Actividad (40%).

Los datos actuales de la investigación sugieren que los cambios en las circunstancias han limitado el potencial para producir cambios sostenibles en la felicidad. Aunque este estrategia puede funcionar en el corto plazo, probablemente no funcionará en el largo plazo. Sin embargo,  en el mejor de los casos, satisfacer las necesidades básicas de los individuos pueden mover a la gente sólo hasta el punto de ajuste, pero no más allá.

Hay una buena razón para creer que la actividad intencional puede influir en el bienestar. Por ejemplo, algunos tipos de actividad conductual, como hacer ejercicio regular o tratando de ser amable con los demás, se asocian con el bienestar así como las actividades cognitivas (por ejemplo, como reformulación de las situaciones de una forma más positiva, o hacer una pausa para contar con una de bendiciones) o las actividades volitivas (por ejemplo, la búsqueda de metas personales importantes o dedicar el esfuerzo a causas significativas).

Coaching positivo

El psicólogo Seligman sostiene que la  felicidad no solo es posible, sino que, lejos de depender de la suerte y de los genes, puede cultivarse identificando y utilizando muchas de las fortalezas y rasgos que ya se poseen. Al identificar lo mejor de nosotros mismos y desarrollar estos aspectos, podemos mejorar sensiblemente nuestra vida y la de cuantos nos rodean.

Las estrategias que construyen lo positivo se pueden enseñan para reducir lo negativo, ya que el 40% de la felicidad está bajo nuestro control y podemos aumentarla mediante actividades que generen compromiso y una actitud ante la vida.

Akhtar, M. en su libro  Positive Psychology for Overcoming Depression: Self-Help Strategies for Happiness, Inner Strength and Well-Being expone algunas ideas de su libro que pueden ser especialmente útiles para mantener el afecto positivo y reducir el riesgo de depresión.

Construir y Saborear las Emociones Positivas

  • Preguntarse a uno mismo “¿Qué es lo que está bien en mi vida?”
  • Identificar cuáles son las actividades con las que disfrutas, y hacerlas con más frecuencia.
  • Involucrarse en una experiencia positiva en el momento, sin analizarla.
  • Aprender a saborear las experiencias positivas. Baja la velocidad y extiende tu experiencia más allá. Implícate con toda tu atención. Utiliza todos tus sentidos. Medita sobre el origen del disfrute.
  • Evita la tendencia a compararte con los demás. Deja de preguntarte cosas como “¿Soy tan exitoso?” “¿Soy tan feliz? “¿Tan atractivo?” “¿Tan rico?” “¿Tan delgado?” En vez de eso, date cuenta y aprecia que es lo que tienes y la persona que eres.

Aprender a pensar como un optimista

  • Cuando las cosas vayan mal, intenta pensar en las posibles causas, y no te eches la culpa a ti mismo de manera automática. Recuérdate que esto es probable que sea temporal, incluso cuando, en ese momento, te haga sentir como que será algo permanente. 
  • Examina tu pasado en busca de pruebas de que las cosas se pueden mejorar. 
  • Centra tu atención en áreas de tu vida que están funcionando bien.
  • Cuando sucede algo bueno, reconoce tu responsabilidad y date credibilidad por lo sucedido. 
  • También puedes esperar que sucedan más cosas buenas, y llevar esta idea a otras áreas de tu vida.

Construir relaciones positivas

  • Incrementar la ratio de positividad en tus relaciones hacia un 5:1, con cada emoción negativa deberás tener cinco positivas.
  • Practicar la respuesta activa constructiva. En otras palabras,  responder a las buenas noticias de otra persona con entusiasmo y energía frente a responder de manera pasiva o destructiva. Esto les ayuda a pensar en más cosas positivas y a saborear las buenas noticias aún más.
  • No dejarse llevar hacia las miserias de otras personas. Tratar de mostrar compasión sin dejarse llevar.
  • Perdonar a los demás y dejar de rumiar sobre el daño sufrido en el pasado. Esto es bueno para la salud.
  • Perdonar no significa aceptación. Puedes perdonar a alguien y decidir que todavía no quieres que esa persona forme parte de tu vida.

Identificar y centrarse en metas positivas

  • Céntrate en desarrollar tus fortalezas más que trabajar para arreglar tus debilidades. Es aquí donde obtendrás el máximo beneficio de tu inversión.
  • Apunta bajo, es decir, da pequeños pasos más que dar una zancada. Los pequeños pasos son los que con mayor probabilidad nos llevarán en la dirección correcta.
  • Cultiva la esperanza. Identifica lo que quieres. Piensa en distintas formas de alcanzar tu objetivo. Aplícatelos para conseguir ese objetivo y ser persistente con tus esfuerzos.

Fuente:

http://es.positivepsychologynews.com/news/laura-lc-johnson/201206072118

¿Cómo alcanzar la felicidad?

La felicidad es el anhelo de cualquier persona, pero muchas veces no se sabe cómo alcanzarla.   Tal Ben-Shahar, un psicólogo experto en psicología positiva, nos presenta  13 consejos que contribuyen a alcanzarla.

