Es un buen momento

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¿Vas a esperar al próximo año para hacer todos los cambios que siempre has deseado?
¿Y si este fuera el mejor momento?

. Aprende a marcarte objetivos y a cumplirlos
· Conecta con tus fortalezas y recursos internos
· Gestiona tus emociones y suelta aquello que sea doloroso
· Detecta y pon límites a las personas tóxicas y a los hábitos que no contribuyen a tus objetivos.
· Libérate de los problemas y de aquello que te genera ansiedad
· Amplia tu círculo de amistades y mejora tus relaciones personales
· Desecha los malos hábitos e incorpora hábitos positivos
· Sé más feliz con tu vida y con tu entorno

Contacta conmigo y empecemos a trabajar

Ricard Guillem, Psicólogo Coach, 636705232

Competencias para hacer frente al hipercambio. La Maestría Personal

El hipercambio que está generando la pandemia del coronavirus, exige que las personas tengamos una mayor capacidad de adaptación, flexibilidad psicológica y resiliencia.

Este cambio acelerado nos exige un cambio cultural, reinventarnos y cuestionándonos cómo hacemos las cosas.

Sugiero que valoremos y nos “suscribamos” al aprendizaje permanente como estratègia para sufear por la incertidumbre, con actitud para innovar en lo técnico pero también en nuestro ser y en la forma de estar.

En este nuevo contexto aumenta la importancia del autoconocimiento, el autoliderazgo y el protagonismo frente el victimismo. La maestría para un Liderazgo y Desarrollo Personal, clave para asumir el protagonismo, debe centrar su enfoque en la expansión del potencial de las personas y en la eficacia del accionar .

Oscar Anzanora (1) presenta un modelo de Maestría Persona compuesto por cinco competencias, que pueden prepararnos para el reto actual:

  • Visión personal
  • Fortaleza emocional
  • Capacidad de aprendizaje y cambio
  • Competencias conversacionales y
  • Efectividad interpersonal

1. Visión Personal 

Esta competencia implica adquirir una noción de sentido y de propósito en nuestra vida. Está constituida por los valores, intereses y aspiraciones de cada uno de nosotros, que le otorgan finalidad y significado a nuestra existencia y establecen la direccionalidad de nuestro accionar. Es la guía que nos indica el camino a seguir y nos aporta inspiración y motivos en su trayecto. En la misma podemos distinguir tres elementos fundantes: la visión de futuro, el autoconocimiento y el diseño y construcción de futuro.

2. Fortaleza Emocional

La emocionalidad es una predisposición para la acción y por lo tanto condiciona nuestro desempeño. Dependiendo del estado de ánimo en que nos encontremos, ciertas acciones nos son posibles de realizar y otras no. Hay estados de ánimo que nos conducen a efectuar acciones que nunca hubiéramos querido realizar (por ejemplo cuando tenemos un ataque de ira) y hay otros estados de ánimo que nos imposibilitan ejecutar acciones que necesitamos realizar (por ejemplo cuando no nos animamos a hablar en público por miedo o vergüenza). 

La fortaleza emocional es la capacidad de las personas para conocer y gestionar sus emociones. Es la competencia que nos posibilita: ser conscientes de nuestros estados emocionales (percibirlos, identificarlos y comprenderlos), poseer autodominio emocional, tener la capacidad para generar los estados anímicos en nuestro entorno social y laboral, que nos posibiliten la realización de las acciones necesarias para el logro de nuestros objetivos

3. Capacidad de aprendizaje y cambio.

La transformación acelerada de los escenarios sociales y laborales, que nos a traído el contexto de la pandemia actual, nos plantea la necesidad personal del aprendizaje permanente y del cambio o «hipercambio». Es por ésto que el aprender a aprender se constituye en una competencia clave. Los nuevos desafíos y la rápida obsolescencia del conocimiento nos llevan a que muchas de las capacidades adquiridas durante años, en la actualidad no nos sirven u obstaculizan nuestro desempeño. Nuestra capacidad de aprendizaje es la única competencia que nos puede garantizar que nuestro accionar siga siendo efectivo y que vayamos adquiriendo y perfeccionado las competencias que nos sean requeridas por las sucesivas circunstancias que se nos vayan presentando.

