¿Qué es el Coaching?

El coaching es, en palabras de W. Timothy Gallwey, «el arte de la creación de un contexto, a través de la conversación y un modo de ser, que facilita el proceso por el cual una persona puede mover hacia los objetivos deseados en una de manera satisfactoria

El coach se convierte en un vehículo para ayudar a las personas a lograr un mayor nivel de bienestar, alcanzando sus objetivos.

Con el fin de crear un contexto de este tipo, los coaches  utilizan los enfoques  socráticos con los clientes.  Más escuchando que hablando, más preguntando, indagando.  El coaching no es asesorar a los clientes, sobre todo en la forma de cómo resolver los problemas, ni formar a los clientes acerca de lo que deben hacer.  A pesar de que asesorar, formar, o analizar problemas son, en ocasiones, una parte del entrenamiento, no son ni el objetivo principal ni el enfoque del coaching.

El coaching es una relación que tiene la intención de crear transformación y aprendizaje en las personas, grupos y comunidades . Comienza con involucrar a las personas en una conversación en la que aclaran su visión, metas e ideas, así como su acuerdo para ser interrogadas y soportado.  Se asume que la gente tiene la creatividad inherente, la inteligencia y el conocimiento tácito que necesitan para tener éxito, pero pueden necesitar ayudar a la hora de acceder a ella.

Los coaches  son socios de colaboración y acompañantes en los viajes de los clientes para llegar a sus visiones y metas. Todo es cuestión de ayudar a los clientes a «moverse  hacia los objetivos deseados de forma satisfactoria”

Con un enfoque, basado  en la construcción de la autoeficacia, los coaches están  capacitados para:

  • aceptar a sus clientes;
  • solicitar que el cliente se haga cargo de su vida y sus retos;
  • guiar en hacer el pensamiento consciente, generando confianza;
  • ayudar a definir un propósito más elevado personal y/o profesional;
  • descubrir el impulso natural del cliente, siendo él mismo;
  • ayudar a aprovechar combatividad y energía  innata;
  • abordar la persona en su conjunto, balanceando la vida;
  • ayudar a establecer y alcanzar objetivos realistas (pequeñas victorias sientan el fundamento para la auto-eficacia);
  • aprovechar las fortalezas para  superar los obstáculos;
  • replantear los obstáculos como oportunidades para aprender y crecer;
  • construir un equipo de apoyo; y
  • inspirar y retar a ir más allá de lo que podría  hacer solo.

Los resultados entregados por los coaches a su clientes, a través del proceso de coaching, incluyen:

  • El aumento de la auto-conciencia y auto-conocimiento
  • Adquisición de nuevos conocimientos y habilidades
  • El logro de metas personales y profesionales
  • El cambio de comportamiento sostenible
  • Aumento de la satisfacción con la vida
  • El aumento de la autoeficacia
  • Convertirse en la mejor versión uno mismo

La mejor versión de uno mismo incluye una alta autoestima, la creencia de que uno tiene valor y la autoestima, así como la autoeficacia, la creencia de que uno tiene la la capacidad para iniciar o mantener conductas deseadas. Estas comportamientos pueden apoyar una sensación general de bienestar. De cualquier manera que éstos comportamientos pueden ser identificados por el cliente, que es el trabajo de los coaches para ayudar que la gente se vuelve más confiada, llena de energía positiva, de gran alcance,  para hacer cambios duraderos.

Evalúa tu disposición al cambio

Mi disposición a cambiar es :

  • No voy a hacerlo
  • No puedo hacerlo
  • Quizá lo haga
  • Lo haré
  • Lo estoy haciendo
  • Todavía estoy haciendo

¿Puedo entrenarme para ser feliz?

[showsitemap tag=»null» fmt=»post-format-aside» type=»post» aut=»1″ depth=10 group=title link=»<a title=&quot;%title%&quot; href=&quot;%permalink%&quot;>%title%</a>» exclude=0 reverse=0 grouponly=0]La respuesta es que podemos entrenarnos para ser felices, ya que la felicidad no debe ser una meta, sino un estado mental y una actitud ante la vida, y, ante eso, desde la psicología, cualquiera de nosotros puede trabajar y mejorar, sea cual sea la situación en la que se encuentra.

Sonja Lyubomirsky en su libro «La ciencia de la felicidad: un método probado para conseguir el bienestar»  describimos  una serie de actividades desarrolladas que nos posibilitan ser más felices.

-Expresar gratitud.

