La declaración de Dublin, 11 de julio 2008

El pasado 11 de Julio se reunieron en Dublín, coaches de 16 países para diseñar lo que sería un visión compartida sobre el mundo del coaching, sus desafíos actuales y futuros y la creación de una comunidad global de coaching que honrado la diversidad de los distintas corrientes, incluya a empresarios, académicos, practicantes y organizaciones profesionales que promuevan el diálogo para el desarrollo del Coaching. El resultado es la Declaración de Dublín sobre Coaching: “Somos coaches provenientes de distintas corrientes y nos hemos reunido en Dublín para dialogar acerca del estado de nuestra emergente profesión.
Reconociendo el valor de la cohesión global y de la claridad, al mismo tiempo que honramos la diversidad, estamos reunidos por un sentido de urgencia de capturar la esencia y el poder del coaching en un mundo donde la gente de todos los lugares se está encontrando frente a tiempos de cambios críticos.
Coaching Valencia
Coaching Valencia
Basados profundamente en el valor de lo que hacemos, somos sesenta y seis personas provenientes de dieciséis países, definidos por nuestro compromiso con esta nuestra profesión que nos da fuerzas y con la inquietud de observar en este momento clave de su desarrollo y nuestro deseo por descubrir, soñar, y entregar nuestra visión compartida para su futuro.
A través de doce meses de diálogo internacional, alrededor de doscientos cincuenta personas contribuyeron para que diez grupos trabajaran en el desarrollo de áreas clave dentro del campo del coaching.
Esto llevó a que se organizara la Convención Global de Coaching, la primera reunión de su tipo. Nos sentimos grandemente inspirados gracias ala diversidad profesional y cultural de los participantes. También descubrimos un interesante grado de bases en común, comenzando por la creencia en el poder del coaching para dejar salir el potencial de la gente, las organizaciones y sociedad.
Adicionalmente encontramos un anhelo para el tipo de cooperación que podría servir como modelo para este proceso de diálogo, y un deseo de desempeñar un papel para la crianza de nuestra profesión en esta fase dinámica de su desarrollo.
Agradecemos las interacciones entre individuos y grupos que están conduciendo a la emergencia de un alto grado de coherencia y significado en esta joven profesión. Nosotros afirmamos nuestro compromiso para con la Comunidad Global de Coaching que incluye profesionales, académicos, gente de negocios, administradores, y organizaciones profesionales para seguir persiguiendo este diálogo.
Al mismo tiempo reconocemos los retos que encara nuestra emergente profesión, los conflictos entre diversos enfoques que podrían difuminar su energía, así como aquellos movimientos que amenacen limitar su habilidad de realizar su más completa contribución a individuos, organizaciones y sociedad.
Afirmamos el imperativo inmediato que la comunidad de coaching se reúna para definirse y regularse a sí misma. Por tanto, nosotros, los delegados de la Convención Global en Coaching, por la presente declaramos que los individuos y organizaciones que comprenden la Comunidad Global de Coaching necesitan:
1.- Establecer una comprensión común de la profesión a través de un código de ética compartido, estándares de práctica y directrices educacionales que aseguren la calidad e integridad de las competencias que subyacen en el corazón de nuestra práctica.
2.- Reconocer y afirmar las raíces multidisciplinarias y la naturaleza del coaching como una única síntesis de un rango de disciplinas que crean un nuevo y distintivo valor para los individuos, organizaciones y a la sociedad. Para cumplir con ello es necesario agregar conocimiento a la disciplina del coaching, a través de rigurosas investigaciones en cuanto a procesos, prácticas y resultados del coaching, con el objeto de fortalecer su impacto práctico y afianzar sus bases prácticas.
3.- Responder a un mundo invadido por retos para los cuales no hay respuestas predeterminadas, por medio del uso del coaching para crear un espacio en el cual puedan emerger nuevas soluciones. Al hacer uso de nuestra metodología damos un paso en la obtención del verdadero poder del coaching como coaches e invitamos a nuestros clientes a hacer lo mismo.
4.- Movernos más allá de nuestros propios intereses y unirnos con otros miembros de la Comunidad Global de Coaching en un diálogo que ya se está llevando a cabo, para tratar aspectos críticos referentes a nuestro campo, comenzando con aquellos que fueron identificados por los diez grupos de trabajo (ver los apéndices de los grupos que se agregaron a ésta Declaración).

