Cómo aumentar el sueño REM para mejorar la memoria y el rendimiento cognitivo

¿Alguna vez te has despertado con la sensación de que la noche fue solo un “apagón” y nada más? Muchas personas dicen: “cierro los ojos, todo se vuelve negro y de repente suena el despertador”. Y luego, durante el día, notan que su memoria falla, que les cuesta concentrarse o que no recuerdan prácticamente ningún sueño.

Lo curioso es que no se trata de un problema de soñar poco, sino de cómo estamos gestionando nuestro descanso. Porque todos soñamos. La diferencia está en cuánto tiempo pasamos en la fase REM, esa parte del sueño en la que el cerebro consolida recuerdos, procesa emociones y conecta ideas. Y sí: se puede entrenar y favorecer.

Lo que no sabías sobre el sueño REM

  • El sueño funciona en ciclos de unos 90 minutos.
  • En la primera mitad de la noche predomina el sueño profundo, reparador para el cuerpo.
  • En la segunda mitad se alarga la fase REM, la más valiosa para la memoria y la creatividad.

¿El problema más común? Dormir solo 5 o 6 horas. Eso significa que nos despertamos justo cuando empezaba la parte más rica de REM… y claro, la mente se resiente.

Estrategias prácticas para aumentar tu REM

1. Ajusta tus horarios de sueño

Si madrugas, la clave no es “dormir hasta más tarde”, sino acostarte antes. Por ejemplo, de 22:30 a 6:00. Con esas 7,5 horas completas encajas 5 ciclos de sueño, lo que multiplica las oportunidades de entrar en REM largo.

2. Diseña un ritual de desconexión

El cuerpo necesita señales claras para bajar el ritmo:

  • Apaga pantallas una hora antes.
  • Opta por una luz cálida en lugar de fluorescentes.
  • Haz una pequeña rutina repetida: ducha, lectura ligera, música tranquila.

3. Cuida la alimentación y el ejercicio

  • Cena ligera, al menos 1 hora antes de dormir.
  • Evita alcohol o cafeína por la noche: ambos reducen REM.
  • Haz ejercicio, pero no justo antes de acostarte.

4. Entrena la memoria de sueños

Coloca una libreta en tu mesilla. Al despertar, quédate inmóvil unos segundos y pregúntate: “¿qué estaba soñando justo ahora?”. Aunque solo aparezca una sensación (“había movimiento”, “estaba con alguien”), anótalo. Esa práctica le dice a tu cerebro: “esto importa”, y poco a poco empezarás a recordar más.

5. Respeta la constancia

Tu cuerpo necesita entre 7 y 14 días para adaptarse a un nuevo horario. Si mantienes la hora de dormir, incluso en fin de semana, tu sistema nervioso se regulará solo.

Reflexión

Dormir 6 horas puede parecer suficiente porque no te despiertas de noche. Pero en realidad significa quedarse a medias del trabajo cerebral más valioso. Ese tramo final, donde el sueño REM es más largo, es el que te da memoria más clara, concentración y creatividad.

El coaching nos recuerda que los grandes cambios no siempre vienen de grandes gestos, sino de pequeños ajustes sostenidos. En este caso, tal vez tu mayor salto en rendimiento cognitivo no dependa de más esfuerzo mental durante el día… sino de regalarte una hora extra de descanso cada noche.

Si quieres trabajar tu descanso, tu energía y tu rendimiento mental desde una perspectiva de coaching, te invito a reservar una sesión online en coachingvalencia.com. Juntos podemos diseñar un plan de hábitos de sueño adaptado a tu vida y a tus objetivos.

Tus palabras crean mundos: el poder transformador de las declaraciones

Hay frases que cambian una vida.

Un “sí, quiero”, un “hasta aquí llegué”, un “voy a intentarlo”, un “me merezco algo mejor”.

En apariencia, son solo palabras. Pero, en realidad, son actos. Actos lingüísticos que crean nuevos mundos posibles.

Rafael Echeverría, en su obra Ontología del Lenguaje, nos recuerda que el lenguaje no es un simple medio para describir lo que sucede: es el instrumento con el que los seres humanos generamos realidad. A través de lo que decimos —y de lo que callamos—, abrimos o cerramos caminos.

Las declaraciones no describen:  crean

Cuando decimos “empiezo una nueva etapa”, algo cambia en nosotros.

No es un deseo ni una opinión; es una declaración.

Y toda declaración tiene poder, porque modifica el espacio emocional y relacional desde el que actuamos.

Una declaración es un acto que inaugura algo que antes no existía. Al declarar, damos existencia a una nueva posibilidad: una promesa, una decisión, una dirección de vida.

