Competencias Conversacionales

Nuestras competencias o incompetencias conversacionales nos constituyen en el tipo de ser humano que somos y ello condiciona el tipo de vida que nos cabe esperar.

Durante siglos, la interpretación generalizada sobre el lenguaje le confería a éste un papel fundamentalmente descriptivo. Se entendía que el lenguaje servía para describir lo que percibíamos, lo que sentíamos o lo que pensábamos. Hablábamos, se pensaba, “sobre” las cosas, los hechos, las personas, sobre nuestras emociones o nuestras ideas; y lo que decíamos expresaba, transmitía, comunicaba, la manera como observábamos las cosas. Pero al hablar nada se modificaba, la palabra tenía un papel pasivo. El lenguaje y la acción eran dos dominios separados.

Esta interpretación ha sido objetada muy profundamente, y se ha reconocido que el lenguaje no es sólo pasivo y descriptivo. Efectivamente, podemos utilizarlo para describir lo existente. Pero además de ello, además de permitirnos describir lo que observamos, se ha reconocido que el lenguaje nos permite hacer que pasen ciertas cosas, cosas que de lo contrario, de no mediar la palabra, no habrían ocurrido. Es lo que llamamos el poder transformador de la palabra
A través del lenguaje generamos nuevos objetos y productos, transformamos el mundo, abrimos o cerramos posibilidades, construimos futuros diferentes. A través de él también vamos construyendo nuestras identidades, sean éstas tanto individuales como colectivas. Lo que decimos, lo que callamos, va progresivamente contribuyendo a definir cómo somos percibidos por los demás y por nosotros mismos.
El lenguaje tiene dos facetas: hablar y escuchar. Conversar es la interacción del hablar y el escuchar . Cada vez que alguien habla, hay alguien escuchando. En la comunicación no se da el hablar sin el escuchar y viceversa.
Llamamos CONVERSACIÓN a la danza que tiene lugar entre el hablar y el escuchar
Mucho debe hacerse conversando: hablando y escuchando a otros, interpretando sus inquietudes o generando inquietudes nuevas en los demás, creando nuevos espacios emocionales a través de los cuales emerjan posibilidades que previamente estaban cerradas. Entendemos por conversación toda palabra en acción, incluyendo cuando me hablo a mi mismo e incluyendo también cualquier medio que pueda utilizar para relacionarme con otros a través de la palabra. Cada vez que escribo algo, por lo tanto, entiendo que estoy conversando.
Las conversaciones son las unidades básicas del lenguaje. Por lo tanto, cada vez que nos ocupamos del lenguaje estamos tratando, directa o indirectamente, con conversaciones.
De esta manera, la noción de conversación nos permite entender formas de ser. Somos de acuerdo a nuestras conversaciones. Nuestras conversaciones definen lo que es posible y lo que no es posible. La noción de conversación permite abrir puertas. Permite saber qué nos espera, qué no nos espera. Esto es válido tanto en el ámbito individual como en el ámbito organizacional.
Competencias conversacionales (Lenguaje):
Escuchar activamente
Hablar responsablemente
Entre las competencias conversacionales del habla se encuentran por ejemplo, la manera como hacemos y fundamentamos nuestros juicios, la manera como los entregamos y los recibimos, la manera como pedimos y ofrecemos, la manera como elaboramos y cumplimos nuestras promesas, etc. También en el ámbito del escuchar hay un conjunto de competencias conversacionales a adquirir que tienen directa incidencia en nuestra efectividad.
Las conversaciones son un amplio e importante dominio de aprendizaje, y, para aprender más sobre ellas debemos lograr distinguirlas mejor. Podemos diferenciar cinco tipos básicos de conversaciones, esto no significa que sean los únicos tipos de conversaciones que desarrollamos a lo largo de nuestras vidas:
1. Conversación de historias y de juicios.
2. Conversación para la coordinación de acciones.
3. Conversación para posibles acciones.
4. Conversación para posibles conversaciones.
5. Conversación para la construcción de relaciones.
6. Conversación para el aprendizaje

Cuando nos planteamos la posibilidad de diseñar nuestras conversaciones nos colocamos en disposición de reflexionar sobre nuestro futuro, como acontece con toda práctica de diseño. Ello implica, por lo tanto, preguntarnos ¿cómo quiero que ocurran las cosas? y ¿qué debo hacer para que ocurran como yo quisiera?. Con el diseño nos abrimos a la posibilidad de modificar el devenir en función de nuestras inquietudes. Con el diseño de conversaciones intervenimos nuestra forma de conversar para alcanzar un resultado. Diseñar conversaciones nos lleva a anticipar dificultades y colocarnos en la situación de imaginar cuál puede ser el mejor camino para ser más efectivos.

La herramienta fundamental del coach son las conversaciones. Es a través de las conversaciones que tiene con otro cómo detecta las barreras del individuo y logra disolverlas y producir desplazamientos. A través de sus conversaciones garantiza también que las condiciones de compromiso y de pertenencia de los trabajadores se vayan alterando.

