¿Cómo podemos cambiar un hábito?

¿Cómo podemos cambiar un hábito?

Cuando estamos aprendiendo algo nuevo, todos tenemos que pasar por cuatro etapas:

1. Inconscientemente incompetente. No sabemos cómo hacer algo y tampoco nos preocupa (por ejemplo, no puedo conducir un coche y nunca me puse a pensar en ello).

2. Conscientemente incompetente. Comenzamos a aprender algo nuevo pero nos damos cuenta que es más difícil que lo que pensabamos. Nos sentimos irritados en esta etapa porque no podemos hacerlo (por ejemplo, sabemos lo que se supone que es conducir un coche pero no somos capaces de conducir).

3. Conscientemente competente. Ya sabemos cómo hacer algo, pero todavía tenemos que
concentrarnos para hacerlo correctamente (por ejemplo, acabamos de pasar su examen de conducir y puedo conducir, pero estamos todavía muy concentrados para no cometer errores y todavía bastante nerviosos).

4. Inconscientemente competentes. Somos tan hábil que no tenemos que pensar
acerca de lo aprendido (por ejemplo, conducimos todos los días sin prestar atención a ello En lugar de eso podemos pensar en la próxima reunión del equipo o lo que nos gustaría comer
para el almuerzo).

Así que el primer paso es calcular dónde nos encontramos en las diferentes etapas de cambio o retos y , a continuación, crear un plan específico que nos ayude a alcanzar el estado inconscientemente competente.

ATREVETE ! VENCE EL MIEDO

Crisis y posibilidades del ser

“Estamos en la mayor crisis
que haya enfrentado la humanidad:
la crisis de nuestro concepto
de ser humano”.
Rafael Echeverría considera que estamos viviendo una crisis metafísica, de la concepción del ser humano eterno e inmutable. La concepción metafísica postula que:
  • La vida no tiene sentido y que debemos buscarlo en otro mundo,
  • el ser es inmutable y que acceder a él es acceder a la verdad y, por último,
  • el ser humano es humano en la medida que es racional
El filósofo Friedrich Nietzsche fue el primero en advertirnos que esta concepción es muy destructiva.
En lo años 60 el filósofo John Langshaw Austin plantea una nueva concepción del ser humano basándose en el lenguaje y poniendo énfasis en las posibilidades de transformación. Plantea que tenemos que cambiar nuestra concepción del lenguaje, porque no es simplemente un medio pasivo y descriptivo para dar cuenta de la realidad que ahí está. Él dice que el lenguaje es hacer, que tiene un potencial transformador que no habíamos reconocido.
Austin destaca dos dimensiones fundamentales: nuestra capacidad de transformar el mundo y nuestra capacidad de transformación de nosotros mismos. “Ambas capacidades están inhibidas. Cuando llegas a algo que no te resulta, dices ‘parece que así soy’. Ahí tiras la toalla, dejas de intentar ir más allá porque ése es tu ser y tu ser es inmutable. Ahí actúas desde la metafísica. Pero cuando suspendes la noción del ser inmutable te das cuenta que las posibilidades de transformación de ti mismo son ilimitadas”
Rafael Echevarria en su libro “El observador y su mundo” sostiene que las personas nos enfrentamos con dos tipos de condicionantes: los visibles y los ocultos.
Entre los condicionantes visibles están nuestras condiciones biológicas, la capacidad de adquirir nuevas competencias, el aprendizaje, la tecnología y la emocionalidad y los hábitos que le dan forma a nuestras acciones.
Los condicionantes ocultos aparecen cuando tú quieres hacer algo y no puedes, entonces dices que eso no se puede hacer. Pero si ves que otros lo hacen, piensas que tal vez tú, debido a tus capacidades, no puedes. Para salir de eso hay que buscar los condicionantes ocultos, que son dos: el observador que tú eres y el efecto que los sistemas en los que participas tienen sobre ti. Cuando descubres que ellos están, cuando ves que realmente inciden en tu capacidad de acción, abres la posibilidad de intervenir el tipo de observador que eres; entonces, en vez de tirar la toalla y caer en la resignación, expandes tu capacidad de transformación tanto del mundo como de ti mismo.
Para Rafael Echeverría las posibilidades que nos trae esta “nueva concepción del ser humano” basada en el lenguaje son enormes.
Cuando te conectas con el poder transformador que tienes, te das cuenta que es la mejor forma de darle sentido a la vida. Es el uso y el despliegue de ese poder transformador, el emprendimiento, la capacidad de accionar, lo que se pasa a convertir en tu sentido de proyecto más grande: qué voy a hacer con mi vida, cuáles serán las huellas que dejaré, cuáles son las obras que voy a producir. Y esto implica, directamente, un llamado a nuestro poder de emprendimiento, que lo tenemos completamente subdesarrollado. Emprender es cambiar el mundo en el que vivimos. Tenemos que impulsar la conciencia de este poder transformador.