Firmado por los coaches presentes en la Convención Global en Coaching
Dublín, Julio 11, 2008.

El coaching según la declaración de Dublín es: Conjunto de diferentes disciplinas que dan lugar a una base propia de conocimientos y práctica profesional

Esto incluye:

Teoría del aprendizaje (Kolb, Bloom, Bandura, Boud, Mumford)
Cambio (Hudson, Batson, Kotter, Scott and Jaffee)
Desarrollo Mental (Kegan, Dubrowsky, Kohlberg)
Ego (Loevinger, Cook)
Comunicación (Witgenstein, Watzlavick)
Pensamiento Sistémico (Lewin, Emery, Trist, Senge)
Psicología Social ((Izen)
Desarrollo Organizacional (Ulrich, Smallwood, Schein, Beckhard, Burke)
Procesos de trabajo (Mindell)
Investigación en Acción (Revans, Board y Weinstock)
Cultura (Schein)
Aprendizaje autodirigido (Boyatzis)
Liderazgo (Bennis, Jaques, Blanchard, Greenleaf)
Existencial (Yalom, Spinelli)
Teoría del caos (Poincaré, Weathley)
Psicología Cognitiva (Beck, Ellis, Bion, Bandura, Freud, Skinner, Seligman)
Inteligencia emocional (Pert, Goleman)
Inteligencia Espiritual ( Zohar)

El contexto lo es todo: el ser y la nada

En el juego de la vida el ser humano tiene la doble condición de contexto «ser» y contenido «manifestación».

Lo que creemos que somos limita o expande nuestras posibilidades. Operamos en nuestras vidas identificándonos con el cuerpo, los pensamientos o las emociones. En la medida en que demos por cierto que somos alguna cosa, nos vamos a adherir, a identificar con eso y eso nos va a controlar. El ser que soy tiene pensamientos, emociones y un cuerpo, en cambio yo no soy mi experiencia, soy el que tiene la experiencia. Soy contexto, todo lo demás es contenido. Soy el que sostiene el con
tenido.

El ser sería el contexto, los pensamientos, le físico, las emociones, el contenido. El ser no es alguna cosa, Heidegger lo llama “la nada”. La nada como posibilidad del todo.Es difícil captar que somos nada, “no cosa”. La mente sólo entiende y puede captar cosas. Si me pregunto ¿quién soy? La mente tiene un motón de respuestas en relación a que soy algo (mujer, alto, somático…). Si me identifico con algo me pasaré la vida, por supervivencia, defendiendo ese algo y eliminaremos las restantes posibilidades. Si soy nada, la mente lo vivencia como la muerte.La mente va a resistir esto porque quiere que nos identifiquemos con algo. Ella quiere persuadirnos para sobrevivir, de modo que somos alguna cosa que cae dentro de sus categorías.

Las posibilidades existen cuando capto que no soy nada. Cuando entiendo que no soy nada todo es posible.

Si me quedo con la posibilidad de que no soy nada, hay todo, porque él único espacio que puede contener todo es la nada. El contexto que permite el todo como contenido es la nada.

Mientras sea algo no puedo se otra cosa, si soy algo, solo puedo ser algo, no puedo ser otra cosa, ese algo puede ser solamente ese algo. No hay posibilidad en ese algo, solo unas pocas opciones.

En los momentos de la vida en que todo funciona, es porque mi manera de ser era la que se requería. Pero lo que se requiere en la vida va cambiando. Cuando dejo de funcionar es porqué no estoy siendo el que tengo que ser.

“Cuando conocía todas las respuestas me cambiaron las preguntas” Benedetti

Nos podemos transformar, podemos ser de la manera que tengo que ser para lograr lo que quiero; porque soy nada, que significa que puedo ser todo, porque la nada es el único espacio que puede contener el todo.