4. Competencias conversacionales (2)

Tomamos conciencia de la importancia de las competencias conversacionales cuando comprendemos que gran parte de las tareas que desarrollamos en nuestra actividad laboral tienen un importante componente conversacional, ya que las realizamos dialogando con alguna otra persona. Todas las competencias genéricas tienen en común que están basadas en competencias conversacionales. Nadie puede liderar, negociar, coordinar acciones o trabajar en equipo si no es a través de sus conversaciones. Así, la comunicación humana se constituye en un factor clave de la efectividad personal y la productividad organizacional. Todo lo que hacemos en cualquier dominio de nuestra vida (personal, familiar, social, profesional) está determinado de alguna manera por la calidad de nuestras conversaciones.

El arte de conversar con efectividad está en estrecha relación con el desarrollo de las siguientes competencias: hablar con poder, escuchar en profundidad, indagar con maestría, entrar en sintonía, conversar en forma constructiva.

5. Efectividad Interpersonal 

El resultado que podamos lograr en cualquier actividad que emprendamos va a estar determinado por nuestra capacidad de acción, pero también por nuestra habilidad para la coordinación de acciones con otras personas, en la constitución y cumplimiento de una promesa particular realizada. No basta con tener unas competencias muy desarrolladas, la coordinación de acciones establece relaciones y nexos entre diferentes trabajos, e influyen todas las personas que participan o aportan algo a un trabajo.

Esto surge con claridad cuando observamos el desempeño de equipos de trabajo. Un equipo constituido por individuos especialistas en su tema que individualmente tienen un desempeño óptimo, puede lograr un funcionamiento sinérgico que duplique los resultados individuales o, por el contrario, a través de una interacción inefectiva puede obtener un resultado que no alcance ni a la mitad de los rendimientos individuales. La efectividad interpersonal implica el accionar competente en la coordinación de acciones, la realización de acuerdos y compromisos, la gestión de conflictos y la generación de una red de vínculos de alta calidad.

Estas cinco competencias de la Maestría Personal, constituyen en mayor o menor medida la base y el sustento de las competencias genéricas y son clave en la era actual del hipercambio .

(1) Anzorena, Oscar. (2010). Maestría personal, Las competencias del liderazgo. Ediciones Lea

(2) https://www.coachingvalencia.com/Coaching/competencias-conversacionales/

Qué es el mindset (parte I)

En los tiempos que vivimos de una sociedad hiperacelerada e hiperconectada todo el mundo empieza a hablar de «mindset». En diversas salas de una nueva red social ClubHouse se organizan charlas para hablar de cómo potenciar el mindet. Muchos profesionales de la consultoria, mentores, coaches empiezan a denominar se expertos en mindset, «experto en mentalidad».

Habrá que aclarar ¿qué es el mindset? En psicología cognitiva, el mindset es la mentalidad que representa los procesos cognitivos activados en respuesta a una tarea determinada. La psicología nos ofrece mapas para poder comprender e intervenir.

La mentalidad se define como el conjunto de actitudes y creencias que mantenemos, que afectan todo lo que hacemos, sentimos, pensamos y experimentamos.  Nuestra mentalidad influye en nuestras percepciones y en cómo nos movemos por el mundo.  Aunque tenemos una mentalidad general, esta puede estar formada por muchas mentalidades más pequeñas. Algunas de estas nos ayudan a mejorar nuestro bienestar y tener éxito en el mundo.  Otras dañan nuestra capacidad para hacerlo.  Es por eso que desarrollar ciertas mentalidades puede ayudarnos a alcanzar nuestras metas, disfrutar de nuestras vidas y tener más éxito. Lo mejor es que alcanzar tener una mentalidad adecuada para tus retos se puede desarrollar, si tu lo deseas te podemos acompañar.

Según Carol Dweck, existen diferentes tipos tipos de mentalidades (crecimiento, positiva, de desafío, de abundancia…). Cada una de éstas, forma un continuo con dos categorías en sus extremos. Por ejemplo el mindset o mentalidad de crecimiento versus la mentalidad fija. Ambas forman parte de un continuo que pueden agrupar a las personas según su comportamiento, específicamente por su reacción al fracaso. En este tipo de mindset nos centraremos en este artículo.

Las personas que tienen una «mentalidad fija» creen que las habilidades son en su mayoría innatas e interpretan el fracaso como la falta de las habilidades básicas necesarias, mientras que los que tienen una «mentalidad de crecimiento» creen que pueden adquirir cualquier habilidad dada siempre que inviertan esfuerzo o estudio.