Así, el lenguaje deja de ser un espejo pasivo de lo que somos y se convierte en un cincel con el que esculpimos lo que queremos llegar a ser.

Cuatro efectos profundos del poder declarativo

  • Crean realidades: cuando declaras “voy a sanar esta relación”, estás poniendo en marcha un proceso real, observable, emocional. Las palabras reconfiguran tu mirada.
  • Generan compromiso: decir “asumo la responsabilidad” cambia tu identidad de víctima a protagonista.
  • Transforman: una buena declaración nos libera del pasado. “Ya no quiero vivir así” puede ser el punto de inflexión hacia una vida más consciente.
  • Empoderan: cuando declaras “puedo hacerlo”, expandes tu horizonte de acción y contagias esa posibilidad al mundo que te rodea.

El lenguaje como territorio de transformación

Si el lenguaje crea realidades, cada conversación que tienes contigo mismo también lo hace.

Tu diálogo interno puede ser un espacio de expansión o una jaula invisible.

Por eso, en coaching ontológico trabajamos con el poder de las declaraciones conscientes: para que la persona aprenda a habitar su lenguaje con responsabilidad, autenticidad y propósito.

Cada vez que declaras algo, te estás declarando a ti mismo.

Y ese simple gesto —aparentemente lingüístico— redefine quién eres y hacia dónde vas.

Preguntas para tu reflexión

  • ¿Qué declaraciones han marcado un antes y un después en tu vida?
  •  ¿Cuáles sigues repitiendo sin darte cuenta —quizás “no puedo”, “ya es tarde”, “no valgo tanto”— y están limitando tus posibilidades?
  • ¿Qué nuevas realidades quieres crear con tus palabras a partir de hoy?

Recuerda: el lenguaje no solo describe el mundo… lo crea.

Y cada palabra que eliges es una semilla que siembras en tu destino.

“Somos seres que vivimos en el lenguaje. Y lo que somos, lo que hacemos y lo que soñamos, nace en la forma en que hablamos con los demás y con nosotros mismos.”

Resignificar o resignar. El valor de soltar a tiempo

Cómo evitar el coste hundido

Hay una gran diferencia entre resignar (rendirse desde la impotencia) y resignificar (dar un nuevo sentido a lo que ya no funciona). Muchas veces seguimos en trabajos, relaciones o proyectos solo porque ya hemos invertido mucho. Eso es lo que en economía se llama el principio del coste hundido: insistir en algo que no funciona solo agrava el problema.

El principio del coste hundido y la psicología positiva

La neurociencia ha demostrado que nuestro cerebro odia las pérdidas más que lo que disfruta de las ganancias (Kahneman & Tversky, teoría de la aversión a la pérdida). Por eso, cuando sentimos que ya hemos invertido demasiado, nos cuesta dar un paso atrás.

En coaching y psicología positiva, esto se traduce en una trampa mental: creer que abandonar es fracasar. Pero en realidad, abandonar a tiempo es un acto de inteligencia emocional y estratégica. Como decía Warren Buffet: “Cuando estés en un agujero, lo primero que debes hacer es dejar de cavar”.

Preguntas reflexivas

  • ¿En qué áreas de tu vida sigues insistiendo solo porque “ya has invertido demasiado”?
  • ¿Qué te costaría más: perder lo que ya diste, o perder todavía más si sigues?
  • ¿Qué oportunidades podrían abrirse si liberas esa energía para algo nuevo?

Ejercicio práctico: “La silla vacía de lo inútil”

  1. Escribe en una hoja aquello en lo que sigues insistiendo (un proyecto, relación, hábito).
  2. Pregúntate: ¿Si empezara hoy, volvería a elegirlo?
  3. Visualiza que dejas esa carga en una silla vacía, agradeciendo lo aprendido.
  4. Decide un pequeño paso para redirigir tu energía hacia lo que sí funciona.

El arte de soltar en la vida cotidiana

  • En proyectos profesionales: saber parar antes de que un error se convierta en ruina.
  • En relaciones personales: no insistir cuando ya no hay reciprocidad.
  • En hábitos de vida: abandonar lo que resta salud, aunque lo hayas practicado durante años.

Dejarlo correr no es rendirse, es elegir con madurez dónde merece la pena poner tu energía. Cada vez que sueltas lo que no funciona, creas espacio para lo que sí puede florecer.

Si quieres aprender a identificar qué soltar y cómo reorientar tu energía, podemos explorarlo juntos en un proceso de coaching online. Escríbeme en www.coachingvalencia.com y empecemos a liberar tu futuro.