Hay momentos en la vida en que, sin haberlo planeado, algo nos sorprende: una conversación que no esperábamos, un libro que se cruza en el camino, un mensaje aparentemente trivial que resuena profundo. A eso lo llamamos serendipia: el hallazgo afortunado y valioso que ocurre por casualidad, cuando no se estaba buscando nada en particular. La serendipia, según la Real Academia Española (RAE), se define como un «hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual».
Pero… ¿de verdad son casualidades?
Desde el coaching, muchas veces lo que llamamos serendipia no es tanto azar como la capacidad de estar presente y disponible para lo que la vida nos muestra. Cuando una persona inicia un proceso de cambio, su atención se afina, y lo que antes pasaba desapercibido de repente adquiere sentido.
¿Qué distingue la serendipia de la suerte?
- La suerte parece un golpe externo que cae sin previo aviso.
- La serendipia, en cambio, tiene algo de diálogo entre el mundo y uno mismo. Como si, en ese momento, estuviéramos preparados para ver lo que no habíamos podido ver antes.
Por eso, en coaching no se trata solo de avanzar hacia metas concretas. A veces, se trata de estar suficientemente abierto al proceso como para permitir que lo inesperado nos sorprenda, y que eso mismo nos oriente.
¿Estás disponible para lo que no controlas?
Es una de las preguntas que más conmueven en un proceso de coaching. Porque en una cultura que premia el control, la planificación, la optimización del tiempo, estar disponible para lo incierto se parece más a una provocación que a un consejo.
Pero la evidencia científica empieza a hablar el mismo lenguaje. Investigaciones en neurociencia del comportamiento muestran que la curiosidad activa y la apertura a lo nuevo favorecen el aprendizaje profundo, la creatividad y la toma de decisiones más flexible (Kashdan et al., 2004).
Además, estudios recientes de positive psychology sugieren que las personas que entrenan una actitud de apertura a la experiencia reportan mayores niveles de bienestar subjetivo y resiliencia.
En coaching, ¿cómo se trabaja esto?
Desarrollo de la atención: Entrenamos estar más presentes. Porque no es lo mismo oír que escuchar. Ni ver que mirar.
Exploración sin mapa: Preguntas que no buscan solo respuestas, sino caminos:
- ¿Qué no habías considerado hasta ahora?
- ¿Qué oportunidad puede estar escondida en eso que no esperabas?
- ¿Qué aparece cuando dejas de controlar
Confianza en el proceso: Acompañamos el cambio incluso cuando la dirección no está clara. Porque a veces lo más valioso no es saber hacia dónde vamos, sino atrevernos a movernos.
¿Y si confiaras más en lo que no sabes que sabes?
La serendipia no es una receta ni una técnica, pero sí puede ser una brújula si cultivamos la actitud adecuada: curiosidad, escucha, flexibilidad.
El coaching no crea las respuestas. Pero puede ayudarte a prepararte para reconocerlas cuando aparezcan, incluso si vienen envueltas en lo inesperado.
¿Y tú?, ¿estás dispuesto a encontrarte con lo que no estabas buscando?
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