En palabras del profesor Robert Emmons, la gratitud es “un sentimiento de asombro, agradecimiento y apreciación por la vida”. Pensar con gratitud nos ayuda a saborear las experiencias positivas de la vida, a reforzar la autoestima y el amor propio, y a afrontar el estrés y el trauma. Así, para practicar la gratitud la autora nos propone llevar un diario de gratitud o expresar la gratitud directamente en persona.

-Cultivar el optimismo.

Todas las estrategias para el optimismo incluyen el ejercicio de interpretar el mundo desde una perspectiva más positiva y generosa. Entre las actividades presentadas destacamos la denominada “el diario del mejor yo posible”, que consiste en visualizar y escribir sobre un futuro en el que todo haya salido como tú querías. Este ejercicio, basado en los estudios de la profesora Laura King, no se refiere sólo a imaginar un modelo futuro para ellos, sino también a construir el mejor yo posible hoy para que ese futuro se vuelva realidad.

-Evitar pensar demasiado.

Pensar demasiado es darle muchas vueltas a las cosas de forma innecesaria, pasiva y excesiva, al sentido, las causas y las consecuencias de tu carácter, tus sentimientos y tus problemas. Partiendo de los estudios de la profesora Susan Nolen-Hoeksema, que viene demostrando desde hace décadas cómo este estilo de pensamiento mantiene y exacerba los síntomas depresivos, se enseñan estrategias para distraerse de pensamientos negativos, actuar para resolver problemas y sustituir una tendencia a la comparación social.

-Practicar la amabilidad.

Los estudios de Lyubomirsky señalan que ser generosos y atentos con los demás, un solo día a la semana, hizo felices a las personas, es decir, experimentaron un incremento de su felicidad.

-Cuidar las relaciones sociales.

Dedicar tiempo, comunicarse, manifestar apoyo y lealtad, y abrazarse, son algunas de las actividades que han demostrado eficacia para incrementar los niveles de felicidad.

-Desarrollar estrategias para afrontar.

Afrontar es lo que hacemos para aliviar el dolor o el estrés provocados por un acontecimiento negativo. Entre las actividades propuestas está encontrar sentido al sufrimiento mediante la escritura expresiva, ver el lado positivo del trauma mediante la escritura o la conversación, o afrontar el problema a través de cuestionar los pensamientos pesimistas.

-Aprender a perdonar.

Los estudios indican que las personas a las que se les animaba a perdonar manifestaban una disminución de sus emociones negativas y un aumento de su autoestima y su esperanza. La autora nos presenta varios ejercicios para aprender a perdonar, como apreciar ser perdonado, imaginar el perdón, escribir una carta de perdón, ser más empáticos o atribuir cierta bondad o generosidad al transgresor.

-Fluir más.

El profesor Mihalyi Csikszentmihalyi define el flujo como un estado de ensimismamiento y de concentración intensos en el momento presente, de manera que la actividad que realizas es un desafío y es apasionante. La clave para crear el flujo es establecer un equilibrio entre las habilidades de uno mismo y los desafíos que elige afrontar. En este libro se proponen numerosas estrategias para aumentar las experiencias de flujo.

-Saborear las alegrías de la vida.

Los investigadores definen el disfrute como los pensamientos o comportamientos que son capaces de generar, intensificar y prolongar el placer. Actividades como saborear las experiencias comunes, disfrutar y rememorar con familiares y amigos, festejar las buenas noticias o permanecer abierto a la belleza y la excelencia, permiten incrementar nuestra felicidad.

-Comprometerte con tus objetivos.

Elegir bien los propios objetivos es sumamente importante: que tengan que ver con nuestros propios intereses, que sean propios, que sean flexibles, que puedan ser descompuestos en pasos sucesivamente alcanzables, o que estén en armonía con otros objetivos personales, son algunas de las características que han de tener nuestros objetivos para que nos comprometamos y nos esforcemos con pasión.

-Practicar la religión y la espiritualidad.

Buscar sentido a la vida, orar o saber encontrar lo sagrado en la vida corriente son algunas de las actividades mediante las cuales el cultivo de la religión o la espiritualidad puede hacernos más felices.

-Ocuparte de tu cuerpo.

En esta actividad final, Lyubomirsky nos subraya la importancia de la meditación, de la actividad física, y de actuar como una persona feliz (es decir, la expresión misma de emociones positivas, como reír o sonreír, nos hace sentirnos mejor), para incrementar nuestra felicidad.