  1. 30 minutos de ejercicio. Todos los expertos coinciden en que hacer actividad física es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo. Treinta minutos de ejercicio son el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
  2. El desayuno es clave. Algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar. Estudios demuestran que desayunar ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente las actividades.
  3. Agradezca lo bueno. Escriba en un papel 10 cosas que tiene en su vida que le dan felicidad. Cuando hacemos una lista de gratitud, nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas.
  4. Sea asertivo. Pida lo que realmente quiere y diga lo que piensa. Está demostrado que ser asertivo ayuda a mejorar la autoestima. Aguantar en silencio todo lo único que genera es tristeza y desesperanza.
  5. Gaste en experiencias. Gaste su dinero en experiencias, no en cosas. El 75 por ciento de las personas se siente más feliz cuando invierte su dinero en viajes, cursos y clases. En cambio, solo el 34 por ciento dice sentirse más feliz cuando compra cosas.
  6. No posponga. ‘No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy’. Estudios demuestran que hay más ansiedad y tensión cuanto más se posterga. Haga listas semanales y salga de ellas.
  7. Sea amable y sonría. Siempre salude y sea amable con los demás. Solo sonreír cambia el estado de ánimo. Además, la mayoría de la gente lo valorará y lo tratará mejor.
  8. Cuide su postura. Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia el frente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.
  9. La música es esencial. Está comprobado que escuchar música despierta deseos de cantar y bailar, lo que alegra la vida.
  10. Piense en lo que come. Lo que consume tiene un impacto muy importante en su estado de ánimo. Por esta razón, lo recomendable es comer algo ligero cada tres o cuatro horas para así mantener los niveles de glucosa estables. No se salte comidas y evite el exceso de harinas blancas y el azúcar. Coma de todo y varíe los alimentos.
  11. Acepte el fracaso. Acepte los fracasos como parte de la vida y aprenda de ellos.
  12. Cuide su aspecto. El 41 por ciento de la gente dice que se siente más feliz cuando piensa que se ve bien.
  13. Rodéese de sus mejores recuerdos. Pegue recuerdos agradables, frases y fotos de sus seres queridos por todos lados, en su nevera, en su computador, en su escritorio… Rodéese de cosas que le recuerden momentos bonitos.

Psicologo coach: felicidad y sufrimiento

«La persona es el viaje. Los psicólogos podemos contribuir a hacerlo más llevadero, Sobre la felicidad y el sufrimiento disminuyendo las vivencias de amenaza, incrementando la percepción de recursos, y mejorando el estado de ánimo; disminuyendo la incertidumbre, ayudando a los hombres a deliberar en las encrucijadas difíciles y aumentado su percepción de control en el itinerario de la vida»

RAMÓN BAYÉS SOPEN
Sobre la felicidad y el sufrimiento
Quaderns de Psicologia 2009, Vol. 11,

Coaching personal y equilibrio

“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes” 
Albert Einstein

 Me gusta definir el coaching como un proceso conversacional de aprendizaje que facilita centrarse en la solución más que en el problema, promover cambios y, en definitiva, tener una mayor conciencia y responsabilidad sobre la realidad. 

Un proceso de aprendizaje, de desarrollo personal y profesional, que ocurre entre dos personas, donde el coach asiste en el aprendizaje de nuevas maneras de observar, de ser y de hacer (ser para hacer, hacer para tener). Con el reto de conseguir sus objetivos – resultados , personales y/o profesionales, y experimentar un mayor grado de bienestar, serenidad, equilibrio, prosperidad y satisfacción. 


Aprender es incrementar la capacidad para obtener los resultados que deseamos. Alcazamos el aprendizaje cuando disponemos de acciones que no se podían realizar en el pasado (y no solo conocimiento). 


Para completar un proceso de aprendizaje, es necesario pasar de la información – conocimiento a la acción. Para hacerlo continuo, es necesario reflexionar sobre las consecuencias de la acción y descubrir desvíos entre lo planeado y lo producido. Es esto consiste un proceso de coaching. No existe el enseñar sino sólo el aprendizaje continuo. El conocimiento no está en el coach sino en sus clientes, éste ya posee los recursos y el potencial necesarios. 


Lo que impulsa a las personas a iniciar un proceso de coaching, a aprender y actuar, es siempre alguna insatisfacción y la visión o expectativa que “algo” puede cambiar.
Para mi el Coach es un agente de transformación, un facilitador de aprendizaje. La misión de un coach es detectar y disolver los obstáculos (juicios, emociones, estados de ánimo, corporalidad…) que limitan el potencial y la acción e impiden la concreción de proyectos de las personas. 


El coaching personal se ocupa de la vida de los clientes en todas sus dimensiones, por decisión de las personas, no por la decisión de las empresas u organizaciones a las que pertenecen. Entre las áreas de coaching personal están la salud, espiritualidad, crecimiento emocional, carrera profesional ocio y conciliación vida/trabajo profesional, trabajo, dinero, pareja…. Cualquier dominio que el cliente decida. 