El Poder Transformador de las Conversaciones: Descubre el Lenguaje que Moldea tu Vida

Competencias Conversacionales

En nuestra vida diaria, las conversaciones que mantenemos no son solo intercambios de palabras; son los hilos que tejen la historia de quienes somos y el tipo de vida que llevamos. Nuestras competencias conversacionales —o la falta de ellas— juegan un papel crucial en la construcción de nuestra identidad y, por ende, en lo que podemos esperar del mundo que nos rodea.

Históricamente, se ha pensado que el lenguaje era simplemente una herramienta para describir lo que veíamos, sentíamos o pensábamos. Las palabras eran consideradas meros observadores de la realidad, sin el poder de alterarla. Sin embargo, esta visión ha cambiado radicalmente. Hoy comprendemos que el lenguaje no solo describe, sino que también tiene el poder de transformar. Al hablar, no solo relatamos lo que vemos, sino que también creamos nuevas realidades, influimos en nuestras emociones, y, más importante aún, damos forma a nuestra identidad y a las posibilidades de nuestro futuro.

La Conversación como Danza del Hablar y Escuchar

El lenguaje tiene dos caras fundamentales: hablar y escuchar. Conversar es la interacción armoniosa entre estos dos elementos, una danza que nos permite conectar y construir conjuntamente con los demás. Cada vez que hablamos, alguien escucha, y esta interacción define el tipo de relación que establecemos con el mundo. Las palabras que elegimos y las conversaciones que iniciamos no solo reflejan nuestro ser, sino que también tienen el poder de transformar nuestro entorno.

El Arte de Conversar: Abrir Puertas a Nuevas Posibilidades

Gran parte de lo que logramos en la vida se consigue a través de las conversaciones. Hablar y escuchar activamente nos permite entender y ser entendidos, crear espacios emocionales en los que emergen nuevas posibilidades y transformar conflictos en oportunidades de crecimiento. Cada conversación es una acción en sí misma, un paso hacia la construcción de nuestra realidad y de quienes queremos ser.

Imagina la conversación como la unidad básica del lenguaje, el átomo de nuestras interacciones diarias. Cada palabra que pronunciamos y cada silencio que guardamos contribuyen a la percepción que los demás tienen de nosotros, así como a la forma en que nos percibimos a nosotros mismos.

Tipos de Conversaciones que Definen Nuestras Vidas

Para dominar el arte de la conversación, es esencial reconocer sus distintos tipos y propósitos. Aquí presentamos cinco tipos fundamentales de conversaciones que todos experimentamos:

  1. Conversación de Historias y Juicios: Donde compartimos nuestras percepciones y evaluaciones del mundo.
  2. Conversación para la Coordinación de Acciones: Que nos permite trabajar juntos para lograr objetivos comunes.
  3. Conversación para Posibles Acciones: En la que exploramos nuevas maneras de actuar y de afrontar retos.
  4. Conversación para la Construcción de Relaciones: Que fortalece nuestros vínculos personales y profesionales.
  5. Conversación para el Aprendizaje: Que nos abre a nuevas ideas y perspectivas, fomentando nuestro crecimiento personal.

Diseñar Conversaciones para un Futuro Deseado

Diseñar nuestras conversaciones implica reflexionar sobre lo que queremos lograr y cómo queremos ser percibidos. ¿Cómo podemos transformar una simple interacción en una oportunidad para crecer y evolucionar? Al ser conscientes del poder de nuestras palabras, podemos anticipar obstáculos, imaginar nuevos caminos, y elegir las conversaciones que nos lleven hacia el futuro que deseamos.

El Rol del Coach: Conversaciones que Transforman

En el coaching, las conversaciones son herramientas fundamentales para el cambio. Un coach, a través del diálogo, ayuda a las personas a descubrir barreras internas y a disolverlas, promoviendo el crecimiento y la transformación personal. Las conversaciones efectivas crean un espacio donde las condiciones de compromiso y pertenencia pueden florecer.

En conclusión, nuestras competencias conversacionales son más que habilidades; son la esencia de lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Al prestar atención a cómo hablamos y escuchamos, podemos abrir puertas hacia nuevas posibilidades, tanto en nuestra vida personal como profesional.

Coaching, entrenamiento

¿Por qué una persona busca a un entrenador deportivo para mejorar su forma física? ¿por qué no había pensado en buscar un entrenador vital (de vida) para mejorar los distintos aspectos de mi vida?

Coaching Valencia
Coaching Valencia

¿Por qué equipo deportivo pierde en una temporada y en la siguiente, con los mismos jugadores y contra oponentes aún mejores, llega a ser el campeón? ¿Por qué las mismas personas se desempeñan mejor o peor en diferentes organizaciones? ¿Por qué algunas personas que parecen incapaces de mejorar en un momento determinado, revelan su potencial y logran metas sorprendentes en otro momento?
Tomado del campo deportivo, el «coaching» o “entrenamiento” está teniendo una importancia sin precedentes en la vida, por los sorprendentes logros que obtienen las personas y las organizaciones gracias al trabajo de un «coach» “entrenador”.