El ser es un contexto, un espacio, no es una cosa. La distinción entre contexto y contenido permite que la relación que yo tengo conmigo mismo se transforme si yo paso a tener experiencias en lugar de ser mi experiencia.

Al experimentar mi ser como nada, puedo comenzar a comprender que soy todo. El contexto es todo. Si la mente me limita a algo, a su realidad, pierdo un potencial enorme de lo que la vida podría ser para mi.

Responsabilidad y protagonismo

La mente tiene una diversidad de interpretaciones de lo que es la responsabilidad; una de ellas es interpretarla como culpa, como falta; o sus opuestos, como crédito o mérito. La culpa es el precio automático que pagamos cuando nuestras acciones no coinciden con nuestras creencias respecto a como deberíamos comportarnos.
Hay otra interpretación de control. Un lugar habitual desde donde operamos es el lugar del control. Algunas veces cuando decimos que somos responsables por algo, lo que estamos queriendo decir es que estamos en control de eso, que estamos a cargo. La gente que opera desde el control se la pasa justificando, racionalizando y manipulando; se manipulan a ellos mismos, a otras personas, para poder quedarse en control.
Una tercera interpretación irresponsable de la responsabilidad ocurre cuando la confundimos con el deber o la obligación. Nos pasamos la vida operando desde un contexto en el cual todo en la vida es percibido como una obligación, un tengo que, y finalmente llega la gota que rebasa el vaso, la última y explota todo.

Esteban Pinotti, en su libro Coaching ontológico, considera estas tres interpretaciones de la responsabilidad irresponsables y plantea el concepto de responsabilidad integral.
La responsabilidad integral, ya sea individual o colectiva, es la habilidad de responder ante los desafíos que representan las circunstancias en las que se desenvuelve nuestra vida. Habilidad para generar una respuesta,  y significando que sea lo que fuere que pase en el mundo, yo tengo algo que ver.
Estamos en una cultura que promueve que todo el mundo se sienta víctima. Pero hay que pagar el precio de renunciar a echar la culpa y tomar conciencia del protagonismo que ejercemos en nuestras vidas.
Demasiadas veces, la inercia en la que vivimos, nos previene de la responsabilidad y nos lleva a interpretaciones irresponsables de la responsabilidad, que nos impiden tomar conciencia, y nos quedamos sin ningún poder para responder ante las circunstancias.
El primer paso para desarrollar el poder personal es abandonar la postura de víctima y adoptar una postura responsable frente a todos los acontecimientos en la vida. El poder personal es la habilidad de responder poderosamente ante las circunstancias. El poder personal tiene que ver con un papel de protagonismo en la propia vida, con hacer que ocurra lo que queremos que ocurra, con la responsabilidad integral.
Las historias de víctimas son poco efectivas porque auspician las quejas frente a las circunstancias y previenen la declaración responsable de una oportunidad de aprendizaje.
Entre el deseo de cumplir con un objetivo y realmente llegar a un resultado puede existir un largo camino. Todo camino a un resultado se encuentra empedrado de infinitas variables y eventos. El tipo de observador que seamos de las circunstancias es lo que nos definirá entre situarnos en el área de víctima o en el área de protagonista.
Muchas veces estamos ciegos al área en la que estamos situados, principalmente cuando estamos siendo víctimas de las circunstancias. Lo que determina este conocimiento, este «darse cuenta» es el nivel de conciencia en el que estemos.
Distinguimos ocho pasos para alcanzar una actitud protagonista:
ESCALERA DE PROTAGONISMO
Area de Víctima
1.- Inconciencia.
2.- Echarle la culpa a otros.
3.- «No puedo» – Excusas.
4.- Esperar y Desear.
Area de Protagonista
5.- Reconocer la realidad.
6.- Adueñarse de la realidad.
7.- Encontrar soluciones.
8.- Hacer que ocurra.

Rafael Echevarria «Ontología del lenguaje»
Esteban Pinotti «Coaching Ontológico para Empresas»
Esteban Pinotti «Coaching Ontológico»