Dweck argumenta que la mentalidad de crecimiento «permitirá a una persona vivir una vida menos estresante y más exitosa», por su confianza con las posibilidades de adquirir nuevos aprendizajes para nuevos retos o contextos.

¿Qué es la mentalidad de crecimiento?

Como hemos indicado, hay una variedad de mentalidades, cada una de las cuales puede ayudar o perjudicar nuestro bienestar.  Una mentalidad de crecimiento es simplemente la creencia de que nuestras habilidades básicas se pueden desarrollar y mejorar a través del aprendizaje, dedicación y trabajo.  Sin una mentalidad de crecimiento, no ejercemos el esfuerzo requerido y, por lo tanto, permanecemos atrapados perpetuamente, desde la resignación o el resentimiento.

Con un mindset de crecimiento, podemos superar el estancamiento y lograr las metas a largo plazo que deseamos, en cualquier ámbito de la vida, ya sea en el trabajo, en nuestras relaciones o en otros aspectos.

¿Tienes una mentalidad de crecimiento?

¿Crees que naciste y te criaste con un conjunto fijo de habilidades y capacidades, como tu coeficiente intelectual, que traes desde tu nacimiento y que permanecerá contigo toda tu vida?  ¿O cree que tus ideas y creencias están en constante evolución, que puedes aprender nuevas habilidades si trabaja en ellas y que tu sabiduría e inteligencia aumentan con cada nueva experiencia? 

Si respondes «sí» a la primera pregunta, tiene lo que se conoce como una «mentalidad fija».  Si tu respuesta es “si” a la segunda pregunta, probablemente tengas lo que Dweck llama una mentalidad o mindset de crecimiento.

No te preocupes si actualmente tienes una mentalidad más fija: es posible desarrollar una mentalidad de crecimiento.

¿Por qué es importante la mentalidad de crecimiento?

Si tenemos una mentalidad fija, es posible que evitemos los desafíos porque no queremos sentirnos avergonzados o humillados frente a los demás.  Ésto puede ser problemático, miedo a cometer errores puede llevarnos a evitar desafíos y nuevas experiencias, experiencias que nos ayudarían a crecer, mejorarnos de manera importante y crear la vida que deseamos.

Si tenemos una mentalidad de crecimiento, disfrutamos de los desafíos, a pesar del riesgo, generalmente porque valoramos el aprendizaje y el crecimiento más que otros . Creemos que podemos y por eso realmente trabajamos en ello.

Desarrollar una mentalidad de crecimiento podría contribuir a una vida más plena y significativa porque la gama de experiencias que abarca esa vida será considerablemente más amplia.

Diferencias clave entre la mentalidad «fija» y «de crecimiento»

Esfuerzo. Cuando se enfrenta al trabajo duro, la persona con «mentalidad fija» puede reclutar a otros para hacer las partes más difíciles, gastando el menor esfuerzo posible, mientras que la persona con «mentalidad de crecimiento» cree que los buenos resultados a menudo requieren esfuerzo; el «esfuerzo» es una parte del proceso.  Para dominar una nueva tarea, generalmente es necesario aplicar energía, ya sea mental, física o simplemente mediante la repetición a lo largo del tiempo.

Desafío. Una persona con “mentalidad fija” evita los desafíos, posiblemente por miedo al fracaso, y puede esconderse como una forma de evitar responsabilidades.  En contraste, la persona con «mentalidad de crecimiento» encuentra que los desafíos son emocionantes y atractivos, sabiendo que aprenderá algo valioso de sus experiencias.  Ellos miran de frente al desafío, lo abrazan y son capaces de avanzar hacia logros cada vez mayores.

Errores y comentarios. La persona con «mentalidad fija» odia cometer errores porque no sabe gestionar sus emociones. Pueden culpar a los demás o ponerse a la defensiva cuando los critiquen.  Una persona con «mentalidad de crecimiento» verá el error como una lección de la que aprender y será menos probable que se tome las críticas como algo personal.  Estar abierto a las críticas puede ayudar a mejorar la capacidad de uno para hacerlo mejor la próxima vez, que es otra razón por la que una mentalidad de crecimiento puede conducir al éxito.

Referencias

Dweck, C. S. (2008).  Mindset: The New Psychology of Success  Updated Edition

Ricard Guillem Guillem, Psicólogo Coach
wa.me/34636705232