Me gusta definir el coaching como una interacción entre dos personas -coach y coacheé- a través de la cual una de ellas -el coach- guía a la otra para impulsar su proceso de mejora personal dando lo mejor de sí mismo, elevando la conciencia, generando responsabilidad y construyendo auto confianza.

Coaching es -literalmente- la actividad que lleva a cabo un cochero, para llevar a un pasajero -en un coche especial- a un lugar mutuamente convenido. Al cochero lo podemos asociar con un coach, conductor, guía, líder, etc. Al pasajero lo podemos asociar con un coachee, pasajero, guiado, etc. Al coche especial lo podemos asociar con los medios especializados que el coach utiliza, para intentar llevar al coachee al lugar convenido (o situación que mutuamente se desea alcanzar). Al coaching lo podemos asociar entonces con la actividad conducente a lograr el avance o desplazamiento del coachee hacia la situación deseada.

Es un proceso de aprendizaje, de desarrollo personal y profesional, con el propósito de optimizar el rendimiento y el bienestar del cliente, donde el coach facilita el aprendizaje de nuevas maneras de ser, de interpretar y de hacer. Trata de clarificar los valores y visiones, así como del establecimiento de retos y nuevas acciones para que la persona pueda alcanzar una vida más satisfactoria.

Optar por el coaching no significa suponer que algo anda mal, sino simplemente reconocer que hay cosas que no sé, aspecto de mi vida personal y profesional que puedo mejorar. El coach acompaña al cliente durante el proceso, desde un papel activo. El cliente es quien decide, desde su autonomía y responsabilidades los resultados, es quién en último término resuelve.

El proceso del coaching permite que la persona o la organización vea sus objetivos, metas o sueños fuera de si mismos. Allí se produce la «relación de coaching» donde el cliente decide las ACCIONES que tomará próximamente para alcanzar sus objetivos.

Coaching Valencia
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El «coaching» es un método efectivo para el aprendizaje y el desarrollo, un proceso que ayuda a las personas a avanzar hacia sus metas, un intercambio de opiniones y observaciones para generar resultados previamente acordados, un proceso de inspiración y servicio a otros, que les ayuda a encontrar el mejor camino hacia su propio desarrollo.

El «coaching» NO ES una oportunidad para corregir acciones o comportamientos de los demás. No es actuar como el experto o supervisor que tiene todas las respuestas, aconsejando a los demás sobre lo que uno cree que deben hacer los demás o dando consejería terapéutica. No es dar consejos.

El «coaching» es servir a los demás haciendo las preguntas adecuadas de manera que los demás puedan encontrar sus propias soluciones. El «coaching» comienza cuando aquellos que lo desean deciden buscar un «coach» para que los ayude a mejorar en un aspecto específico de su vida.

¿Por qué tener un «coach»?

¿Por qué debería ser entrenada una persona? Las respuestas que obtenemos de los especialistas incluyen el hecho de que no podemos vernos completamente a nosotros mismos cuando nos comunicamos o cuando respondemos emocionalmente a un estímulo. También mencionan que a veces tenemos hábitos personales o de trabajo que son desventajosos.

Todos sabemos que no podemos salir de los límites de una estructura, de nuestros cuerpos o de nuestros patrones. También sabemos que podemos aprender desde la perspectiva de otras personas que nos ven mejores de lo que nos vemos a nosotros mismos. Si deseamos cambiar nuestra estructura intelectual, emocional o corporal, necesitamos a menudo ver a través de los ojos de otro para descubrir el gran potencial que tenemos y que nosotros mismos no lo vemos.

Un «coach» debe ser alguien sumamente competente en el arte y la ciencia del «coaching». Él o ella deben estar certificados por una institución reconocida. Un «coach» debe tener gran optimismo para apostar al éxito de los demás y para visualizarlo, para ayudar a producir los cambios requeridos para lograr los resultados esperados. Un «coach» debe ser alguien que corre riesgos para encarar desafíos o para intervenir cuando sea necesario para el «coaching» efectivo.

Un «coach» debe ser creativo, debe generar opciones para interactuar y plantear la pregunta que conduzca a que los demás vean las oportunidades para mejorar o las maneras para lograr la meta deseada. Un «coach» debe ser humilde, sabiendo que él o ella no son la razón del éxito de la persona que recibe el servicio. Un «coach» debe estar enfocado para no desviarse del sendero. Un «coach» debe ser sensible para inspirar confianza y crear un clima de respeto y seguridad necesarios para el «coaching».

¿Deseas mejorar? ¿Deseas ser más exitoso de lo que eres actualmente? Tener un «coach» preparado y certificado puede, ciertamente, acelerar el logro de tus metas. Ya sea que quieras ser una persona de éxito en el deporte, estudios, política o negocios, el poder ver a través de los ojos y experiencias de otra persona indudablemente puede ayudarte a navegar más elegante y eficazmente a través de aguas desafiantes cada día.

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