El principio básico implícito es que el cliente tiene en su interior las respuestas y los medios para desarrollar las capacidades que le permitirán descubrir cómo alcanzar un mayor nivel de bienestar y rendimiento en todas las áreas de su vida. El coaching y el coach (persona que guía y acompaña el proceso) simplemente ayudan a su cliente a descubrir la manera y los medios para conseguirlo. 


La intervención se basa en el principio de autonomía del cliente.Él es quien decide, quien opta y, en último término, quien resuelve, asumiendo la responsabilidad de los resultados, desde su autonomía y compromiso. 


El proceso del coaching permite a la persona ver sus objetivos, metas o sueños fuera de si, despegándose de los obstáculos y limitaciones. Allí se produce la «relación de coaching» donde el cliente decide las ACCIONES que tomará próximamente para alcanzar sus objetivos.

Durante el proceso se clarifican los valores y visiones, se establecen objetivos y nuevas acciones para que la persona pueda llevar una vida más satisfactoria. Es él quién decide, quién opta, quién establece los ritmos, los temas de conversación y quién en último término resuelve. 

La mayor parte de mis clientes buscan una mayor equilibrio – balancear en su vida.La Palabra “equilibrio” surge constantemente. Buscar el equilibrio entre la vida profesional y personal, en la vida misma… 


Equilibrio (Balance) un concepto tan amplio como importante a la vez. 


¿Qué significa estar en equilibrio? Hay una gran cantidad de sinónimos que aparecen en el diccionario: contrapeso, consonancia, armonía, mesura, moderación, simetría, quietud, sensatez, igualdad, proporción, estabilización, contrapartida, ponderación, ecuanimidad. 


En mi práctica de coaching he encontrado personas que buscaban: 


  • Equilibrio emocional 
  • Equilibrio en las diferentes áreas de la vida (ej familia y profesión) 
  • Equilibrio entre diferentes intereses personales 
  • Equilibrio entre lo individual y lo social 
  • Equilibrio con uno mismo (estados del yo – AT..) 
  • Equilibrio entre las demandas internas y externas 
  • Equilibrio energético (corporalidad) 
  • Equilibrio financiero 
  • Equilibrio entre nuestras necesidades de realización, reconocimiento y contribución 
  • Equilibrio entre hablar y escuchar, entre proposición e indagación 
  • Equilibrio entre el “hacer” y el “ser”….. 

Es importante aclarar que “equilibrio” no es lo mismo que “equilibrado” en el sentido de tener la misma medida de diferentes variables. Existe un “punto de equilibrio” que las personas, las empresas y la sociedad en general buscan y que es fluctuante, se asemeja a un balancín. Una vida en equilibrio no significa tener la misma “medida” de familia, trabajo, ocio..

Lo más común es vivir con el piloto automático encendido. Es decir, comer, trabajar, llegar a casa, conversar, ver televisión y nuevamente otro día más, parecido al anterior. Fin de semana, deporte, siesta, amigos quizá, en el mejor de los casos. Y estamos en lunes de nuevo, otra semana más, otro mes más, otro año más y mira cómo ha crecido tu hijo. A veces, el proceso de interrogarnos sólo sucede cuando tenemos una crisis o cuando estamos cerca de la muerte. Y es la pregunta del sentido la que más nos puede doler, es la sensación de no saber para qué hemos hecho todo lo que hemos hecho.

El equilibrio en coaching trata básicamente de ampliar las perspectivas del cliente sobre una determinada situación, proyecto o temática. Ver las posibilidades más que las circunstancias.Las posibilidades de diseñar futuro (desde el futuro) y salir de la transparencia, de la fuerza de la inercia. Pasar de una actitud de victima a protagonismo del nuestro equilibrio y nuestra vida. 

El coaching para el equilibrio pretende que desconectemos el piloto automático y que no vinculemos a la vida. Hoy necesitamos tomar conciencia de nuestras vidas porque de alguna manera hemos pasado de un “paradigma de relojería”, en donde todo estaba mecánicamente predeterminado, fijo y lineal, a uno mucho más abierto, flexible, holístico y ecológico, que exige de todos una transformación fundamental de nuestros pensamientos, de nuestras percepciones y de nuestros valores. 


En el coaching, el equilibrio equivale a sentir que todos los aspectos de la vida forman un conjunto armonioso alineado con el futuro diseñado por cliente (visión, misión y valores). Éste diferente para cada persona e incluso para una misma persona en distintos momentos. El equilibrio es fluctuante, está en movimiento.

Equilibrio implica movimiento, acción

 

I JORNADAS DEL COLEGIO OFICIAL DE PSICOLOGOS DE LA COMUNIDAD VALENCIANA SOBRE PSICOLOGÍA Y COACHING, 7 de mayo de 2010

– “COACHING PERSONAL Y EQUILIBRIO”.
Ponente:
D. Ricardo Guillem Guillem.
Psicólogo, Coaching personal y ejecutivo.
Coaching Valencia
Grupo de Coaching COPCV. http://www.cop-cv.org/?id=1038&seccion=noticias